Los aficionados de la peña del béisbol en el Parque Central de La Habana realizan malabares para mantenerse al tanto de lo que ocurre en las Grandes Ligas, incluyendo la Serie Mundial que comenzó el martes en el Fenway Park en Boston.

La Habana, Cuba - En la peña deportiva del Parque Central de La Habana, el fútbol, deporte que hoy domina la tertulia diaria de los cubanos, ha dejado de ser tema de discusión y de nuevo el béisbol ha comenzado a captar el centro de la atención de los fervientes fanáticos que se reúnen a toda hora en el punto conocido como “La Esquina Caliente”.

Y la Serie Mundial entre los Medias Rojas de Boston y los Dodgers de Los Ángeles, que inició anoche, es la razón principal para que los gritos de la acalorada discusión se escuchen por toda la zona.  

La Esquina Caliente es un clásico del deporte cubano, tan conocida como el Estadio Latinoamericano o los Industriales de La Habana. Allí se juntan a distintas horas del día los más fervientes fanáticos para conversar de deportes, sobre todo, de los dos más fuertes en la isla: el fútbol internacional, el que está de moda y genera pasiones; y el béisbol, el deporte nacional, el clásico que provoca todo tipo de reacciones, sea por la Serie Nacional o, como pasa ahora, por la postemporada de las Grandes Ligas.

Los fanáticos se aglutinan de diversas maneras, pero usualmente permea un círculo en el cual quien grite más parece imponer su criterio.

“Hay muchas peñas en todo el país, pero esta es la más cosmopolita. Uno puede ver, por ejemplo, que está la de la Plaza de Marte, en Santiago de Cuba, pero allí el 95 por ciento son santiagueros. Aquí es diferente, hay gente de todos lados, y por eso es más picante”, dijo a El Nuevo Día el jubilado de 68 años, Rafael Frandín, uno de los más activos participantes en la peña.

El tema del enfrentamiento entre Medias Rojas y Dodgers domina la conversación en medio del Parque Central habanero, dado que los cubanos Yasmani Grandal y Yasel Puig están en la nómina del equipo de Los Ángeles, que acude a su segunda Serie Mundial consecutiva.

“Aunque muchos no lo digan, los cubanos tenemos nuestros equipos preferidos en las Grandes Ligas. Por lo que he visto en esta peña, muchos son de los Yankees de Nueva York, o de Boston, pero yo soy de los Astros, porque hay muchos latinos. Está Yulieski Gurriel, está José Altuve, Carlos Correa... ¿Qué quién gana ahora? Yo creo que Boston”, dijo Leandris Vera, natural de la Isla de la Juventud, pero residente en La Habana, y se desató la polémica. 

“Esos es de los Dodgers”, afirmó con seguridad Yodenis Carrillo González, quien desea ver ganar a Grandal y a Puig. 

Así comenzó una vez más un fuego cruzado de opiniones que no llegó a un consenso claro y que, dependiendo la hora del día, generará todo tipo de discusiones hasta que el “Clásico de Otoño” llegue a su fin.

Lo más increíble del asunto es que los cubanos son fanáticos acérrimos de un béisbol que no ven en vivo, pues aquí las Grandes Ligas no se transmiten en directo, todo provocado por una madeja de razones que parte del bloqueo o embargo económico y que acaba con la propia política del país.

Los juegos se ven en diferido, en el caso de la Serie Mundial usualmente un día después, dependiendo si las Mayores dan permiso de derechos de uso a esos fines. Todos los playoffs se vieron de esa forma.

Seguir las Grandes Ligas aquí es muy complicado”, sostuvo Frandín. “Hay quien tiene internet en su casa, pero yo no. Yo me entero prácticamente aquí en la peña de los resultados, de lo que hace tal o más cual jugador. Ahora pasan por televisión algunos juegos, pero generalmente ya con un día de atraso y no es lo mismo, porque ya se conoce el resultado y eso resta motivación, pero se ve”.

