Alvin Santiago Negrón, Jesse Irizarry Mercado y Gilbert González Rodríguez muestran orgullosos la bandera del barrio Magas Abajo, en Guayanilla.
Alvin Santiago Negrón, Jesse Irizarry Mercado y Gilbert González Rodríguez muestran orgullosos la bandera del barrio Magas Abajo, en Guayanilla. (Xavier Garcia)

Antes de que lleguen las brigadas municipales y estatales, líderes del barrio Magas Abajo, en Guayanilla, dan respuesta a las necesidades inmediatas de sus residentes, a través de un trabajo comunitario que une a su gente.

Para ellos, está claro que la primera respuesta en emergencias debe partir de la propia comunidad, tal como lo han demostrado con el paso de huracanes, terremotos y la pandemia de COVID-19.

Aunque admiten que su labor conlleva una organización detallada, en alianza con el gobierno e instituciones de servicio a la ciudadanía, estos vecinos de la “Tierra de Agüeybaná” se esmeran en mejorar la calidad de vida del sector, integrado por 148 viviendas.

De hecho, a los miembros del Grupo Amigos de Magas Abajo se les reconoce como “líderes”, pues entienden que “todos somos importantes”.

“La comunidad es de escasos recursos, una sociedad adulto mayor. Somos pocos jóvenes que quedamos aquí, solo el 35%, el resto son adultos mayores. Aquí, todos somos líderes, no podemos excluir a las personas. Todos contamos, todos somos importantes”, manifestó Gilbert González Rodríguez.

A los miembros del Grupo Amigos de Magas Abajo se les reconoce como "líderes", pues entienden que “todos somos importantes”.
A los miembros del Grupo Amigos de Magas Abajo se les reconoce como "líderes", pues entienden que “todos somos importantes”. (Xavier Garcia)

El líder, de 34 años, fue quien convocó a los voluntarios que conforman la nueva generación del liderato comunitario. “Eso prácticamente se hereda porque, en mi familia, mi padrastro trabajaba en hacer actividades, era bien arraigado a las creencias. Luego, pasa a mi hermano y, luego, yo, cuando tuve una situación personal que se me extraviaron los libros de la universidad cuando estudiaba en el Colegio de Mayagüez”, relató el hijo de la costurera Awilda Rodríguez Lugo.

“Entonces, en gratitud (a la ayuda brindada por el ayuntamiento), hice un grupo de voluntarios de la comunidad y empezamos a mantener las facilidades recreativas y sus alrededores. De ahí, nace mi autogestión en 2007″, recordó.

Lo primero que organizó, contó, fue un grupo de jóvenes para fundar un equipo de softbol. “En ese momento, queríamos crear una actividad, algo que tuviera impacto en la comunidad. Tuve la idea y la compartí con los muchachos, de empezar a crear el maratón del pavo. De ahí, sale la primera edición del maratón actual”, abundó.

Otro de los líderes, Jesse Irizarry Mercado, de 32 años, expresó que “este maratón ha sido la actividad tradicional desde el 2009, donde todos los que son parte del barrio, que viven en otros lugares de Guayanilla, llegan ese día a confraternizar con otras familias que se criaron en el barrio”.

“No solamente nos enfocamos en la gente que vive aquí y en los visitantes de otros barrios, sino que lo extendemos a otros pueblos, porque somos la única comunidad que nos abrimos a todo el mundo. Las fiestas y actividades que hacemos las compartimos con todo el que llegue”, apuntó, entretanto, Alvin Santiago Negrón, de 64 años.

Los líderes explicaron que el grupo se divide en distintos comités, entre ellos emergencias, así como el de actividades recreativas y comunitarias.
Los líderes explicaron que el grupo se divide en distintos comités, entre ellos emergencias, así como el de actividades recreativas y comunitarias. (Xavier Garcia)

La comunidad, establecida por trabajadores hace más de medio siglo tiene forma de herradura y el parque es su centro de operaciones. “El parque, para nosotros, es la visión, porque es el centro de la comunidad; la herradura, que es la carretera, tiene cinco callejones: La joya de las calabazas, Cantera, que se conocía como La Loma, Cantera 2, sector Chichamba y Joyo Melero. Esos callejones no tienen salida, por eso la comunidad tiene forma de herradura”, explicó González Rodríguez.

Magas Abajo, además, es el único barrio en Guayanilla que tiene bandera propia desde 2009, a través del esfuerzo de los “magueños ausentes”.

De otra parte, los líderes explicaron que el grupo se divide en distintos comités, entre ellos emergencias. así como el de actividades recreativas y comunitarias.

Igualmente, se organizan para atender las situaciones urgentes de aquellos vecinos con menos recursos y hacen sus propias campañas de limpieza al inicio de la temporada de huracanes. “Durante la emergencia por (el huracán) Fiona, cae un árbol que destruye la entrada de una casa donde vive una persona mayor con problemas del corazón. Ahí, estuvimos como seis a ocho personas, sacando el árbol”, narró González Rodríguez.

“Nosotros somos la primera respuesta que tiene la comunidad ante la eventualidad de una emergencia. Entendemos que no podemos achacarle un trabajo sencillo a una agencia gubernamental y, por eso, tratamos de resolver”, agregó.

Su interés es continuar trabajando por los suyos, al tiempo que luchan para retomar la instalación contigua a la cancha, que fue utilizada por el Programa Head Start con el propósito de convertirla en su centro comunal.

“Cuando los corazones laten en sintonía, pasan cosas extraordinariamente grandes”, opinó González Rodríguez.

La comunidad, establecida por trabajadores hace más de medio siglo, tiene forma de herradura y el parque es su centro de operaciones.
La comunidad, establecida por trabajadores hace más de medio siglo, tiene forma de herradura y el parque es su centro de operaciones. (Xavier Garcia)
💬Ver comentarios