Víctor Manuelle durante su presentación en Cuba. (Benjamín Morales Meléndez)

La Habana, Cuba - El salsero boricua Víctor Manuelle sorteó con éxito esta madrugada su primera presentación pública ante el exigente público cubano, que bailó y cantó por casi dos horas con el sabor del “Sonero de la Juventud”.

Victor Manuelle se presentó como el plato de cierre en la quinta edición del Festival de la Salsa, un evento de medio porte con un ambiente muy parecido a las tradicionales fiestas patronales boricuas.

No fue, por lo tanto, un evento masivo, como los concierto realizados en el Malecón habanero por sus colegas Olga Tañón, Gilberto Santa Rosa o el grupo Calle 13.

Tocó en un evento que cobró $30 a quienes estaban en la zona anexa a la tarima, un alto costo para Cuba, donde el salario promedio mensual ronda esa cantidad.

El cobro de entrada y la hora de subida a tarima (12:55 am hora local, una hora menos que en Puerto Rico) pasaron factura, pues el recinto, un parque de pelota vecinal localizado en el barrio del Vedado, no se llenó y mucha gente no acabó de ver su presentación, que rondó las dos horas, con 14 temas.

Previo a su presentación sonaron los cubanos Haila María Mompié, Lazarito Valdés y Bamboleo, y El Niño y la Verdad.

El cantante boricua, sin embargo, lo dio todo y dejó satisfechos a los cientos de cubanos que estuvieron hasta el final para acompañarlo en su presentación.

Víctor Manuelle dio las gracias al público cubano por el respaldo a su música y agradeció la invitación al evento por parte del organizador y también salsero Maikel Blanco.

“De verdad estoy más que agradeicdo, súper emocionado. Es la prinera vez que puedo hacer música en este lugar, que reconocenos es la cuna de este género musical. Gracias Cuba por este recibimiento”, dijo el cantante a la multitud.

“Es una gran responsabilidad para nosotros hacer este genero musical, que nació aquí, y que nos han dado la oportunidad a los puertorriqueños de poder cantarlo”, agregó.

El salsero boricua hizo un paseo por toda su carrera al cantar sus más grandes éxitos, como “Hay que poner el alma”, “Tengo ganas” y “Así es la mujer”.

En total, cantó 14 números, incluyendo un medley con éxitos de El Gran Combo de Puerto Rico, La Sonora Ponceña, Ismael Rivera, Rubén Blades y Tommy Olivencia.

Durante toda la jornada se mostró alegre, conversador con el público e improvisó repetidamente sobre la estrecha relación cultura y musical entre Cuba y Puerto Rico.

Cerró con dos temas muy cercanos a los cubanos. El primero fue “La vida es un carnaval”, que inmortalizó la cubana Celia Cruz, quien nunca pudo cantarlo en su tierra, donde, incluso, su música estuvo proscrita. El otro fue “Qué suenen los tambores”, un número original de la cantante cubana Laritza Bacallao.

No fue la primera vez del cantante isabelino en Cuba, pues en el 2016 se presentó en la versión del reality show local Sonando en Cuba, donde participó en la gala de cierre, que fue transmitida en Puerto Rico por Telemundo.

Prometió volver a Cuba poco antes de cerrar su concierto y repitió sin parar su agradecimiento por un pueblo que lo recibió con los brazos abiertos, por lo que se siente ha quedado en deuda.


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