El gobierno cubano realizó una extensa argumentación con la cual busca poner punto final a la acusación de un ataque sónico sufrido por diplomáticos en La Habana.

La Habana, Cuba - El gobierno cubano realizó hoy una extensa argumentación con la cual busca poner punto final a la acusación de que diplomáticos estadounidenses y canadienses se enfermaron en Cuba tras sufrir algún tipo de ataque sónico que causó daños de salud de diversos niveles en los sistemas auditivo y neurológico.

Autoridades diplomáticas, policiales y científicas coincidieron hoy en una rueda de prensa, en la cual Cuba envió el mensaje de que los presuntos ataques sónicos contra diplomáticos en La Habana nunca existieron y condenaron que un sector político en Estados Unidos ha decidido recurrir al incidente como una excusa para minar el proceso de reactivación de las relaciones bilaterales entre ambos países.

Las conclusiones del gobierno cubano señalan que, como reveló un estudio de la Universidad de Berkeley dado a conocer recientemente, el ruido que supuestamente escucharon los diplomáticos enfermos se trata de una especie de grillo presente en Cuba, por lo que “es imposible” que se trate del uso de alguna arma de tipo “acústico, sónico, ultrasónico o infrasónico”.

“Cuba no ha puesto en duda que pueda existir personal enfermo. Lo cierto es, que a partir de las investigaciones realizadas y de la evidencia existente, nada indica que la enfermedad que puedan padecer o los síntomas que hayan sufrido o reportado sean resultado de la estancia en Cuba de ese personal diplomático”, sostuvo Carlos Fernández de Cossío, director para Estados Unidos de la Cancillería cubana.

“No hay evidencia, teoría, ni resultado investigativo apegado a la ciencia que justifique el término ‘ataque’ que el gobierno de Estados Unidos continúa usando públicamente, aunque en intercambios oficiales reconocen que no existen evidencias. Cuba asume con extrema seriedad este asunto e identifica las calumnias deliberadas como un peligro irresponsable”, agregó.

Las autoridades cubanas señalaron que oficiales de la Oficina Federal de Investigación (FBI) y la Real Policía Montada de Canadá han realizado visitas operacionales a La Habana para realizar sus indagaciones. El FBI ha estado en Cuba en nueve ocasiones y la policía canadiense en siete, con respaldo total de efectivos policiales de la isla.

Cuba asegura que, desde que Estados Unidos informó de los casos el 17 de febrero de 2017, los requerimientos de seguridad en torno a los diplomáticos estadounidenses se reforzaron, así como con los canadienses, y que se abrió una investigación criminal y científica para determinar las causas de los daños a la salud.

En ese proceso, según Fernández de Cossío, la cooperación de Estados Unidos ha estado “por debajo de lo esperado”, aunque Cuba ha compartido toda la evidencia y los resultados de sus investigaciones con los dos países que reportan personal enfermo. Sólo han tenido acceso a la información que se ha hecho pública sobre los afectados.

En el caso de Canadá, los científicos cubanos aseguran que han logrado acceso a información directa y que tendrán un encuentro próximo para intercambiar información médica de forma bilateral.

El Ministerio del Interior (Minin), máximo ente policial cubano, indicó que a pesar de la apertura hacia el FBI y de que existe un acuerdo de cooperación bilateral en materia de seguridad entre los dos países, los agentes cubanos no han podido tener acceso a los diplomáticos afectados y nunca han sido llamados para intervenir de inmediato cuando han ocurrido algunos de los supuestos ataques.

El teniente coronel Roberto Hernández Caballero, jefe del Departamento de Seguridad Diplomática del Minin, explicó que se realizó una investigación minuciosa y que se encontraron en el camino con algunas sorpresas.

Señaló que el encargado de la seguridad en la Embajada de Estados Unidos aseguró desconocer de los ataques en una conversación rutinaria entre ambos cuerpos, para desaparecer días después como uno de los supuestos afectados.

Aseguró que varios de los enfermos fueron registrados realizando actividades físicas intensas, como buceo, ciclismo, motociclismo; así como asistiendo a fiestas, en las cuales bailaron y hasta tomaron alcohol. Todo eso posterior a la fecha de supuestamente haberse enfermado.

“Hay una falta de coherencia en la secuencia de los incidentes reportados por el Departamento de Estado”, explicó.

Contrario a lo que ha hecho ver Estados Unidos, Cuba afirma que los casos no se registraron en bloque, sino en fechas distintas y de manera aleatoria, por lo que se ha hecho sumamente complejo descubrir lo que ocurrió al no contar con los testimonios directos de los afectados.

La investigación cubana arrojó que no hay sospechosos de los ataques, que los análisis a las grabaciones de audio existentes demuestran que los sonidos no causan daño a los seres humanos y que no hubo tal ataque coordinado contra los diplomáticos estadounidenses y canadienses.

El doctor en Ciencias Mitchell Valdés Sosa, un reputado galeno que dirige el Centro de Neurociencias de Cuba, sostuvo que sus investigaciones se han visto truncadas por la falta de acceso a los pacientes, pero afirmó con seguridad que los diplomáticos enfermos no fueron objeto de ningún ataque sónico, pues un arma de ese tipo, si existiera, hubiera causado un radio de daño enorme, dada la capacidad de energía que necesitaría para lastimar el cuerpo humano.

Sostuvo que, con la evidencia hecha pública por Estados Unidos, los síntomas citados son cónsonos con afectaciones comunes y no por un ataque específico.

“Establecer qué ocurrió sin tener evidencia es casi imposible... creemos que es un grupo heterogéneo de diversas causas. La falta de avance es que no se ha compartido información detallada, lo que creemos es que todo esto responde a condiciones clínicas distintas”, manifestó el científico.

Lo cierto es que hasta el sol de hoy, no se sabe con certeza qué fue lo que pasó.

Hay unos 25 estadounidenses que aseguran que se enfermaron en La Habana y una decena de canadienses dicen lo mismo, el más reciente este año. Hasta ahora sólo diplomáticos estadounidenses y canadienses han sostenido que sufrieron afectaciones de salud. En el caso de Estados Unidos, un caso similar se registró en China.

Canadá limitó la presencia de sus diplomáticos en Cuba hasta que se aclare lo que sucedió, mientras que Estados Unidos ha cerrado prácticamente las operaciones de su Embajada y sólo tiene una representación diplomática mínima.

Mientras los canadienses no han convertido el tema en uno político y lo han mantenido en el campo de la diplomacia, en Estados Unidos ha ocurrido todo lo contrario y ha sido utilizado como fundamental para justificar el enfriamiento de las relaciones bilaterales.

“No hay razones para que diplomático de país alguno sienta preocupación por su salud o su seguridad en Cuba. Hemos ofrecido la máxima cooperación y hemos insistido en que ella es necesaria, si es que realmente se desea llegar al fondo del problema”, expresó Fernández de Cossío, quien alertó de que la finalidad de esta acusación es devolver a Cuba a la lista de países que fomentan el terrorismo.


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