El Oasis of the Seas, de Royal Caribbean, fue estrenado el 5 de diciembre de 2009, siendo el primero del cuarteto de su clase Oasis, los más grandes del mundo, seguido por Harmony, Allure y Symphony of the Seas.
El Oasis of the Seas, de Royal Caribbean, fue estrenado el 5 de diciembre de 2009, siendo el primero del cuarteto de su clase Oasis, los más grandes del mundo, seguido por Harmony, Allure y Symphony of the Seas. (Gregorio Mayí / Especial para GFR Media) (ELNUEVODIA.COM)

Con la amenaza del huracán Henri, a menos de 24 horas de zarpar, el Oasis of the Seas no tenía “todos los astros a su favor” ni la seguridad de que podría realizar su viaje simulado requerido por los Centros de Control y Prevención de Enfermedades, (CDC). El barco de Royal Caribbean tenía que hacer este viaje simulado para demostrar que tenía los protocolos necesarios a bordo, pero más que ese hecho, que le permitiría volver a navegar, el viaje que saldría el domingo, 22 de agosto, representaba otro motivo para celebrar: la primera salida de un barco clase Oasis desde toda el área de Nueva York.

Pero sí, zarpó como previsto, desde Cape Liberty, en Nueva Jersey, porque el huracán, degradado a tormenta, no afectó la zona como se esperaba. Con la atenta mirada de James Van Fleet, jefe de Meteorología de Royal Caribbean, quien se mantuvo dando actualizaciones en Twitter, ya antes de mediodía se había confirmado que se podría navegar. No solo eso, al iniciar la travesía había muy buena visibilidad, y el crucero pudo detenerse prácticamente al frente de la icónica Estatua de la Libertad, que se divisó majestuosa.

El Oasis of the Seas, estrenado el 5 de diciembre de 2009, fue el primero del cuarteto de su clase Oasis, los más grandes del mundo, seguido por Harmony, Allure y Symphony of the Seas. Pero todavía tiene su sitial bien puesto, especialmente desde que tuvo una gran renovación a un costo de $165 millones en el 2019.

Con una capacidad de 6,699 pasajeros y 2,181 tripulantes, ver un barco de esta magnitud, que desplaza 226,338 toneladas gruesas, navegando con tan pocos pasajeros, todavía asombra. Con sus espacios tan amplios, en este viaje solo navegamos un reducido grupo de invitados, la mayoría agentes de viaje, 10 periodistas y viajeros que se registraron como voluntarios en una página web previamente abierta por Royal Caribbean.

Estrictos protocolos de seguridad

En esta travesía, la mayoría de los servicios están disponibles para los pasajeros, al igual que los restaurantes, bares y espectáculos.

Lyan Sierra-Caro, portavoz de Royal Caribbean quien está a bordo, destacó que el barco lleva menos del 30% de pasajeros, y que ninguno está pagando la travesía, para cumplir con toda la reglamentación de los cruceros simulados. “Además, con los protocolos establecidos, en este viaje todos están vacunados, la tripulación también está vacunada, y todos tuvieron que presentar una prueba de COVID-19 negativa, antes de abordar”, indicó

Al concluirlo, Royal Caribbean presentará los resultados del viaje a los CDC, para recibir su Certificado Condicional de Navegación que le permitirá volver a navegar. De estar aprobados como esperan, el primer viaje regular con pasajeros saldría también desde Cape Liberty, New Jersey, el 5 de septiembre, con una capacidad reducida de menos de 50%. “Todos nuestros cruceros han reiniciado con capacidad reducida, y mensualmente se evalúan resultados y se toman decisiones de aumentar o no su capacidad”, dijo Sierra-Caro.

Durante el viaje son notarias las medidas diferentes obligadas por la pandemia, y que preparan a este barco de gran tamaño, para buscar un balance entre recibir miles de pasajeros, y asegurarse que permanezcan saludables durante sus vacaciones.

Además de estrictas medidas de higiene, se han puesto estaciones de lavado de manos nuevas, para usar antes de entrar a los restaurantes y cafés. Igualmente es requerido el uso de mascarillas en áreas interiores (y el personal está bien pendiente de ello), mantener el distanciamiento social, y los elevadores solo permiten seis personas o que sean todos de un mismo grupo viajero.

Mayores de 12 años tienen que estar vacunados

En otro giro a las primeras medidas tomadas, Royal Caribbean también anunció que todos los pasajeros mayores de 12 años tendrán que estar vacunados, mientras los menores de esa edad, tendrán que tener una prueba negativa de COVID-19 realizada en las 72 horas antes del viaje.

De esta manera, la empresa de cruceros, cuyos pasajeros menores de esa edad son estimados en un 10% aproximadamente, cumplirá con las estrictas medidas impuestas por las Bahamas, que exigen que los mayores de 12 años estén vacunados o los barcos no podrán atracar allí. Esto aplica a las islas privadas, como CocoCay, propiedad de Royal Caribbean, uno de los destinos favoritos de los pasajeros.

Puerto Rico, que será puerto base desde noviembre de este año para el barco Explorer of the Seas de la misma empresa, fue el primer destino del Caribe en anunciar una política estricta para la visita de los cruceros, prohibiendo los no vacunados.

Los viajes en el Oasis of the Seas desde Cape Liberty visitarán Puerto Cañaveral, en Florida, Nassau y “A Perfect Day at CocoCay”, en Bahamas.

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