Al fondo, el Congreso de Estados Unidos en Washington, D. C.
No han encontrado aún el camino hacia un acuerdo entre el Congreso y la Casa Blanca sobre un nuevo proyecto de estímulo económico. (Shutterstock)

Washington D.C. - La Casa Blanca y los líderes del Congreso han entrado en una etapa tan complicada de las negociaciones sobre el plan de estímulo económico para mitigar los daños que causa la emergencia del coronavirus, que los mismos funcionarios iban hacia atrás y hacia delante sobre las oportunidades de lograr un acuerdo esta semana.

En momentos en que parecía haber una apertura en torno a una transacción sobre la asistencia federal por desempleo y una nueva moratoria para evitar desalojos de vivienda, el presidente Donald Trump insistió en que no quiere que los beneficios puedan desincentivar el trabajo.

El argumento de que renovar la asistencia semanal de $600 por desempleo, como aprobaron los demócratas de la Cámara baja hace casi tres meses, ha sido utilizado por los republicanos para proponer reducir una nueva ronda del beneficio a $200 semanales hasta principios de octubre y luego, hasta diciembre, al 70% de los ingresos previos de la persona, con un máximo de $500 semanales.

Estudios de varias universidades, incluyendo Harvard, han indicado que no hay evidencia de que la asistencia por desempleo de $600 a la semana haya frenado el regreso al trabajo de los empleados. Más de 467,000 personas en Puerto Rico recibieron hasta julio la asistencia federal por desempleo de $600 semanales, que en momentos en que escasean los puestos de trabajo se agrega a los beneficios estatales.

La meta de los líderes demócrata del Congreso y los negociadores de la Casa Blanca – el secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, y el jefe de Gabinete de la Casa Blanca- es lograr un acuerdo a más tardar el viernes para poder aprobar un proyecto de ley en ambas cámaras legislativas la semana próxima.

Al terminar las conversaciones de hoy, Meadows sostuvo que no hay un acuerdo e insistió en que si no hay avances significativos esta semana el presidente Trump está listo para tomar medidas ejecutivas.

“No hay acuerdo”, sostuvo Meadows al salir de la reunión, la octava que han tenido los líderes demócratas y los representantes del gobierno de Donald Trump en los últimos 10 días.

Pero, el presidente Trump no tiene autoridad ejecutiva para asignar nuevos fondos de desempleo, según los expertos, aunque pueda tomar algunas iniciativas sobre los desalojos de viviendas garantizadas por hipotecas FHA o subsidios del gobierno federal.

El líder de la minoría demócrata del Senado, Charles Schumer (Nueva York), sostuvo que confrontó a Meadows con informes de que si no hay un acuerdo para el viernes, pudieran terminar las conversaciones, pero el jefe de Gabinete de la Casa Blanca lo negó.

Pero, Meadows ha dicho que “duda mucho” que pueda haber un consenso si no se alcanza esta semana.

“La speaker Nancy Pelosi y yo hemos logrado avances con la Casa Blanca, pero permanecemos muy aportados en una serie de asuntos”, dijo Schumer, al insistir en que se requiere un plan abarcador que reconozca que “la más grande crisis económica que Estados Unidos ha enfrentado en 75 años y la más grande crisis de salud en 100”, sigue vigente.

La muertes por coronavirus en Estados Unidos rondan hoy las 157,700 y los casos diagnosticados superaron los 4.8 millones.

Pelosi indicó que está aún confiada en que habrá un acuerdo, pero no se atreve a predecir cuándo se logrará. “No puedo decirlo porque no lo sé”, indicó Pelosi, en una entrevista en la cadena MSNBC.

Los demócratas aprobaron el 15 de mayo en la Cámara de Representantes un proyecto de ley que extendería la asistencia federal por desempleo de $600 semanales, garantizaría otro cheque de por lo menos $1,200 a una amplia mayoría de los ciudadanos y renovaría el programa de préstamos de protección de nómina (PPP) para pequeñas empresas que termina este fin de semana.

Esos tres asuntos están incluidos, con diferencias en las cantidades que se asignan o pagan, en el proyecto presentado la semana pasada por el liderato republicano del Senado, que es respaldado por el presidente Trump.

Pero, ambas partes tienen diferencias marcadas en asuntos como una asignación de por lo menos $915,000 millones para los gobiernos estatales y locales, como proponen los demócratas, y la inmunidad para los patronos que reabren sus negocios o instituciones públicas que impulsan los republicanos.

El plan de estímulo económico debe incluir también nuevos fondos para la industria de salud y las instituciones educativas. Mientras, los demócratas insisten en que se asignen fondos de asistencia alimentaria.

Los demócratas pidieron integrar a la reunión de hoy al jefe del Servicio Postal, Louis DeJoy, pues consideran que recortes que se han implantado durante la pandemia del coronavirus pueden interferir con el proceso electoral, en el que muchos más estadounidenses, contrario a lo que pide el presidente Trump, se proponen votar por correo.

Como parte de su plan de estímulo económico, los demócratas quieren asignar $3,600 millones para asegurar el proceso electoral, incluso atender el aumento en los votos por correo. “Fue una discusión fuerte”, dijo el senador Schumer.

Las negociaciones tienen como telón de fondo también la división entre la mayoría republicana del Senado sobre algún nuevo proyecto de estímulo económico. Los republicanos tienen una mayoría de 53-47 en el Senado, pero reconocen que cerca de la mitad de sus senadores pueden rechazar cualquier legislación.