Michael Jordan fue presentado como un compañero de equipo que en muchas ocasiones fue agresivo y hasta burlón con sus pares.
Michael Jordan fue presentado como un compañero de equipo que en muchas ocasiones fue agresivo y hasta burlón con sus pares. (The Associated Press)

Llámelo arrogante, petulante o ególotra. Alguna que otra le puede aplicar, o quizás todas. 

Lo que no existe la menor duda es que Michael Jordan hizo todo lo que estuvo a su alcance para lograr todas las metas que se impuso durante su carrera en el baloncesto de la NBA, incluyendo sus seis trofeos como campeón.

El documental “The Last Dance”  que culminó el domingo con sus últimos dos capítulos, presentó a una cara de Jordan poca conocida en sus 15  campañas que participó en el básquet norteamericano.

A través de los diez capítulos que se exhibieron en la cadena  ESPN, en los que se hace un recuento  de las épocas campeoniles de los Bulls de Chicago, se pudo apreciar a un Jordan  en su máximo expresión como atleta.

También, el propio exjugador explica en el documental sobre las diferentes polémicas que le rodearon durante su carrera y su efímera incursión en el béisbol profesional cuando firmó en el 1994 un contrato de liga menor con la organización de los White Sox de Chicago.

Un aspecto que salió a relucir durante el documental fue la enorme capacidad de trabajo y de preparación que tenía Jordan. Además, se da a conocer sobre  las distintas formas que tenía para sacarle el máximo a sus compañeros de equipo, sin importarle  herir sentimientos. 

Los métodos utilizados por Jordan para motivar a sus ‘hermanos’  Bulls fueron cuestionados por varios de éstos durante las entrevistas en documental, cuyo título  “The Last Dance” deriva del   nombre que le dio el técnico Phil Jackson a esa temporada 1997-1998. 

A continuación,  varias figuras ligadas al baloncesto nacional opinan sobre la figura de Jordan y cómo se presenta  en el documental. Además, se expresan  sobre si mantienen la misma percepción que tenían  sobre el legendario jugador antes de que saliera el documental.

José “Piculín” Ortiz: “Hay que tener carácter, seriedad” 

“El documental no cambió mi percepción sobre Michael Jordan.  Mucha gente no se da cuenta de las cosas que pasan dentro de una cancha, dentro de un equipo. Muchas cosas no salen. Yo te voy a hablar de mí. No era una cáscara de coco. Yo era bien exigente en la cancha y me comparo con él. La presión la tenía Jordan. Creo que todo el mundo tiene que ser responsable,  independientemente quien se lleve los créditos. Considero que es muy justo para un atleta de su nivel ser exigente. Si él mismo se exigía, imagínate como no le iba a exigir a los demás. Quizás el fanático no ha tenido la experiencia como atleta, pero un fanático  debe saber la responsabilidad que conlleva. La gente espera mucho de uno, pero eso no viene porque sí. Hay que tener carácter, seriedad en lo que se va a hacer. Esa exigencia está en todo como profesional,  en cualquier lado. Un maestro, un policía. Un fanático ciego se podría molestar y  cambiar el pensamiento sobre un jugador o atleta. Es lógica en todo. Yo, como fanático que fuese de él,  pensaría de la misma manera, aunque no haya sido atleta. Yo fui fuerte y tenía carácter. Las cosas tenían que hacerse, no en las reglas mías sino en las del equipo. Y eso te lo pueden decir todos mis compañeros”.

Raymond Dalmau: “Era un ganador”

“Realmente, mi percepción de Jordan  no cambia porque al final del día, su actitud y  personalidad le consiguió seis campeonatos. Hay gente que tiene una forma de hacer las cosas. Te lo digo por mi propia experiencia. Cuando yo jugaba y cuando dirigía, yo era bastante fuerte con mis jugadores y mis compañeros. Uno lo hacía con la mejor intención. Hay otros que quizás siendo más pasivos pueden ser igual de efectivo. Hay que tener un balance, un término medio. Hay algunos con los que hay que ser fuerte y otros con los que no puedes serlo. Uno tiene que escoger. Quizás Michael se sobrepasó en algunas ocasiones. Pero no critico su forma de ser como atleta para sacar el máximo de sus compañeros. Lo mismo es con los dirigentes. Hay unos pasivos y otros no pasivos. Yo fui fuerte, no como Michael Jordan, pero lo fui. No puedo criticar su estilo porque al final del día consiguió seis campeonatos y que sus  compañeros de equipo rindieran el máximo y pudieran hacer lo que hicieron. Pudo haber momentos especiales que quizás se sobrepasó, pero no se puede generalizar su actitud. Era un ganador. Mi experiencia tras  haber jugado con compañeros pasivos es que si uno no los jamaquea, quizás no reaccionan. No puedo cambiar mi percepción con él. Todo el mundo tiene su estilo de ser efectivo. Sí lo critico porque se proyectaba arrogante en muchas ocasiones. Es en lo único que lo podría criticar. Pienso que no debes ser arrogante para ser fuerte con los jugadores, y en ese contexto si pudiera criticar”.

Ricardo Dalmau: “La figura de Jordan fue trascendental”

“Los que éramos seguidores de la NBA en los 90 sí sabíamos  cosas que uno había visto pero,  en su mayoría, no sabía de muchas de las cosas que se presentaron en el documental. No cabe dudas de que hace sentido todo. Una figura con una trayectoria como la de Jordan, que tenía una capacidad de enfoque y una continua búsqueda de estimulación para salir victorioso. Eso, lo que demuestra,  es su personalidad extremadamente competitiva. Eso era respaldado por su compromiso de preparación y entrenamiento. Los fanáticos de la NBA de aquella época estábamos familiarizados con muchos de los eventos que se discutieron, pero lo que aquí se hizo fue profundizar. La figura de Jordan fue trascendental. 23 años después,  se sigue hablando. Para mí,  la revelación del documental era el ambiente  y el deseo que había de intentar ganar un séptimo campeonato. Que ellos dijeran que sí,  querían un séptimo. Para los fanáticos que vieron a su ídolo retirarse antes de tiempo es válido,  porque hubiesen querido mínimo verlo un año más. La revelación fue el deseo de haberlo tratado una vez más, que  nunca se dio”.