El boricua José Juan Barea (tercero de derecha a izquierda) se arrodilló junto a sus compañeros de los Mavericks durante el himno de Estados Unidos previo al partido del viernes ante Houston. (Mavericks)

“Fue emotivo y poderoso estar todos agarrados de los brazos y arrodillados pensando en todo lo que ha pasado”.

Fue la reacción del armador boricua de los Mavericks, José Juan Barea, al hablar de su acción de ponerse de rodillas, junto a sus compañeros de equipo, durante el himno de Estados Unidos previo al partido de Dallas ante los Rockets de Houston en la llamada “burbuja” en el complejo de Disney World en Orlando en la jornada del viernes en el reinicio de la NBA.

Todos los miembros de ambos conjuntos se arrodillaron durante el himno en protesta contra el racismo, al tiempo que vestían una camiseta con el mensaje ‘Black Lives Matter’, recordando la muerte de George Floyd, fallecido el 25 de mayo, cuando un agente policial blanco colocó su rodilla sobre el cuello durante un arresto en Minneapolis.

Fue una experiencia que Barea nunca olvidará.

“Estoy a favor de apoyar todo aquello que sea para una buena causa y para enviar un mensaje de lo que ha estado pasando (tras la muerte de Floyd). Chris Paul, que es el presidente de la Asociación de Jugadores, habló conmigo de estas ideas y planes dentro de la “burbuja”, y todos los jugadores del equipo tomaron la decisión de apoyarlas. Espero que esto ayude a mejorar todo lo que ha estado pasando. Es algo que nunca voy a olvidar”, dijo Barea a El Nuevo Día.

La NBA también les permitió a los jugadores llevar una frase o una palabra sobre justicia social en los uniformes en la reanudación del torneo. Barea y todos sus compañeros eligieron llevar la palabra ‘Igualdad’ en diferentes idiomas.

“Es lo que queremos en el mundo”, dijo Barea, cuyo conjunto presenta a jugadores de distintas partes del mundo, incluyendo Alemania, Letonia y Eslovenia.

Tras una pausa de cuatro meses y medio debido a la emergencia por el coronavirus, los Mavericks arrancaron su participación el viernes en el complejo con un doloroso revés 153-149 en tiempo extra ante los Rockets. El triunfo les hubiera asegurado su pase a la postemporada al marchar en la séptima posición en la Conferencia del Oeste con 40-28.

“Fue una derrota bien fuerte. Solo tenemos que ganar un juego para asegurar”, dijo Barea, quien no fue utilizado en el partido por el técnico Rick Carlisle, después de acumular 28 puntos en los últimos dos juegos de exhibición.

“Es un poco difícil, pero es algo que está fuera de mi control. Me sigo preparando para cuando me necesiten. Me siento espectacular, superbién”, afirmó Barea.

La NBA ha logrado reanudar la temporada sin mayores contratiempos en la “burbuja”. Nadie ha dado positivo en las últimas pruebas. Barea está muy satisfecho con los protocolos establecidos y con toda la organización dentro y fuera de la cancha.

“Ha sido increíble lo que han podido lograr en dos meses y todos los días sigue mejorando. Hay más restaurantes y más cosas para hacer fuera de la cancha. Hay una aplicación para separar espacios para jugar golf y pescar, entre otras cosas, y ahora también puedes ir a otros juegos si deseas”, relató. “También hay que darle crédito a los jugadores que se han cuidado y hemos salido bien en las pruebas. Si sacamos un campeón es un logro muy grande para la liga”, apuntó el mayagüezano, de 36 años.

¿Y cómo es un día dentro de la “burbuja” en un día de juego? Barea lo contó.

“El día de ayer (viernes) fue uno largo porque el juego era a las 9 de la noche. Hicimos una rutina de ejercicios de 10:30 de la mañana hasta las 11, y a las 11 estuvimos viendo un video de scouting con el cuerpo técnico. Luego fuimos a descansar y a esperar hasta las 7 de la noche, donde nos recoge una guagua en el hotel. Nos lleva a la cancha y, como el juego anterior ya se había acabado, pudimos calentar en la misma cancha. Allí, hicieron un enorme camerino en la parte superior de las gradas con los seis pies de espacio entre los casilleros y todo lo necesario para guardar el distanciamiento. El camerino quedó espectacular”, contó.

¿Y luego cómo fue la experiencia de salir a jugar sin fanáticos?, se le preguntó.

“Se siente diferente, pero estuvo chévere. En la forma que están las luces, los sonidos de juego y los fanáticos virtuales en unas pantallas que hay alrededor de la cancha hicieron todo más nítido. Todo lo que se habla se escucha. Siempre es más intenso y mejor con la fanaticada y eso no va a cambiar, pero, a la misma vez, diría que estuvo interesante”, contestó Barea al agregar que su padre Jaime fue uno de los seguidores virtuales en el juego del viernes.

Y con toda esta organización, ¿qué nota le darías a la NBA en este momento?

“Una A+”, respondió.