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El Valle Sagrado fue uno de los lugares más importantes del imperio inca por su geografía y la fertilidad de sus tierras. (Shutterstock)
El Valle Sagrado fue uno de los lugares más importantes del imperio inca por su geografía y la fertilidad de sus tierras. (Shutterstock)

Los impresionantes paisajes, las ruinas precolombinas, su historia y su exquisita gastronomía han convertido a Perú en un destino que todo turista quiere disfrutar. 

Por eso, fue seleccionado como uno de los 20 países preferidos de los viajeros en 2019 de la revista de viajes de lujo Condé Nast Traveler.

El lanzamiento para Latinoamérica de la nueva SUV subcompacta Venue de Hyundai fue la excusa perfecta para llevar a un grupo de periodistas hasta el Valle Sagrado de los Incas, en el departamento de Cusco, para que probaran el vehículo al tiempo que disfrutaban de la zona.

Más allá de la nueva maravilla del mundo y visitada por miles, Machu Picchu, los pueblos de Cusco ubicados en el valle del río Urubamba cuentan con varias ruinas de edificaciones construidas por los incas, una exquisita gastronomía –que combina lo nuevo de la cocina peruana con lo tradicional de la zona- y hermosas vistas.

Por su geografía y la fertilidad de sus tierras, este valle fue uno de los lugares más importantes del mayor imperio precolombino de América, que pobló territorios de Perú, Bolivia, Chile, Ecuador, Argentina y Colombia.

Hasta allí llegamos luego de un viaje en auto de cerca de hora y media desde el aeropuerto Teniente Alejandro Velasco Astete, en Cusco.

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Nuestra primera parada fue en el poblado de Urubamba, a 33 millas de distancia del centro de Cusco y a 9,420 pies sobre el nivel del mar, en plena cordillera de los Andes.

Con sus imponentes montañas y vistas del río que le da nombre, Urubamba sirve como parada popular para los viajeros con planes de visitar Machu Picchu. Desde el municipio que cuenta con cerca de 20,000 habitantes, comenzó la aventura. 

Avenida Berriozabal, Urubamba. (Suministrada)
Avenida Berriozabal, Urubamba. (Suministrada)

Sus actividades económicas principales son la agricultura, la ganadería y el turismo. En la región, se cultiva uno de los choclos –maíz blanco- más grandes de Perú. Por eso, un choclo es la figura central de la fuente ubicada en medio de  su Plaza de Armas. 

En las calles, es común encontrarse con mujeres con falda, sombrero y trenzas y una manta colorida alrededor de los hombros y la espalda que, aparte de servir como abrigo, les permite cargar lo que compran en las calles o hasta a sus bebés. También abundan las vendedoras de huevos de codorniz cocidos para comer en el momento.  

El centro de Urubamba cuenta con un mercado que a cualquier puertorriqueño le harárecordar algunas de las plazas de pueblo más populares. Los miércoles son día de feria, lo que significa que decenas de vendedores ambulantes instalan sus puestos al lado del Mercado Artesanal “Mateo Pumaccahua”, a orillas de la avenida Ferrocarril, para que cientos de compradores consigan sus artículos. 

Mercado Moderno de Urubamba. (Suministrada)
Mercado Moderno de Urubamba. (Suministrada)

Una visita atractiva en Urubamba es el taller-galería del artista Pablo Seminario, Cerámicas Seminario, donde con un recorrido corto, puedes conocer las diferentes técnicas incas y preincas para el manejo del barro. Muebles, vasijas, tazas, marcos de fotos y saleros son solo algunas de las múltiples piezas que se confeccionan en el lugar y que están disponibles para la venta. 

Gilda trabaja una pieza en el taller de Cerámicas Seminario, en Urubamba. (Suministrda)
Gilda trabaja una pieza en el taller de Cerámicas Seminario, en Urubamba. (Suministrda)

Saqsaywaman

A una hora y 19 minutos de Urubamba y a poco más de una milla del centro de Cusco, las ruinas de Saqsaywaman nos ofrecieron una primera exposición al trabajo arquitectónico y a la riqueza en planificación, culto y arquitectura de los incas.

Se presume que, por los restos de animales y humanos que se han encontrado, la edificación en piedras sirvió como templo para adorar y ofrecer sacrificios a Wiracocha, dios principal de los incas. La construcción de este recinto fue ordenada por Pachacútec Inca Yupanqui, el noveno gobernante, quien quería celebrar allí las victorias y conquistas de su hijo Túpac Inca Yupanqui. El complejo cuenta con muros de hasta 30 pies de altura, hechos con piedras perfectamente colocadas unas sobre otras. La construcción tardó más de 70 años, y en ella trabajaron cientos de hombres y esclavos que emplearon técnicas especializadas para transportar y alinear las enormes piedras. 

