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Puerto Rico: un paraíso costero que enamora

Las playas del archipiélago borincano siguen siendo de los principales atractivos para el turista local y extranjero

2 de junio de 2024 - 11:10 PM

La belleza de las playas de Puerto Rico se extiende hasta las islas municipio de Vieques y Culebra. En la foto, Playa Flamenco en Culebra. (Isabel Ferré Sadurní)

Sin dudas, uno de los mayores atractivos de Puerto Rico está en sus paradisiacas playas que, por su particular belleza, hipnotizan a quienes se allegan para disfrutar de su entorno en la época veraniega.

El archipiélago borincano cuenta con más de 300 alternativas costeras para realizar un sinfín de actividades, algunas para bañistas, otras para surfistas, recreación pasiva, hacer deportes, o simplemente admirar la naturaleza en todo su esplendor.

Al trazar una ruta que alimente las emociones del local y el viajero, se presentan, al menos, seis balnearios que cuentan con los elementos de seguridad e instalaciones requeridas que facilitan el acceso y tranquilidad de aquellos que quieran pasar un día en pareja, grupo o familia.

Actualmente cinco de estos balnearios pertenecen al Programa de Parques Nacionales del Departamento de Recursos Naturales: Boquerón en Cabo Rojo, Cerro Gordo en Vega Alta, Manuel ‘Nolo’ Morales en Dorado, La Monserrate en Luquillo y Caña Gorda en Guánica.

Para la secretaria auxiliar interina del Programa de Parques Nacionales del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), Lianabel Ortiz Morales, “el balneario de Boquerón es uno de los balnearios que más se nos llena ya que está en el área oeste de Puerto Rico y por sus aguas”.

“Igualmente, el balneario Cerro Gordo y el Nolo Morales en Dorado, en el área norte, también tienen buen auge de visitantes. En cuanto a facilidades, todos cuentan con baños, duchas en funcionamiento y estacionamientos”, manifestó.

Cerro Gordo, en Vega Alta es una de seis playas del municipio. (Archivo)
El Balneario Cerro Gordo, en Vega Alta, es uno de los cinco que administra el Programa de Parques Nacionales del Departamento de Recursos Naturales en la isla.

“En (balneario) La Monserrate en Luquillo tenemos el área de ‘Mar sin barreras’ que es para personas con discapacidad funcional para que puedan utilizar el balneario. Queda en el noreste de la isla”, apuntó.

En tanto, Ortiz Morales, sostuvo que “el Programa de Parques Nacionales cuenta con 16 salvavidas”, distribuidos en estos espacios para mayor seguridad del bañista.

“De los cinco balnearios, el más que se nos está llenando es el balneario de Boquerón y el balneario La Monserrate de Luquillo porque hay un hotel frente al balneario y en Boquerón tenemos el centro vacacional y es una de las zonas que más se visita”, insistió.

“Pero en las pasadas semanas, hemos recibido una buena cantidad de público en el balneario de Caña Gorda, porque fue recientemente abierto. No obstante, debo destacar la importancia de que las personas cuiden nuestros recursos naturales y debemos mantener nuestras playas limpias”, apuntó.

Otro balneario en la ruta es la Playa Puerto Nuevo en Vega Baja, administrado por el ayuntamiento desde la década del 90. El espacio natural se ha consagrado, en seis ocasiones, con el galardón internacional Bandera Azul, por su seguridad, manejo de agua y desperdicios sólidos, entre otros requerimientos.

Magnetismo para el turista

De acuerdo con el Perfil del Visitante 2023, presentado por la organización de mercadeo de destino (DMO), Discover Puerto Rico, las playas ocuparon la segunda actividad realizada por los turistas.

En primer lugar, se encuentra la experiencia gastronómica en restaurantes con el 75%, seguido por las playas con 72%. Mientras que el 57% eligió ir de compras, un 52% los lugares históricos y, en quinto término, las actividades acuáticas con el 41%.

El vicepresidente de Engagement & Industry Affairs de Discover Puerto Rico, Ricardo Cortés Chico, mencionó que “las playas son con lo que un viajero asocia por primera vez a Puerto Rico, pero en la medida en que conozca a Puerto Rico, esa confianza se extiende a la cultura y gastronomía”.

“Conocer a Puerto Rico a través de aspectos culturales, bailes como la bomba y la plena, la gastronomía, coctelería, todas estas expresiones culturales y gastronómicas llaman la atención de nuestros visitantes, al punto de que las podemos identificar como uno de los factores importantes”, apuntó.

