

29 de agosto de 2025 - 11:18 AM
Washington D.C. - El Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) consideró ayer, jueves, como una acción colonialista y contraria a la seguridad de Puerto Rico que el gobierno de Jenniffer González quiera dar fuerza a la presencia militar de Estados Unidos en territorio boricua, con el objetivo de beneficiar la seguridad nacional estadounidense.
“Solamente en una mente colonial cabe la posibilidad de ofrecer a Puerto Rico como punto estratégico para ataques militares de enemigos de otro país”, indicó el senador del PIP, Adrián González.
En una entrevista con la Christian Broadcast Network (CBN), el secretario de Seguridad Pública de Puerto Rico, Arthur Garffer, sostuvo el archipiélago boricua tiene dos puertos y aeropuertos que se utilizaban para fines militares –en aparente referencia a las antiguas bases de Roosevelt Roads y Ramey–, que “podrían volver a usarse, incluso con una capacidad limitada, para proyectar desde aquí en el futuro como medio para disuadir la agresión abierta de Rusia y China en la región”.
“Puerto Rico no tiene un conflicto con ningún país en el mundo. Sin embargo, el coronel Garffer acaba de poner en sobre aviso a los enemigos de Estados Unidos de que hay un nuevo blanco de ataque que no son los Estados Unidos continentales y es el archipiélago puertorriqueño”, reaccionó González, en el hemiciclo del Senado.
Para el senador del PIP, Garffer se convierte, a su vez, en un “aliado” del comisionado residente en Washington, Pablo José Hernández, a quien describe como un defensor del colonialismo que promueve academias militares estadounidenses.
“Promover que Puerto Rico se convierta en un punto estratégico militar con China o Rusia o el país que sea, es legitimar el colonialismo en Puerto Rico y someter a las puertorriqueñas y los puertorriqueños a una nueva preocupación que no existía ahora mismo: ser blanco de un ataque de un país extranjero enemigo de los Estados Unidos”, dijo González.
En ese sentido, emplazó a Hernández a que se exprese sobre este asunto.
Garffer –miembro de la Guardia Nacional de Puerto Rico y quien estuvo hasta abril pasado trabajando a tiempo completo como militar en Kosovo–, dijo que, con los avances en la seguridad de la frontera estadounidense con México, “organizaciones criminales transnacionales” necesitan “cambiar de rumbo” y “Puerto Rico podría caer en esa zona de aproximación a Estados Unidos”.
El gobierno de Estados Unidos cerró, en 2004, la base naval Roosevelt Roads de Ceiba, un año después de terminar, en medio de multitudinarias protestas, el uso del campo de tiro que tuvo en la isla municipio de Vieques, donde llevaron a cabo bombardeos y entrenamientos militares durante seis décadas.
Mientras, ha reducido su presencia en lo que fue la base Ramey de la Fuerza Aérea, en Aguadilla.
Por su parte, la organización Madres contra la Guerra también condenó cualquier agenda dirigida a incentivar la reapertura de bases militares estadounidenses en Puerto Rico.
“Puerto Rico tiene alrededor de 77,800 cuerdas actualmente ocupadas por instalaciones militares: la base Buchanan, el Fuerte Allen, la Base Aérea Muñiz y el Campamento Santiago. También ocupan parte de la base Ramey y la base Roosevelt Roads”, indicó la organización, en una declaración.
Pero, Madres contra la Guerra advirtió que las Fuerzas Aradas estadounidenses “nunca han pagado ni un centavo por ocupar nuestra tierra, nuestro aire, nuestro mar” mientras mencionó, como ejemplo, que “España recibe un millón y pico de euros anualmente por la base militar estadounidense de Rota”.
dicionalmente, muchas de las bases son contaminadas con basura tóxica, desechos de todo el engranaje de municiones y bélicos. Nunca limpiaron responsablemente la basura tóxica que dejaron en sus prácticas militares en Vieques y Culebra. Vieques tiene un 30% más de incidencia de cáncer que la Isla Grande.
“Más de 200,000 puertorriqueños han participado en guerras en las que ha estado Estados Unidos, muriendo más de 2,000″, añadió la organización, al destacar que “desde las bases militares de Estados Unidos en Puerto Rico, salieron a invadir a Guatemala en el 1954, a la República Dominicana en 1965, a Granada en 1983 y a Panamá en 1989″.
Ahora, indicó no quieren ser “cómplices” de una potencial invasión de Venezuela.
Sectores que promueven la estadidad para Puerto Rico han abogado, en el pasado, por que Estados Unidos reabra la base de Roosevelt Roads.
Andrés Martínez Fernández, experto de la Fundación Heritage para temas de seguridad nacional y Latinoamérica y cuya institución redactó las guías para la agenda de la segunda administración de Donald Trump, indicó, por su parte, que “Puerto Rico puede desempeñar un papel mucho más importante (en la región)”.
“Creo que hay una oportunidad importante con el nuevo liderazgo en la isla y la segunda administración de Trump para realmente aprovecharla”, sostuvo Martínez Fernández.
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