Saqsaywaman, Cusco. (Suministrada)
Saqsaywaman, Cusco. (Suministrada)

Se cree que Saqsaywaman completaba una supuesta forma de puma de la ciudad de Cusco de la que el templo sería la cabeza. El complejo sirvió como refugio y lugar de ataque a Cusco, en 1535, durante las batallas de la conquista española. Por eso, los españoles ordenaron su destrucción, y durante décadas, el templo sirvió como cantera para la construcción de la ciudad.  

Algunos locales, entre ellos nuestro guía turístico Leonardo, opinan que de haberse conservado en su estado original, este templo sería más importante que Machu Picchu. 

Además de disfrutar de la historia, toparse con una que otra llama y retratarse frente a algunas de las piedras más emblemáticas de este templo, desde Saqsaywaman, ubicado a 12,467 pies sobre el nivel del mar, el viajero obtiene una vista panorámica del centro de Cusco. 

Tras una parada para un exquisito bufé de almuerzo con comida tradicional -como ají de gallina, ceviche de trucha y asado de alpaca- en el Hotel Hilton Garden Inn, en el centro de Cusco, emprendimos viaje de regreso al valle. En la ruta, pasamos por Chinchero, un pueblo tradicional que cuenta con varias ruinas incas,una iglesia colonial y mercado de textiles. Uno de los atractivos de Chinchero es que, a pesar de los esfuerzos de los españoles, mantuvo sus tradiciones, incluyendo el idioma. Además, disfrutamos vistas de las montañas, algunas nevadas, y llegamos hasta la Laguna del Huaypo, un hermoso cuerpo de aguas cristalinas. Algunos viajeros la visitan para tomarse fotos o realizar turismo extremo a bordo de motoras todo terreno. Nosotros, en cambio, apreciamos la estampa, disfrutamos el clima fresco e hicimos fotos para regresar  -bajando cuestas y curvas- hasta Urubamba.  

Laguna del Huaypo. (Suministrada)
Laguna del Huaypo. (Suministrada)

La Ciudad Inca Viviente

En el segundo día de recorrido alrededor del valle, llegamos hasta Ollantaytambo, un poblado que evidencia la capacidad arquitectónica de los incas, ya que cuenta con viviendas, un sistema de canales con agua limpia que atraviesan las aceras y entran a algunas de las casas, una plaza de armas, almacenes para los alimentos en lo alto de la montaña y un templo. Se cree que el origen de este poblado está relacionado con una historia de amor prohibido. Ollantay, uno de los mejores guerreros, se enamoró de la princesa. Al ver que el emperador rechazó la posibilidad de ese amor, se fue hacia donde hoy está el pueblo para preparar un ejército y robar a la princesa. 

Ruinas de Ollantaytambo. (Suministrada)
Ruinas de Ollantaytambo. (Suministrada)

El templo principal es una especie de escalinata con pasadizos, y cuenta con 150 escalones levantados en piedras  colocadas una sobre la otra. Casi llegando a la cima, se encuentra el Templo al Sol desde donde se observa la montaña que se cree que sirvió como cantera para edificar la estructura. Frente a esta fortaleza, se encuentra el monte Pinkuylluna, en el que destacan dos enormes estructuras que parecen formar una cara y que, según los guías, se iluminan de acuerdo con la época del año. Además, en la montaña, se aprecian varias estructuras que sirvieron como almacenes para alimentos. 

A la izquierda, el monte Pinkuylluna. En el centro, el pueblo de Ollantaytambo. (Suministrada)
A la izquierda, el monte Pinkuylluna. En el centro, el pueblo de Ollantaytambo. (Suministrada)

Aunque algunos entienden que la fortaleza mayor se usó solo para propósitos religiosos y como alojamiento para la nobleza inca, los historiadores aseguran que luego sirvió como un fuerte para Manco Inca Yupanqui, líder de la resistencia inca contra los españoles que finalmente cayó en 1540. 

Los residentes en este pueblo con calles primordialmente peatonales aún viven según muchas de las costumbres que heredaron de sus antepasados. Desde Ollantaytambo, se puede visitar Willoq, una de las comunidades peruanas que mejor conserva las tradiciones incas y donde se habla quechua. Este pueblo se ha convertido en un atractivo para los fanáticos del turismo de experiencia, por el intercambio cultural con sus habitantes. 

Sin duda, Ollantaytambo es una parada obligada para quienes se dirigen hacia Machu Picchu, ya sea en tren o en una de las excursiones de senderismo. Si vas con tiempo, pasar unas horas en este pueblo te dará una mirada más amplia del legado de los incas.

Salinera de Maras

Salineras de Maras. (Suministrada)
Salineras de Maras. (Suministrada)

Para continuar la vuelta por el Valle Sagrado, recargamos energías en el restaurante Killa Wasi, del exclusivo hotel Sol y Luna, en Urubamba, y emprendimos viaje hacia Maras. 

