La población cubana ha comenzado a presionar al gobierno, exigiendo que se tomen mayores medidas de prevención, como el cierre de las fronteras, la suspensión de las clases o la asistencia a los trabajos. (EFE)

La Habana, Cuba.- Las autoridades sanitarias cubanas no descartan tomar medidas extremas de aislamiento, como ha ocurrido en otros países del mundo afectados por la pandemia del COVID-19, pero entienden que el momento para llegar a ese extremo no se ha cuajado y prefieren evitar exasperar los niveles de pánico entre la población por un tema de salud.

Al igual que otros cientos de países en el mundo, Cuba tiene el coronavirus dentro de sus fronteras, con reportes de 11 casos positivos, seis nacionales y cinco extranjeros. Uno de ellos falleció, un turista italiano que visitaba la isla.

El último de ellos se informó anoche, cuando se indicó que un turista canadiense de 57 años, que arribó al país el 14 de marzo pasado, procedente de Canadá, en vuelo directo a la provincia de Holguín, dio positivo.

En la actualidad, 356 personas, 101 de ellas son extranjeros, se mantienen recluidas en instituciones médicas cubanas a la espera de confirmar si son casos positivos o no.

En total, 851 personas han sido sometidas a aislamiento por sospechas de coronavirus desde el 25 de enero hasta la fecha, de ellos, 495 han resultado negativo en la prueba, cuyos resultados toman 24 horas. El restante está a la espera de conocer los resultados o de hacerse la prueba, que los expertos cubanos sostienen funciona entre el cuarto y séptimo día de contagio.

“De los 11 pacientes diagnosticados con la enfermedad, diez presentan evolución clínica estable, y uno de ellos fallecido. Todos los contactos directos de los casos confirmados se encuentran en vigilancia activa, sin incidencias hasta el momento”, sostuvo el Ministerio de Salud Pública (Minsap) en un comunicado.

“Hasta la fecha se han investigado 1,094 casos por Infección Respiratoria Aguda, fueron positivas a virus respiratorios 447, predominando la Influenza A”, no el coronavirus, expresó el Minsap, que destacó que los casos de Influenza A han provocado que mucha gente vaya al hospital y tenga que ser sometida al protocolo de COVID-19.

“En el día de ayer se procesaron 49 muestras para COVID-19, 43 en el IPK y seis en el Laboratorio de Biología Molecular del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología de Santiago de Cuba, de los cuales solamente se confirmó un caso positivo, informado en la noche de ayer”, destacó el Minsap.

Mientras, más de 25,000 personas están bajo escrutinio en el extenso sistema de salud primaria de Cuba, por su contacto casual con alguna persona sospechosa de la enfermedad. Esta gente fue detectada por investigaciones epidemiológicas y señalada como posible positivo, por estar cerca de algún caso sospechoso, por lo que los médicos de barrio tienen la encomienda de monitorear su desarrollan algún síntoma.

Ante este escenario, la población ha comenzado a presionar al gobierno, exigiendo que se tomen mayores medidas de prevención, como el cierre de las fronteras, la suspensión de las clases o la asistencia a los trabajos.

“Creo que deben considerar, por lo menos, que no haya tanta gente en la calle, que los niños no tengan que ir a la escuela, que trabajen sólo la gente necesaria y eso. No sé qué esperan”, expresó a El Nuevo Día una ciudadana cubana que se identificó como Marta, quien reside en Centro Habana.

El pedido de Marta se ha generalizado en las calles cubanas, que siguen repletas, con el transporte colectivo a toda máquina, pues el gobierno no ha suspendido las labores ni las clases, aunque sí ordenó la suspensión de los actos multitudinarios en el gobierno, la cultura y el deporte.

Los expertos médicos, sin embargo, creen que no es momento para medidas de choque, porque el remedio podría ser peor que la enfermedad.

José Raúl de Armas Fernández, jefe del Departamento de Enfermedades Transmisibles del Minsap, aseguró en una rueda de prensa que no es momento de generar alarma extrema en la población, pues asegura que se ha comprobado científicamente que el estrés que genera esas medidas acaba por afectar el sistema inmunológico y las personas se exponen más a la enfermedad.

Para ello, la estrategia cubana seguirá centrada en la detección y prevención en los puntos de entrada a la isla, reforzando las medidas en los aeropuertos y puertos de la isla, pues todos los casos positivos son turistas, o cubanos que vinieron del extranjero o nacionales que se relacionaron con enfermos que llegaron de fuera. No se ha registrado hasta ahora un contagio de cubano a cubano que no hayan salido de la isla.

Esa falta de transmisión de cubano a cubano ha convencido a las autoridades de que medidas más extremas, como el cierre fronterizo, no deben ser tomadas a la ligera, aunque no son descartadas.

“La situación en el país la mantenemos con casos importados o por relación con estos casos importados… La posibilidad del cierre de fronteras no está descartada, cuando haga falta se tomará… Nuestro equipo entiende que esa medida no es necesaria, de acuerdo al nivel de transmisión que hay en el país, cuando haga falta se tomará”, expresó De Armas Fernández.

“En este momento no es prudente crear un estado de alarma en el país, porque no hay transmisión de persona a persona, ni casos cercanos a las escuelas. Al cerrar escuelas y trabajos generamos un estrés que deprime el sistema inmunológico y expone más al contagio”, indicó Yanira Gómez Delgado, especialista del Ministerio de Educación (Mined).

Mientras, Gómez Delgado instó a la población a lavarse las manos, no enviar a los hijos enfermos a las escuelas, que los niños lleven jabón a sus centros de estudio para lavarse las manos -pues el gobierno no puede garantizar la entrega de ese producto a todos los estudiantes- y que se mantenga un estricto aseo personal en las casas.

En las escuelas, mientras tanto, el Mined asegura que se están lavando las manos de los niños con soluciones de cloro y agua, desinfectando las aulas, evitando los escenarios de hacinamiento y suspendiendo los actos multitudinarios.

Las clases seguirán, por ahora, como los trabajos, hasta que surjan contagios de cubano a cubano, lo cual dictará si finalmente se dará el paso a restringir los movimientos de los residentes en Cuba.


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