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Se espera que unas 10,000 personas participen del evento, según explicó Emilia Neuris Acuña, funcionaria del PCC en la provincia. (Suministrada) (horizontal-x3)
Se espera que unas 10,000 personas participen del evento, según explicó Emilia Neuris Acuña, funcionaria del PCC en la provincia. (Suministrada)

Santiago de Cuba - Cuba celebra el jueves el 65 aniversario del ataque armado que marcó el inicio de la Revolución de Fidel Castro Ruz y lo hace en medio de un importante proceso de reforma constitucional que marcará el futuro del país de diversas formas.

El 26 de julio es una fecha muy importante en el calendario político cubano y no es casualidad que el acto central se celebre en Santiago de Cuba, provincia oriental considerada la meca del movimiento revolucionario cubano. 

Aquí, a las 5:12 de la madrugada del jueves, el célebre Cuartel Moncada recibirá a la alta dirigencia nacional, entre ellos a Raúl Castro Ruz, expresidente, primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) y sobreviviente al fallido ataque a esa antigua instalación militar en 1953. También estará allí el nuevo presidente Miguel Díaz-Canel.

El acto comenzará a la misma hora que un grupo de jóvenes guerrilleros, bajo las órdenes de los hermanos Castro Ruz, intentó tomar por las armas ese cuartel del ejército cubano para iniciar desde allí su guerra civil contra el gobierno del presidente Fulgencio Batista.

El golpe falló y la mayoría de los golpistas fueron liquidados, pero los hermanos Castro Ruz salieron vivos y, tras un tiempo de encarcelamiento, fueron exiliados gracias a la presión pública ejercida por diversos sectores del país. 

Desde el exilio, Fidel Castro Ruz retomó sus planes y volvió al país para encabezar una revolución a través del grupo militar que llamó Movimiento 26 de julio, el cual llegó al poder en 1959. 

Desde entonces, Cuba mantiene su carácter socialista intacto, aunque minado por el paso del tiempo y necesitado de diversas reformas estructurales para garantizar su subsistencia, sobre todo, en momentos en que su dirigencia histórica desaparece por el paso natural de los años.

Es por ello que el gobierno cubano inició un proceso de reforma constitucional que busca actualizar el país sin perder el carácter socialista que lo ha caracterizado por décadas.

Los cambios sugeridos parecen ligeros a simple vista, pero quien conoce las características del orden cubano detecta de inmediato que las reformas planteadas en la nueva Carta Magna son serias.

El primer cambio es uno de orden filosófico, pues eliminar el concepto “comunismo” de la Constitución parecería una simpleza, pero en realidad implica que el sistema renuncia a su creencia de que todos los ciudadanos son iguales y la cambia por la doctrina de que todos tienen acceso igual a derechos fundamentales, como la educación, salud, seguridad pública y seguridad social.

 El documento reconoce figuras del sistema de mercado, facilita la implantación del matrimonio gay y reestructura el aparato de gobierno mediante la creación formal y a rango constitucional de las figuras de presidente y primer ministro.

“Tenemos mucha fe que esta nueva constitución va a ser buena para el pueblo y que no amenazará los logros de la Revolución. Esa es nuestra mayor preocupación, porque en Oriente somos un pueblo revolucionario y lo principal es que eso no se comprometa”, dijo Maikel López, quien se identificó como estudiante de la Universidad de Oriente.

“Los cambios propuestos son fuertes, hay cosas como del matrimonio homosexual y otras cosas que tenemos que mirar bien, porque son polémicos. Está también cosas como los negocios privados y eso, que yo los apoyo, pero que también tenemos que ver que no haya más ricos y más pobres en este país, porque eso no es lo que busca la Revolución, que siempre ha procurado la igualdad”, expresó, por su parte, Ana Teresa Ramos, quien indicó es una maestra jubilada.

Esas preocupaciones se replican por todo el país y se espera que de alguna manera las autoridades hagan referencia al proceso de reforma constitucional en acto del que en Cuba es conocido como el “Día de la Rebeldía Nacional”.

El mensaje central normalmente está en manos del exvicepresidente y segundo secretario del PCC, José Ramón Machado Ventura, quien tendrá expectante al país, que espera todavía señas claras con relación a la definición concreta de lo que será el nuevo socialismo cubano.

Santiago de Cuba se ha preparado para el acto de 65 años con todos los honores. La ciudad está plagada de los colores rojo y negro del Movimiento 26 de julio, así como banderas y pancartas azules, rojas y blancas alusivas a la bandera cubana.  

Se espera que unas 10,000 personas participen del evento, según explicó Emilia Neuris Acuña, funcionaria del PCC en la provincia, quien destacó que fueron invitados trabajadores, estudiantes, amas de casas, intelectuales, artistas, deportistas, científicos y combatientes, “en representación de todo el pueblo cubano”.   

Además del acto político, el gobierno ha preparado un extenso programa cultural, que incluye el carnaval, una gala cultural en el Teatro Heredia, exposiciones de fotos y diversas manifestaciones artísticas, entre ellas el libro “El Altar de la Patria”.

Se lanzará, igualmente, una edición especial del Ron Santiago de Cuba, nombrada Aniversario 65, de “edición limitada y exquisito sabor, a partir de una mezcla sucesiva de bases añejas”, según Liliana Mengana, directora de la ronera de la provincia oriental. 

El general de Ejército, Raúl Castro Ruz, encabezó el miércoles el acto provincial en el municipio santiaguero del Segundo Frente, el cual él fundó cuando era comandante guerrillero. El acto fue previo al central, que ocurrirá el jueves, en el cual también se conmemora el ataque al cuartel Carlos Manuel de Céspedes en la ciudad de Bayamo, capital de la provincia de Granma, pues las dos acciones fueron concertadas por el grupo comandado por Fidel Castro Ruz, quien salió ileso del enfrentamiento porque el chofer de su vehículo equivocó la ruta y no llevó al dirigente a tiempo para el intercambio a tiros.

De hecho, desde el fin de semana un amplio desfile se ha dado por la tumba de Fidel Castro Ruz, ubicada en el cementerio de Santa Ifigenia de Santiago de Cuba, el cual guarda las cenizas del gestor de la Revolución cubana, esa que hoy lucha por transformarse.

“Hay, si Fidel estuviera vivo”, dijo a El Nuevo Día una mujer que sólo se identificó como “Doña Adi”, con un suspiro de esos que se mezclan con la añoranza, la incertidumbre y el cuestionamiento de cómo quien fue el caudillo de Cuba por más de medio siglo tomaría el giro que está dando el país.


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