“Así que las playas siempre aparecen entre las principales cinco razones de los visitantes para escoger a Puerto Rico como destino. Son uno de los pilares por los cuales el visitante va a llegar. El primero es el clima, luego la cultura, familiaridad, las playas y lugares históricos”, explicó.

Sin embargo, aunque hay otras playas hermosas, “no se promueven para bañarse sino para fines de caminata, disfrute, actividades pasivas y admirarlas, porque son de alto oleaje y pueden ser peligrosas por su naturaleza misma”.

Primero, la seguridad

Por su parte, el director del Programa Sea Grant de la Universidad de Puerto Rico, Ruperto Chaparro Serrano, destacó que las playas más seguras son las que tienen salvavidas, por lo general, balnearios del Programa de Parques Nacionales.

“Las playas del norte de Puerto Rico que son expuestas y que sufren de los frentes fríos, esas son las más peligrosas. Esto a menos que sean playas que están resguardadas por una bahía; esas son las playas más seguras, o las playas del sur, aunque también en el sur hay playas peligrosas”, advirtió.

Entre otras playas recomendadas, según Chaparro Serrano, está Seven Seas en Fajardo; “son playas que tienen o arrecifes al frente que rompen o quitan la fuerza al oleaje y se forma una especie de fosa”.

“El balneario (La Monserrate) de Luquillo es bastante calmado también y tiene salvavidas. En Isla Verde hay algunas que son seguras porque tienen los arrecifes, igual que Ocean Park en el Condado porque hay unos arrecifes que eliminan bastante o reducen la fuerza del oleaje que es lo que crea las corrientes de resaca”, recalcó.

“Playa Santa en Guánica, por ejemplo, y Boquerón en Cabo Rojo, son playas que no tienen corrientes de resaca porque son resguardadas por una bahía o arrecifes de coral. En Cabo Rojo también tenemos a Combate y Buyé”, sostuvo.

Otra de las playas más frecuentadas es Crash Boat en Aguadilla, “que cuando no hay alto oleaje es una playa excelente, tiene bastante arena. Ha tenido problemas con la calidad del agua, pero es una playa excelente. Te diría que haría falta tener salvavidas porque puede haber problemas los días que hay oleaje”.

“Rincón es una turística y playera, pero es famosa por el surfing y por las olas. Las personas tienen que estar pendientes de los días que vayan a entrar al agua, porque si hay oleaje fuerte, se desarrollan corrientes de resaca. Se están haciendo esfuerzos por tener salvavidas en Rincón; hay unos grupos que se están organizando para proveer esos servicios”, reveló.

Entretanto, apuntó que, una las medidas de seguridad imprescindibles, es “escuchar el informe del tiempo cuando salen para la playa, porque el oleaje es lo que crea las corrientes de resaca”.

“Lo más que tenemos que estar conscientes es que es un ambiente sumamente atractivo, pero igualmente es sumamente peligroso sino tomamos unas precauciones”, subrayó.

Otro aspecto relevante, según Chaparro Serrano es “cuidarnos del impacto del sol”.

“Ya uno no puede estar tanto tiempo en la playa. Hace unos años, el sol no era tan fuerte como ahora que, uno va para la playa, y a las 9:30 (a.m.) tienes que salirte de la playa o ponerte bloqueador solar y buscar una sombrilla”, insistió.

“Cuando hablamos de playa y de prevención, de turismo, nosotros tenemos que hablar con las comunidades cercanas a esa playa para que nos digan los peligros que hay; si hay piedras, que la gente no se tire de cabeza; si es llana, si hay corrientes de resaca, si caen rayos y truenos en esa zona. Todo ese conocimiento nosotros debemos entenderlo porque vamos a entrar a un ambiente prácticamente inhóspito y peligroso si no se toman unas precauciones”, aseveró.

Finalmente, recordó que “los puertorriqueños no han desarrollado las destrezas acuáticas y eso es uno de los problemas más grandes que tenemos”. Por eso, recomendó que, “tanto las escuelas y las familias se preocupen porque se aprenda a nadar”.

“Vas a una playa y no sabes qué profundidad tiene, no sabes si hay corrientes de resaca y puede pasar un mal rato al no tener esas destrezas acuáticas para sobrevivir en ese ambiente, aun cuando hay un montón de oportunidades recreativas y no sabes nadar”, concluyó.

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