Tras unos 25 minutos en auto por la carretera 28 que une muchos de los pueblos del valle, iniciamos recorrido por un camino en tierra. Para muchos de los que llegamos hasta allí por primera vez, este camino ofreció una de las panorámicas más hermosas de todo el viaje, desde un terreno llano rodeado por montañas, con el glaciar Chicón en el horizonte. 

Una de las panorámicas más bonitas de la ruta, en camino a las salineras. (Suministrada)
Una de las panorámicas más bonitas de la ruta, en camino a las salineras. (Suministrada)

En medio de una de las montañas, se encuentra la Salinera de Maras, un complejo con cerca de 3,000 piscinas de más de 50 pies cuadrados de las que se extrae sal mediante una técnica milenaria que se adjudica a la civilización preincaica de los Huari. La sal que se empoza en las piscinas proviene de una fuente de agua subterránea que burbujea desde la montaña Qoripujio y baja hacia las piscinas.

En el lugar, se encuentran vendedoras ambulantes que ofrecen la sal para diferentes usos –en la cocina y medicinales- de acuerdo con el nivel de purificación y la cantidad de minerales que contiene.

Otras visitas importantes

 Al salir de Maras, regresamos al centro de Cusco, donde concluimos el recorrido por el Valle Sagrado un día antes de visitar Machu Picchu. Aunque no llegamos a todos, esta zona cuenta con otros importantes sitios que debes visitar. 

A casi cinco millas de Maras, se encuentra el pueblo de Moray, donde destacan las ruinas de lo que fue un espacio de experimento agrícola para los incas. Se trata de una especie de escalinatas en forma ovalada, que les permitían entender cómo se daban ciertos cultivos en diferentes alturas y con exposición a diversas cantidades de agua. 

Considerada una de las joyas arquitectónicas de los incas, las ruinas de Písaq, ubicadas en el pueblo con el mismo nombre, atraen anualmente a miles de turistas por sus detalladas edificaciones en piedra. El recinto tiene residencias, un complejo de templos tallados en granito, un Templo al Sol y el mayor cementerio inca. De acuerdo con el sitio oficial de turismo en Perú, en Písaq, se puede asistir a una misa en quechua y observar cómo los incas resolvieron el reto de sembrar en pendientes. El pueblo cuenta con un mercado muy popular entre quienes lo visitan. 

Muchos de los paquetes de excursiones a Cusco cuentan con visitas a algunas de estas ruinas, tanto saliendo desde el centro de la ciudad, como pasando una noche en alguno de los pueblos del valle.

Si eliges Urubamba como punto central, el hotel Tambo del Inka, donde nos hospedamos, es una opción preferida por muchos seguidores de páginas de viaje, como Trip Advisor. El resort de lujo cuenta con una decoración tradicional moderna, que incluye una chimenea en el centro del “lobby”. Las espaciosas habitaciones cuentan con vistas hacia la montaña o hacia el río, su restaurante “Hawa” está entre los más recomendados y el spa cuenta con servicios que incluyen productos de la zona, como sal de Maras y coca. El resort, que pertenece al “Luxury Collection” de la cadena Starwood (Marriott) ofrece rutas del valle exclusivas para sus huéspedes, cenas al aire libre con productos de su huerto y cuenta con una estación privada del tren de Peru Rail hacia Machu Picchu.

Entre choclo, truchas y alpaca

La gastronomía de la zona incorpora algunas de las técnicas que han convertido a Perú en un destino preferido para los "foodies" con costumbres tradicionales y algunos de los ingredientes que abundan en el Valle. Por eso, además de papa, en la mayoría de los restaurantes que visitamos en Urubamba, incluidos algunos favoritos como Wayra, Killa Wasi y Hawa, abundaron la trucha, en ceviche (sabrosa), marinada u horneada; la carne de alpaca, con un sabor un poco mas fuerte que la de res; y el maíz gigante blanco (choclo) que se sirve tanto en cena, como desayuno.

Remedio sorpresa para el mal de altura

(Suministrada)
(Suministrada)

Aunque Urubamba es menos alto que Cusco, a 9,420 pies sobre el nivel del mar, el mal de altura se hace sentir entre quienes llevan un tiempo lejos. Previo al viaje, estudiamos algunas técnicas para manejar el soroche, como le llaman los locales. Después de mascar hoja de coca en el aeropuerto de Cusco, el equipo de Hyundai nos recibió con un empaque con remedios para apaciguar la reacción del cuerpo a la falta de oxígeno. Entre los artículos, había un pote de un “spray” identificado como “OxiShot” y que sirve como un mini tanque de oxígeno personal. “Realmente, es innecesario”, fue parte del mensaje que escribí a mi familia. Horas después, luego de tomarme unas “Sorojchi pills” para combatir un fuerte dolor de cabeza, el OxiShot se convirtió en un artículo obligado en la mochila de uso diario para mí y muchos en el grupo. El producto se consigue en hoteles y agencias de viaje de la zona.

Para más detalles sobre los pueblos o posibles rutas para llegar a ellos consulta tu agente de viajes.