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Armandito Torres repasa su legado en el básquet boricua: “Jugar por San Germán, no era un trabajo, era lealtad”

A sus 80 años, el exjugador y exdirigente recuerda su paso por las canchas por precisión y detalles, mientras reconoce que sus posturas polémicas le pudieron cerrar puertas para posiciones gerenciales

6 de julio de 2022 - 11:51 AM

Nota de archivo
Esta historia fue publicada hace más de 2 años.
Armandito Torres tuvo una carrera de 12 años como jugador y luego se desempeñó como dirigente y analista. (Isabel Ferré Sadurní)

Indagar sobre la historia del baloncesto en San Germán, es –sin duda– explorar una disciplina que ha sido defendida en cuerpo y alma.

Uno de los ídolos que dejó una huella indeleble es el sargermeño de corazón, Armandito Torres, quien supo tocar todas las bases del juego y ubicarse como una leyenda viviente del baloncesto puertorriqueño.

A sus 80 años, este hombre ilustre del baloncesto relata las vivencias más importantes de su carrera con precisión y detalles, como si narrase un partido que está aconteciendo ante su mirada. Y es que su conocimiento y memoria deportiva nutren a quien necesite detalles de la historia de los Atléticos de San Germán y del Equipo Nacional.

Para Torres, todos los aspectos del baloncesto le son conocidos, pues fue jugador, dirigente, apoderado, analista, comentarista deportivo, árbitro y hasta mascota. De hecho, asegura que la vida misma le regaló un pase directo al mundo del baloncesto.

“Cuando digo que estaba ligado antes de nacer es que, para sales del destino, yo era hijo de Armando Torres Ramírez, quien fue de los pioneros que jugó, dirigió y fue apoderado de los Atléticos de San Germán. Mi papá fue un jugador normal, pero su hermano Arquelio Torres, mi tío, se convirtió en un jugador icónico en su época. Murió joven, a los 32 años, lo cual lo convirtió en una leyenda. San Germán era el equipo histórico del baloncesto y en el medio de todo ese torbellino, pues yo nací.  Papa Dios me premió, con todo y modestia, me dio algunas habilidades que me permitieron a la temprana edad de 17 años subir a nivel Superior y ser Novato del Año”, contó Torres.

Aunque su etapa de jugador solo duró 12 años, Armandito logró situarse entre los mejores de su época, una que tenía a grandes figuras como Juan “Pachín” Vicens. No obstante, pudo alcanzar una trayectoria exitosa que le llevó hasta lo más alto; representar a la Isla en eventos internacionales y formar parte de grandes triunfos dentro y fuera de las líneas.

El Nuevo Día
(El Nuevo Día)

“Me retiré joven, pero en esos 12 años tuve la suerte de poder representar a Puerto Rico también, lo cual fue un hito en mi vida porque lo representé como jugador y después lo dirigí en todos los torneos avalados tanto por el Comité Olímpico como la FIBA.  Yo lo dirigí y jugué en casi todos. De hecho, como jugador fui miembro del equipo del 1962 que fue el primer equipo campeón de Juegos Centroamericanos en Jamaica. Y, 11 años más tarde, fui dirigente del primer equipo que ganó un Centrobasket en Puerto Rico a temprana edad, a los 31 años”, rememoró Torres, quien también dirigió a Puerto Rico en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988.

Con todo y el abarcador resumé que tiene Torres dentro del baloncesto, este asegura que hubo una faceta que no pudo ejercer, y no porque no tuviese la capacidad. “Nunca me consideraron para estar en una capacidad directiva, posiblemente no por cuestionar mi capacidad sino por temor a que yo sí tomo decisiones. Si tengo que escoger, siempre voy a escoger el respeto sobre el cariño, si puedo tener ambas, pues voy a ser muy feliz. Si tengo que escoger uno, escojo el respeto”, admitió.

Cuando se le preguntó qué faceta disfrutó más en el baloncesto, Armandito no supo elegir, aunque reconoció que por la vena competitiva, le hubiese gustado jugar más tiempo.

“Por la naturaleza de uno, uno no quiere ponerse viejo, quisiera poder jugar y creo que hoy sería mejor jugador. Pero la vida es contradictoria y cuando eres más maduro, no tienes las piernas.  En todas esas facetas ha habido grandes satisfacciones y también grandes decepciones”, reconoció el ex dirigente.

Armandito Torres en una cancha de San Germán.
Armandito Torres en una cancha de San Germán. (Isabel Ferré Sadurní)

Sin embargo, de todas las experiencias que tuvo en el tabloncillo, tanto dentro como afuera, Armandito guarda con cariño especial en su baúl de los recuerdos, el haber podido ganar el Centrobasket de 1973 representando a Puerto Rico como jugador. Además, el haber logrado conseguir como apoderado el primer campeonato del Baloncesto Superior Nacional (BSN) para sus Atléticos, después de 35 años de sequía para su pueblo (1950 había sido el último).

“Ese campeonato para Puerto Rico y ese del 1985 que era para mi pueblo, San Germán, era un sueño que tenía porque mi padre había sido el último apoderado campeón”, afirmó Torres.  

A sus ocho décadas de vida, con sus recuerdos intactos y con una historia y trayectoria imborrable, Armandito Torres agradece haber podido dejar su huella en el mundo del baloncesto con sus posturas y la sinceridad que siempre lo ha caracterizado.

“El baloncesto me dio la oportunidad, sin yo estarlo buscando porque esas son cosas que tú las vives y mientras las vives no estoy pensando en la historia, eso lo piensas ahora... Pero me dio una proyección en el país. Me sacó de las lomas de Santa Marta … y me gané el moto de ‘polémico’... En el camino largo, creo que también me ganó un grado de respeto, no solamente entre los jugadores que dirigí que son y fueron muchos, sino en el pueblo en general.  Ser una persona que la gente sabe en dónde está parado y en lo que cree. Mi legado fue lealtad a causa, representar a Puerto Rico no era un trabajo era un deber; jugar por San Germán, no era un trabajo, era lealtad”, concluyó.

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