Otro posible contagio masivo es investigado en la popular tienda capitalina Carlos III, que fue cerrada por las autoridades sanitarias para desinfección. (EFE / Ernesto Mastrascusa)

La Habana - La activación del plan de recuperación que el gobierno cubano tiene previsto para iniciar en algún punto de las próximas dos semanas tiene como su principal enemigo a La Habana, donde COVID-19 se niega a contenerse por completo y los casos vuelven a dispararse cuando las autoridades sanitarias piensan que la enfermedad está bajo control.

Un ejemplo de ello ocurrió hoy, cuando en su reporte diario el Ministerio de Salud Pública (Minsap) reveló que los 14 nuevos positivos al virus SARS-CoV-2, que causa el COVID-19, fueron en la capital cubana, 12 de ellos vinculados a un contagio masivo en una unidad militar dedicada a tareas de construcción.

Los 14 casos elevaron la totalidad de los positivos en Cuba a 2,233; 1,197 (53.6%) de ellos han sido registrados en La Habana, que se mantiene como la provincia de más alta tasa de incidencia al registrar 9.55 contagios por cada 100,000 habitantes.

De ese brote se esperan los resultados de sus contactos directos, mientras que otro posible contagio masivo es investigado en la popular tienda capitalina Carlos III, que fue cerrada por las autoridades sanitarias para desinfección, aunque se desconoce la cantidad de casos que se han desatado allí y su correspondiente cadena de contagio.

La situación en La Habana evidencia la volatilidad del COVID-19, que se ha mantenido contenida en casi toda la isla desde hace casi un mes, con provincias que no han registrado casos en 15 días.

De hecho, el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez aseguró anoche que 13 de las 15 provincias de la isla están listas para arrancar, en distintos niveles, un plan de recuperación que podría ponerse en marcha entre la semana que viene y la próxima en tres fases.

El mandatario indicó que la Isla desarrolla modelos matemáticos y epidemiólogicos, los que arrojan que el epicentro y la cola de la pandemia se ubica en La Habana, por lo que la capital tendrá un tratamiento diferenciado.

Según el reporte de hoy del Minsap, “se encuentran ingresados en hospitales para vigilancia clínico epidemiológica 558 pacientes. Otras 445 personas se vigilancia en la atención primaria de salud. Para COVID-19 se estudiaron 2,090 muestras, resultaron 14 muestras positivas”.

El informe agrega que “el país acumula 129,132 muestras realizadas y 2,233 positivas (1.7%). Por tanto, se confirman 14 nuevos casos, para un acumulado de 2,233 en el país”. No se registraron fallecimientos, los cuales acumulan 84 en el país.

El gobierno cubano anunció anoche que activará en las próximas dos semanas un complejo plan de recuperación de la “nueva normalidad” en Cuba, el cual tiene como objetivo la reactivación económica sin que la epidemia del COVID-19, bajo control en la isla, gane terreno.

El plan incluye la reactivación de los servicios brindados por el sector privado, así como importantes actividades gubernamentales, como el turismo, aunque en un inicio sólo para los nacionales cubanos, mientras que las fronteras permanecerán cerradas.

Como parte del plan, Cuba mantendrá las restricciones actuales de entrada y salida internacional, y la prohibición de vuelos comerciales en la primera y segunda fase de la recuperación post COVID-19, dijo Manuel Marrero Cruz, primer ministro de Cuba, quien acompañó a Díaz-Canel en el anuncio.

Como parte de las medidas de recuperación post COVID-19, se va a reiniciar el turismo, pero en la primera fase sólo con el mercado interno, mientras que en la segunda fase podrán venir viajeros internacionales, pero sólo en vuelos específicos dirigidos a los aeropuertos que sirven los Cayos del norte y sur de la isla.

Esos turistas deberán someterse a pruebas de PCR, a tomarse la temperatura, a seguimiento médico en los hoteles y a restricciones en su movimiento, pues sólo podrán estar en los cayos y no en otras partes de la isla mayor.

“Hay un protocolo para el caso de que un turista sea positivo, y similar tratamiento recibirán trabajadores del sector, quienes trabajarán durante siete días, serán monitoreados y utilizarán medidas y medios de protección y salir mantendrán siete días de aislamiento en su hogar”, precisó el Primer Ministro.

Respecto al balneario de Varadero, informó que se ha estudiado la apertura de ese polo turístico, que podría dividirse entra una zona para nacionales y otra para extranjeros.

El plan de Cuba estriba en no mezclar a los nacionales con los extranjeros hasta tanto haya una cura para el COVID-19.


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