Salieron de la isla luego del terremoto y por los constantes temblores. Ahora buscan ayuda en Florida.

Orlando – La fila en el centro comunitario Renaissance en una zona de Orlando donde personas afectadas por los terremotos en Puerto Rico esperaban para recibir donaciones de alimento se extendía al otro lado de la calle. Crecía a cada minuto a pesar de que el viento hacía que los 60 grados Fahrenheit de temperatura esta mañana se sintieran 10 grados más bajo.

Y entre los que esperaba estaba María Olivera, quien vive en esta ciudad, pero tras los terremotos en la isla del 7 de enero mandó a buscar a ocho miembros de su familia desde el pueblo de Guayanilla. Vino temprano a hacer turno en lo que el resto de la familia llegaba al lugar.

“Los tengo a todos en mi casa. Algunos duermen en el piso, pero están conmigo. Cuando vi lo que pasó y que a algunos se les rajó la casa, los llamé, les mandé pasajes, y los traje enseguida”, contó la mujer, cuyo abrigo tiene imágenes de la fenecida artista Marilyn Monroe.

La madre de María -doña Sonia Pagán- mantenía los brazos cruzados para intentar mitigar el gélido viento que la hincaba como alfileres, algo ajena para ella, porque en Guayanilla lo que se siente es una brisa fresca a veces con olor a mar.

“Sentía temblores hasta cuando no temblaba, pero mis hijos me han fortalecido y me siento un poco mejor desde que llegué”, dijo la mujer de 76 años. “Allá yo no puedo regresar. Eso va a seguir temblando y quiero que mis otros hijos que están por allá salgan ya para acá”, agregó. Su boca mostraba una sonrisa inversa, esa que antecede al llanto.

Antes de llegar a Orlando, y luego de dejar sus viviendas en ese pueblo del sur de la isla, se habían ubicado en casa de una amistad en Cayey. “Pero aún allí sentíamos los temblores y ya no lo soportábamos”, dijo por su parte Elí Ramos, quien está casado con una de las hijas de doña Sonia.

“Hemos tenido que dejar el hogar casa, el trabajo y el país para traer a la familia a un lugar seguro acá”, indicó Elí cuya casa sufrió daños tras los fuertes sismos.

Cerca del área donde se distribuían los alimentos, la Administración Federal de Asuntos de Puerto Rico (Prfaa) de Florida instaló una carpa y estableció una oficina móvil para despachar certificados de nacimiento y otros documentos vitales. Su director, Anthony Carrillo, no sólo dirigía los trabajos, sino que también ayudaba a los ciudadanos a completar sus solicitudes, y despachaba documentos.

“Desde que empezaron los temblores en la isla, la cantidad de personas que estamos recibiendo en nuestra oficina para solicitar documentos se ha duplicado. Antes expedíamos entre 20 y 25 documentos diarios y ahora estamos sacando 50 y casi todos son personas que llegan desde la isla a causa de los sismos”, explicó Carrillo quien dijo que en este mes ha servido a cerca de 2,000 ciudadanos.

Las pequeñas compras que se distribuían en el lugar como una iniciativa de la organización Hispanic Federation que se disponían a distribuir 500 empaques con alimentos, explicó Laudi Campos, subdirectora de esa organización y quien es natural de Morovis. La entidad Hunger Relief colaboró en la coordinación del evento.

En la misma fila de quienes esperaban por el despacho de la pequeña compra de alimentos estaban Addis Fratichelli y su esposo Ángel Luis Gutiérrez. También llegaron a Orlando desde Guayanilla donde son vecinos de la urbanización Santa Mónica. Han vivido allí 40 años, la vivienda ya está finalmente salda, pero el terremoto del 7 de enero la agrietó seriamente y ya no podrán pasar allí el resto de su vida como lo habían planificado.

“Cuando pasó el temblor, mi hija que vive aquí en Florida, nos llamó y nos mandó a buscar. Dejar nuestra isla, nuestro techo seguro me hacen sentir deprimida. Estamos acá, pero nuestro corazón está en Puerto Rico”, dijo Addis.

Su esposo, un policía municipal a punto de retirarse, dijo que era la primera vez que acudían a un lugar a buscar ayuda. Pero las circunstancias lo obligaron a aprovechar cualquier ayuda que, en el caso del estado de Florida, proviene prácticamente en su totalidad de organizaciones sin fines de lucro.

Al momento, el gobierno estatal ni los condados han anunciado servicios de apoyo a los que están llegando desde la isla desplazados como ocurrió tras el huracán María. Ninguna entidad del oficialismo está contando los que llegan desde la isla y, fuera de las organizaciones no gubernamentales -que cada cual lleva su propio registro- nadie mantiene un censo de estos nuevos desplazados por el desastre.


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