Mara Tekach, encargada de Negocios de Estados Unidos en Cuba. (US Embassy in Cuba)

La Habana, Cuba - En un discurso rara vez visto en Cuba, la jefa de la diplomacia estadounidense en la isla llamó hoy enérgicamente a las autoridades cubanas a poner fin a la represión y respetar los derechos humanos de sus ciudadanos.

Mara Tekach, quien es la encargada de Negocios de Estados Unidos en Cuba debido a que el gobierno estadounidense se ha opuesto a nombrar un embajador en propiedad para la isla, celebró ayer la tradicional recepción para conmemorar el 243 aniversario de la independencia de su país, que se cumple el próximo 4 de julio.

En el acto, la diplomática tomó la palabra y dio la bienvenida a los presentes, a la vez que entró en un discurso político alineado con el tono asumido por la administración de Donald Trump, pero raramente visto en los funcionarios estadounidenses destacados en La Habana.

“El pueblo de Cuba tiene derecho, como cualquier pueblo, a una sociedad abierta. Y posee la habilidad y el impulso para hacer que la economía prospere y que la vida florezca. La idea de una Cuba próspera no es solo un sueño - existen ideas claras sobre cómo hacer que suceda. Si tan solo el régimen tuviera confianza en el pueblo, el pueblo cubano implementaría su visión y lograría la Cuba soñada”, expresó Tekach.

La representante estadounidense denunció que “la represión debe terminar… Las economías mejoran cuando hay libertad y buen gobierno, no represión. Eso lo sabemos. Mucho más importante aún es que reprimir – por el gobierno que sea– está mal. La comunidad internacional en Cuba hace llamados regularmente contra la represión”.

Agregó que “muchas personas han estado sujetas a tácticas represivas y diferentes formas de acoso. Las detenciones arbitrarias van en ascenso. Los registros y confiscaciones ilegales también. La libertad de movimiento no existe en Cuba para aquellas personas que abiertamente expresan su desacuerdo. Personas a lo largo de toda Cuba permanecen sin protecciones legales”.

Tekach afirmó que sin represión “Cuba podría ser un país donde el gobierno tomase en consideración las preocupaciones y el mejor interés del pueblo al crear leyes y regulaciones. Los trabajadores podrían conservar el fruto de su trabajo y los salarios serían dignos. La tecnología sería accesible y asequible. La producción sería transparente y eficiente. Los líderes entenderían las normas económicas fundamentales y los principios del mercado”.

Sostuvo que “los consumidores cubanos se beneficiarían, en vez de solo los funcionarios del gobierno. Los negocios podrían confiar en los datos económicos que reciben, y los contratos y licencias serían racionales y agiles. Los inversores extranjeros podrían confiar en un clima de inversiones estable y seguro. Los inversores también podrían calcular el retorno de su inversión. Todas las personas, incluidos los emprendedores, podrían asociarse libremente. La oferta cubriría las demandas”.

Llamó a que el pueblo cubano tenga libertad de prensa, de expresión y de asociación, y enfatizó que tan pronto “los asesores y el aparato militar de Cuba abandonen Venezuela, más pronto podrá Cuba contribuir al mejoramiento de la región”, una denuncia que las autoridades cubanas han rechazado.

“Apoyamos el deseo de los pueblos de Cuba y Venezuela de tener gobiernos ‘del pueblo, por el pueblo y para el pueblo’”, concluyó la delegada diplomática, al cerrar su discurso con una de las frases más célebres de la Constitución de Estados Unidos, una alocución que, de seguro, será replicada por Cuba y representará otro capítulo en la guerra dialéctica que mantienen estos dos viejos enemigos.


💬Ver 0 comentarios