Esa realidad obliga a los aficionados a planear la mejor forma de seguir los partidos con la mayor inmediatez posible. Quienes no se resisten a ver los juegos en diferido y tienen recursos sobre el nivel promedio de la población, se reúnen en alguno de los hoteles que reciben televisión internacional y sintonizan los juegos en sus bares o cafeterías. 

Otros se juntan en casa de algún conocido que se las ha ingeniado para tener un sistema de televisión satelital, legal o ilegal, o van a conectarse a internet en alguna de las zonas wifi que se han implementado en el país, para desde algún sitio web seguir los partidos o enterarse de primera mano de los resultados.

A pesar de estos inconvenientes, los cubanos hacen de limones limonada, y muchos ven como un paso de avance la transmisión en la televisión nacional, aunque sea diferida, de los partidos de las Grandes Ligas, sobre todo porque ese béisbol estuvo vetado en Cuba, debido a la presencia en el torneo de jugadores que abandonaron el país, como Gurriel, Puig, Aroldis Chapman, Yoennis Céspedes, José Dariel Abreu, entre muchos otros.

“Creo que es muy necesario que se siga poniendo esa pelota y veo muy bien que pongan esos juegos donde participan los peloteros cubanos. ¿Cuál es el riesgo? ¿Qué el pelotero que está en Cuba aspire a llegar allí? Uno no puede negar el desarrollo. No puedes coger a un pelotero novato de excepcionales condiciones y ponerle la mano en el pecho y frenarlo, decirle que no puede ir a un nivel superior. ¿Por qué? Lo que hay que tratar de romper la traba esa. Que el que vaya para allá, pueda regresar a su país normalmente, y por eso lo veo muy bien”, sostuvo Frandín, quien sueña con ver algún día a todos, los de aquí y de allá, representando a Cuba en un Clásico Mundial.

“Al que le gusta la pelota, tiene que seguir al pelotero en Cuba, fuera de Cuba, donde quiera que esté. Sería un chovinismo geográfico, o un chovinismo político, que no se quiera ver a Yulieski Gurriel jugando en las Grandes Ligas. Ahh, ¿porque se fue? Irse del país no es un crimen, él se fue a un nivel superior. El pelotero asciende a una economía superior, una economía que por razones que todos conocemos aquí no se le puede dar aquí. Tiene que acabarse de romper la traba política que existe entre los dos países, para que los peloteros cubanos jueguen allí y regresen a su país, como hace el dominicano, el venezolano, y cualquier otro. Cuando eso se logre, será una felicidad”, afirmó el veterano fanático del béisbol.

Natural de Pinar del Río y de 45 años, Carrillo González afirma que es de los que con más ansias esperan esta etapa de la temporada de las Grandes Ligas, aunque tenga que inventarse lo que sea para ver los partidos.

“Si uno ve las transmisiones comprueba que los que más pasan correos a los narradores en las transmisiones de pelota somos los cubanos. Fíjate si aquí gusta y se sigue esa pelota”, dijo Carrillo González.

“No tenemos mucho acceso, tenemos que ir a algún restaurant o a algún otro lugar para poder ver la pelota que nos gusta. Lo increíble es que pongan el fútbol, que nos gusta, porque nos gusta todo el deporte, pero no más que la pelota, y no la podemos ver en vivo. Antes no se podía ni hablar de los peloteros cubanos de Grandes Ligas, y ahora se mencionan en la televisión, en todas la emisoras, pero lo que queremos es verlos jugar en vivo. Así también veremos si el fútbol gusta más que la pelota”, agregó.

Los cubanos aspiran que el acceso al mejor béisbol del mundo siga en ascenso. Esta no será la primera Serie Mundial que se transmite en vivo en Cuba, pero todo pinta que falta poco para que el milagro se consuma, pues poco a poco las Grandes Ligas y el gobierno cubano han comenzado a tender puentes, un primer paso hacia conseguir complacer a un país que ama la pelota como pocos en el planeta.


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