Desde el mirador se puede disfrutar una vista hacia el resto del pueblo y el mar Atlántico.
Desde el mirador se puede disfrutar una vista hacia el resto del pueblo y el mar Atlántico. (El Nuevo Día / Isabel Ferré Sadurní)

La belleza del paisaje y el verdor que caracteriza a Canóvanas se suman como atractivos a la buena gastronomía y a los espacios recreacionales, turísticos e históricos que se pueden disfrutar en un recorrido por las rutas escénicas Pico El Toro y Mirador de El Yunque.

La primera de ellas, que se presenta como una opción para llegar al pico más alto del parque forestal El Yunque, Pico El Toro, comienza en la carretera PR-185 con el ofrecimiento de una variada oferta culinaria que permite, además, el disfrute de unas hermosas vistas hacia la zona montañosa.

A medida que avanza el recorrido hacia el área montuosa, el clima comienza su transformación. Y es que la brisa y el aire fresco se imponen como si avisaran la cercanía al Pico El Toro, cuya altura alcanza los 3,524 pies.

Esta ruta escénica concluye en la entrada hacia lo que se conoce la Vereda Pico El Toro que conduce hacia la montaña. Desde allí se requiere un esfuerzo mayor, a juicio del guía turístico del municipio de Canóvanas, Carlos Colón. “Es una caminata fuerte ya que se está subiendo en pendiente. Ya ahí son unos 3,500 pies de altura, aproximadamente, y un trayecto que te toma cerca de tres horas subir caminando y dos más para bajar; ya que está en un estado natural. No vas a caminar por una vereda pavimentada. Encuentras de todo en un hábitat natural; lodo, barro, de todo. Vas a encontrar variantes; pasas por el medio del bosque; en un momento vas a subir, luego encuentras un llanito de piedras y luego vas a seguir subiendo hasta que llegas al Picacho. Es recomendable que vayas acompañado”, explicó Colón al anticipar que la Oficina de Cultura y Turismo, en alianza con el Bosque Forestal, asiste a los visitantes que soliciten asistencia para llegar al lugar.

Somos Canóvanas
Somos Canóvanas (El Nuevo Día)

El espacio se ha convertido en el predilecto de los amantes del senderismo y avistamiento de aves pues la zona se ha convertido en el hogar de 42 especies de aves nativas y 35 migratorias. De igual forma, en la Ruta -ya en la zona de Cubuy-, se encuentra el Cubuy Flight Park, una novedosa e intrépida atracción para los amantes de la adrenalina.

¿De qué trata? La experiencia es prácticamente volar sobre el valle, atado a una chiringa gigantesca, por espacio de siete a 15 minutos. “Son muchos los que llegan hasta aquí para esta experiencia; mayormente mujeres”, dijo el desarrollador de este concepto en Canóvanas, Derick Monet Flores.

Otro de los lugares más visitados a través de la Ruta Escénica Pico El Toro es el Restaurante Hacienda Flamboyán, un lugar donde los visitantes, aparte de degustar los platos propios de la cocina nativa, pueden tomarse fotos en el montaje creado en la zona, que incluye vehículos antiguos, avionetas y motoras en un ambiente campestre.

“En la Ruta Pico El Toro nos visita mucho el turista que está buscando un espacio para relajación y conexión con la naturaleza. Es sumamente visitada. Por eso hemos creado una cohesión con la ruta gastronómica”, destacó Colón.

Ruta Escénica: Mirador de El Yunque

En tanto, la Ruta Escénica Mirador de El Yunque, creada en el 2015 y que recorre tramos desde la carretera PR-957, en Canóvanas, hasta bordear algunas áreas de la PR-186 a la altura de Río Grande, promete al transeúnte una hermosa experiencia donde, aparte de resaltar la belleza natural de la zona, se destaca el espíritu de autogestión de la comunidad.

En la foto se aprecia el sendero El Toro Trail.
En la foto se aprecia el sendero El Toro Trail. (El Nuevo Día / Isabel Ferré Sadurní)

“Le llaman Miradores de El Yunque porque están en colindancia en Río Grande y Canóvanas. Aquí tienes también una vista panorámica de toda la costa norte; de lo que es Río Grande, Loíza, Canóvanas, Carolina y también la zona metropolitana. Se puede ver el Picacho, Pico El Toro, El Yunque y la Sierra de Luquillo”, indicó Colón.

“Esta ruta puedes recorrerla en bicicleta o carro. Hay muchas personas que practican ciclismo que vienen aquí”, agregó el guía turístico mientras mostraba los encantos de una de las paradas obligadas en el barrio Palma Sola y donde la comunidad ha establecido varios negocios.

Otra ruta que está en planes de desarrollo es la de la Antigua Central Azucarera de Canóvanas, ubicada en el barrio Torrecillas. Allí se aprecian las estructuras que atestiguan la época de mayor producción azucarera en la isla bajo la Loíza Sugar Company, que se estableció en 1879.

Otro de los puntos más icónicos de la zona, desde la colonización española, son las gigantescas piedras que bordean el Río Canóvanas y que resguardan los petroglifos que evidencian los asentamientos taínos en esa zona. Las enormes rocas pueden ser vistas desde la orilla de la carretera que conduce a la PR-185.

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