La ruta entre La Habana y Santiago de Cuba tiene 534 millas, cinco veces el largo de Puerto Rico

La Habana - La locomotora principal suena la bocina, el motor se pone en marcha, los vagones crujen, las vías chillan y el tren se pone en marcha.

Parecería ser un viaje más a través de las vetustas vías de ferrocarril que cruzan Cuba, desde La Habana, hasta Santiago de Cuba, pero este no lo es.

Es el primer viaje de un tren cuyas locomotoras son rusas, sus vagones chinos y su personal cubano, una combinación que espera brindar un servicio inédito, al ofrecer separación de clases, una práctica cada vez más de moda en un país de cultura socialista.

“Esto es fantástico, la mejor opción que ha tenido el país para transportar a la población cubana de una provincia a otro, sobre todo a la hora de visitar a los familiares. Voy a Santiago de Cuba a disfrutar, a ver a mi familia que hace cinco años que no los veo”, dijo Norlaine Mancebo, quien es enfermera y viaja con sus dos hijos.

“Esto resuelve bastante el problema de transporte a Santiago, porque transporta una mayor cantidad de personas, a diferencia de la guagua, que tiene menos capacidad. Es más fácil, es más cómodo, es más fácil para ir con los niños y más seguro también. Es la mayor diferencia con el anterior tren, la seguridad y la comodidad. No es sólo cuestión de precios”, agregó sonriente la mujer.

El nuevo tren a Santiago de Cuba ya circula hacia su destino desde la semana pasada, gracias a 13 de los primeros 80 modernos coches chinos adquiridos recientemente por Cuba.

Desde la Estación Central en La Habana, conocida por La Coubre, partió el tren, en el cual estuvo El Nuevo Día para presenciar la puesta en marcha de la primera compra de este tipo de equipamiento ferroviario en Cuba en 45 años, una realidad que llevó al ferrocarril a un cuasi colapso a pesar de que la isla fue precursora en la región en este servicio de transporte colectivo. 

En la ruta se escucha y se ve de todo.

Lo más colorido de la campiña cubana puede ser apreciado en el camino, que atraviesa campos de cultivo, cañaverales y pequeños pueblos que no se verían normalmente de otra forma. 

Los pasajeros hacen de las suyas con sus chistes picantes, los pedidos de reguetón, los ronquidos de un dormido y los gritos de una asistente poniendo la casa en orden.

“Este es el tren número 1 con destino a Santiago de Cuba, con paradas intermedias que se realizarán en Matanzas, Santa Clara, Ciego de Ávila, Camagüey, las Tunas y Combinado de San Luis. El tiempo estimado de viaje es de 14 horas con 40 minutos, con un estimado de llegada a las 6:55 a.m. Le invitamos a disfrutar de la calidad, seguridad y confort de este nuevo servicio”, explica con voz autoritaria Ana Berta Portón, mientras los pasajeros la escuchan atentos.

“Es necesario que cuiden la limpieza y por favor, no pueden bajar a ninguna estación que no sea sus destino, y es necesario que se mantengan en sus asientos hasta el final de su viaje. Hay un baño al final y están todas las condiciones creadas, no está permitido fumar ni ingerir bebidas alcohólicas”, agrega, mientras un buen grupo de viajeros protesta por la regla.

El tren iba lleno. Sólo se veían sonrisas. Y no es para menos, pues el servicio anterior era terrible y un viaje podía tomar hasta un día, si se tenía suerte, en terribles condiciones de comodidad y salubridad.

“Estoy viendo que el vagón tiene televisión y eso es bueno para entretenernos. Yo vivo allá en Santiago y estaba en La Habana de visita para ver a mi familia, a mis tíos y a mi hermano. Espero que ahora con este tren sea más fácil verlos”, expresó María Elena Arias Rivera, asistente de dentista.

El gobierno de Cuba, con la asistencia del chino, hizo una inversión monumental en los vagones, pues cada uno supera el medio millón de dólares. Las locomotoras no son nuevas y son de fabricación rusa, pero las autoridades aseguran están en excelentes condiciones.

Sólo en los coches se invertirán $172,000 millones en el programa adoptado con China.

“Estamos poniendo en servicio los primeros 80 coches. El próximo año deben ponerse en servicio 80 más y otros tantos en el 2021 para completar la cifra de 240 coches. Estos coches tienen un valor aproximado de $718,000, y es un proyecto que va a permitir que los servicios de La Habana hacia el interior del país y viceversa se hagan de una manera diaria, es un servicio que va a crecer”, explicó a El Nuevo Día, Eduardo Hernández Becerra, director general de la Unión de Ferrocarriles de Cuba.

“Con la adquisición de estos coches nosotros estamos abriendo un nuevo servicio de una manera diferente. Es un servicio que teníamos bastante deteriorado e indudablemente estos coches van a dar un servicio de mejor calidad a nuestra población. Tiene ya de hecho una gran aceptación”, agregó.

La mayor preocupación ahora es el mantenimiento, más que de la infraestructura del coche, de sus interiores, donde los pasajeros tendrán mucho que aportar.

“Estamos muy agradecidos con el gobierno, que ha hecho muy buenos esfuerzos para que mejore el transporte. Queremos que siga así y que la población sea realmente la que cuide el tren para que lo sigamos teniendo”, sostuvo la santiaguera Mirna Rocoso.

Las unidades del nuevo tren están compuestas por siete coches regulares y cuatro con servicio VIP con aire acondicionado, cada uno con capacidad para 72 pasajeros. El servicio regular cuenta con abanicos de techo y sistema de audio, en tanto, el especial ofrece climatización con aire acondicionado y televisión. Todos los asientos son reclinables y giratorios, y servirán meriendas compuestas por un sándwich y un refresco por 75 centavos de dólar.

Los costos de los viajes serán altamente populares. Por ejemplo, la ruta entre La Habana-Santiago de Cuba, de unas 534 millas, más de cinco veces el largo de Puerto Rico, costará $4.

La llegada de los nuevos trenes tenía en altas expectativas a la población, que usa muy poco esta vía de transporte por ser lenta y los vagones estar en pésimas condiciones

“Me gusta este tren, por el diseño que le hicieron, por los asientos, los televisores… lo de antes no me acuerdo… yo le diría a mis amiguitos que vinieran a montarse en este tren y como es muy largo cabrían miles de gente. Estoy muy feliz y le diría al presidente que muchas gracias, porque los trenes están buenos”, dijo Maikel, un vivaracho niño de 11 años que iba a Santiago en el nuevo tren, que todavía huele a nuevo y que dependerá de los propios cubanos que su belleza se mantenga intacta.


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