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Desde la izquierda, Víctor Betancourt, Ángel Padrón y Manuel Pérez Andino, líderes religiosos cubanos de la santería. (AP)
Desde la izquierda, Víctor Betancourt, Ángel Padrón y Manuel Pérez Andino, líderes religiosos cubanos de la santería. (AP)

La Habana - Los máximos sacerdotes de la religión yoruba, conocidos como “babalawaos”, dieron a conocer hoy su “Letra del Año” para el 2020, en la cual advierten sobre el deterioro moral al cual se expone Cuba, por causa de la delincuencia y diversas formas de corrupción, entre ellas la infidelidad.

La “Letra del Año” de la santería cubana es una suerte de documento que predice eventos, advierte de conductas y recomienda acciones para quienes profesan la religión yoruba, tanto en Cuba como fuera del país.

Cada año nuevo se emite una nueva letra por los altos mandos espirituales de la creencia de origen afrocubano, los “babalawaos” (o babalaos, como se pronuncia normalmente la palabra), quienes en el 2020 centraron su mensaje en el comportamiento moral de sus seguidores y de la sociedad en general.

La letra llama la atención sobre la delincuencia, al determinar que habrá un “incremento de consumo de bebidas alcohólicas, drogas y estupefacientes”, alerta de un “quebrantamiento de la familia tradicional cubana por la promiscuidad, la falta de autoridad y la pérdida de valores”, llama la atención sobre un “incremento” generalizado en los hechos delictivos, además de puntualizar en que incrementará la “violencia conyugal, con peligrosa repercusión en la estabilidad de los hijos, en particular y la familia en general”.

“Hay que hacer un énfasis en la corrupción social juvenil. Tenemos que tomar medidas internas con los padres, las escuelas, los hogares para atender la situación. De no controlar el comportamiento juvenil, va a haber un aumento en la corrupción, los robos, los asaltos”, sostuvo el babalawo Víctor Betancourt, quien presidió la redacción del documento regente de los santeros en el 2020.

La Letra puntualiza diversos comportamientos que considera corruptos, como el “aumento de enfermedades infectocontagiosas por la promiscuidad” o el “alto índice de robos, incremento de la malversación y de la violencia”.

Se centra, además, en la infidelidad como una forma de corrupción que debe ser evitada por aquellos que profesan la religión y por lo cubanos en general. De hecho, adopta dos “refranes” que censuran esa conducta directamente: “Por culpa del tarro se abre la sepultura” y “Ojos de fuego, adulterio de corazón”. El “tarro” es la forma de llamar al “cuerno” o a la infidelidad en Cuba.

“La infidelidad es un acto de corrupción… Está muy mal hecho”, expresó el babalao Betancourt.

La Letra del 2020 destacó que el año traerá la “destitución de un gobierno provocado por golpe de estado e intervención de un ejército”, pero señalaron que no será Cuba el afectado, y apuntaron a otros gobiernos regionales, sin descartar a Venezuela.

“Es difícil que en Cuba haya un golpe de Estado, porque el gobierno se lleva bien con los religiosos y es transparente con el pueblo… En otros países puede pasar y dependerá de la conducta de sus dirigentes”, sostuvo José Manuel Pérez Andino, presidente de la Asociación Yoruba de Cuba.

El documento puntualizó que surgirán “cruces genéticos que llevarán al descubrimiento de nuevas especies; malformaciones congénitas producidas por la unión de distintos grupos sanguíneos; muerte de personas mayores y altas personalidades del mundo… proliferación de epidemias debido a la mala higiene y la indisciplina social”.

Por el lado de las soluciones, la Letra del 2020 recomendó “ser tolerantes y pacientes en las relaciones interpersonales; evitar la infidelidad y promiscuidad debido al riesgo de muerte; prestar atención al tema comercial para evitar el fraude, la malversación, el engaño y el adulterio; evitar la participación de niños en asuntos de mayores; no malversar debido a las consecuencias jurídicas, y evitar transitar por zonas propicias a asaltos y violaciones”.

Igualmente, llamaron a “tener cuidado con la carne de cerdo, cerciorarse de su procedencia, evitando además su cría en lugares inadecuados” y advirtieron de la posibilidad de la posibilidad de “irregularidades climatológicas, sobre todo, los fenómenos sorpresivos”.

Los babalawos cubanos se mostraron en contra del fundamentalismo religioso en cualquier manifestación y sostuvieron que el Cuba hay mucho fanatismo religioso, pero no a niveles integristas, como ciertos sectores radicales de islam o el cristianismo a nivel global.

Reiteraron su respaldo al gobierno cubano, con el cual mantienen una relación de cooperación estrecha, aunque aseguraron que no son “un carné del Partido”, en referencia al documento que valida a los militantes del Partido Comunista de Cuba (PCC).

Tomaron conciencia de los planteamientos de los defensores de los animales sobre los sacrificios para fines religiosos, pero defendieron la práctica, al señalar que “en Cuba vivimos en paz por los Orishas (dioses yorubas) y los sacrificios son una manera práctica de rendirles tributo”.