Son muchas las lecciones que han aprendido en la industria de cruceros a nivel global. (Suministrada)

La mayoría de los barcos de todas las líneas de crucero siguen en la pausa obligada por la pandemia, que empezó en marzo de 2020. Y aunque al principio la noticia dejó helados a los principales ejecutivos de las líneas de crucero, y a miles de empleados sin trabajo, el sector rápidamente empezó a laborar en planes para atemperarse a la nueva realidad que los esperaría una vez volvieran a navegar. Porque de algo todos estaban seguros: los barcos tampoco serían los mismos luego del coronavirus.

Luego de más de un año del cese, (y sin una fecha exacta todavía de cuándo los Centros para el Control de Enfermedades, CDC, permitirán volver a navegar en Estados Unidos), especialistas y ejecutivos de la industria resumieron lo aprendido hasta ahora en una nueva conferencia de dos días del Seatrade Cruise Virtual y explicaron sus planes de acción y cómo será la nueva realidad para viajeros y empleados.

Aprendiendo unos de otros

El pionero en estrategias para volver a navegar fue MSC Cruises, que empezó sus cruceros en agosto de 2020. La empresa ha sido usada como modelo por otras líneas de crucero, aun cuando empezó, igual que Costa Cruceros, en momentos de altos casos de positivos en Europa y cuando no había vacunas disponibles.

De acuerdo a Bab Darr, de MSC Group, el éxito se ha debido a entender que el proceso es uno dinámico que puede evolucionar y ser modificado de ser necesario. Darr destacó la importancia de trabajar previamente a la llegada a un destino con las autoridades locales, “y que ellos se sientan cómodos con nosotros y nosotros con ellos, para trabajar cosas en conjunto, como las excursiones burbuja, que han dado gran resultado”.

Otra recomendación basada en su experiencia es entender que no hay nada como “cero riesgos”, ya que siempre hay un factor de riesgo e incertidumbre, pero que puede atenuarse con los protocolos establecidos, que deben ser múltiples. Entre éstos destacó las pruebas de COVID-19, la planificación y adiestramiento del personal, y un sistema de “contact tracing” o rastreo de viajeros muy sofisticado.

Retante pero satisfactoria la experiencia de pasajeros y la tripulación

Ya varios expertos han mencionado cómo la comida, uno de los grandes placeres de los cruceros, se verá alterada, no solo por el distanciamiento físico, la limitación de capacidad en restaurantes y en algunos casos eliminar los bufés, sino también por los cambios en la salud debido al COVID-19.

Según la doctora Duika Burges Watson, líder de la alianza “Altered Eating Research Network” de la Universidad de Newscastle en Inglaterra, desarrollar un nuevo tipo de menú apoyados por médicos contribuirá a complacer tanto el gusto por la comida como la necesidad del “nuevo viajero”. Burges Watson explicó los cambios en el gusto y el olfato que están teniendo millones de personas en el mundo, producto del COVID-19, y otros factores que inciden en el placer de comer, como el estado de ánimo, con quién estamos al momento de comer y lo que nos rodea. Ahora, dijo, a la lista de cosas que impactan los hábitos de comida, como enfermedades, ansiedad, la edad y la salud mental, hay que añadir el COVID-19, porque también fue una “pandemia de alteración relacionada con la comida”, incluyendo aumento o pérdida de peso, desinterés por el aspecto nutricional de las comidas y la pérdida de la socialización mientras se come, debido al aislamiento.

Con el volumen de comida que manejan los cruceros, este sin duda será uno de los aspectos más interesantes para seguir y ver los cambios que provoca.

Otro cambio notorio en los barcos, al menos de manera inmediata al volver a navegar, se verá en las tiendas, otra actividad muy popular en cruceros. Ante la necesidad de no aglomeración y la limitación de salir libremente a los destinos (al principio solo en excursiones controladas), se anticipa que habrá más compras personalizadas, con citas privadas en algunas de las tiendas, aunque esto no necesariamente significa más costosas, porque todas las líneas de crucero tienen productos comprados por más de un año, que querrán vender rápidamente.

Por otro lado, y no menos importante, está la tripulación, que es el alma de la experiencia positiva al viajero. Las líneas de barcos han mantenido comunicación clave con grupos de empleados, informándoles sobre los cambios y la nueva manera de viajar. Sin embargo, necesitarán un período de adaptación, entender el proceso de cuarentena que tienen que hacer al empezar a trabajar y tener adiestramiento sobre los procesos, porque muchos de los ejecutivos destacaron que los empleados necesitarán adaptarse a los protocolos, entendiendo que los barcos ya no serán los mismos. Todo este andamiaje para tener los barcos listos, no es un proceso sencillo ni rápido; sin embargo como dijeron varios de los participantes en este nuevo Seatrade Cruise Virtual “tristemente hemos tenido tiempo de más para prepararnos”.

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