Giannis Antetokounmpo (34) optó por permanecer en Milwaukee con el deseo de darle un campeonato a la organización que lo eligió en el sorteo de novatos y lo logró el martes.
Giannis Antetokounmpo (34) optó por permanecer en Milwaukee con el deseo de darle un campeonato a la organización que lo eligió en el sorteo de novatos y lo logró el martes. (Paul Sancya)

Cuando debutó con 19 años en la NBA, Giannis Antetokounmpo y los Bucks de Milwaukee terminaron con un desastroso récord de 15-67, últimos en la Conferencia del Este.

Siete temporadas después, la estrella griega de 26 años guió a la franquicia a un campeonato en una época en la que superestrellas se juntan en un solo equipo para cazar sortijas.

Los Bucks rompieron con ese patrón al vencer 105-98 a los Suns de Phoenix el martes en la noche, para cerrar en seis partidos las Finales de la NBA.

El título de los Bucks se dio justo en la campaña en que equipos como los Nets de Brooklyn hicieron lo indecible por crear una fórmula ‘invencible’, sumando a James Harden a otras dos figuras de primer orden como Kevin Durant y Kyrie Irving.

Los Bucks, a juicio del cronista y analista de la NBA, Álvaro Martín, “son un híbrido” en cuanto a construcción de equipo se trata.

Así definió al equipo que el martes conquistó su primer campeonato en los últimos 50 años, y al analizar cómo fue que se formó hasta convertirse en un contendor real al título.

No es que los Bucks no tuvieran antes las posibilidades, pues han construido un núcleo ganador y en las pasadas dos temporadas arrasaron con el mejor récord de la NBA (60-22 en 2018-19 y 56-17 en 2019-20). Pero en ambas temporadas decepcionaron al no poder llegar a la final.

“Examina las figuras principales, y traen (los Bucks), como todo buen equipo, a veteranos obreros, como Brook López; luego traen a un jugador subvalorado en su otro equipo, que era Khris Middleton, porque sobraba en su posición en Detroit. Era un muchacho que sobraba, un jugador de segunda vuelta (en el draft), que estuvo en la G- League, un jugador que la gente no se fijaba en él”, recordó Martín, productor del podcast Ritmo NBA.

“Ellos vieron el tipo de jugador, en la posición que él jugaba, podía jugar un poquito de escolta, un poquito de alero, que tenía muy buen manejo de balón, y que era cuestión de llevar a la lectura de juego y a situaciones de juego. Y en el caso particular de Giannis, apostaron por él”, agregó sobre el delantero griego, que el martes se consagró en la historia de la NBA con una noche espectacular de 50 puntos, 14 rebotes y cinco bloqueos.

Pero, hay un nombre que sin ser una megaestrella al nivel de un LeBron James, Stephen Curry o Kevin Durant, es la figura que según Martín, le hacía falta a Milwaukee para dar ese próximo paso: Jrue Holiday.

La pieza que faltaba

Como parte de un megacanje entre cuatro equipos, los Bucks enviaron a R.J. Hampton a Denver, George Hill pasó a Oklahoma City, y Eric Bledsoe a los Pelicans de Nueva Orleans.

La transacción incluyó cuatro selecciones de primera ronda del sorteo de novatos de la NBA del 2024 al 2027.

“Lo que iba a decir, es que construyeron el equipo de esa manera. Pero, para poder retener el núcleo, emitieron tres contratos que suman $570 millones”, resaltó Martín, al explicar por qué dijo que es un modelo híbrido.

El término híbrido responde a que, por un lado, el equipo fue formado desarrollando jugadores desde su base, como fue el caso con Antetokounmpo, a quien escogieron en el turno número 15 del sorteo de 2013, y Middleton, quien aunque fue escogido en el draft de 2012 (turno 39, segunda ronda) por Detroit, se formó por las pasadas ocho campañas en Milwaukee.

Por otro lado, ya convertidos en estrellas, el equipo invirtió millones en ellos, en lugar de traer figuras de gran nombre en la agencia libre.

$570 millones en tres jugadores

Entre los contratos que mencionó Martín por la suma de $570 millones, está la extensión por cinco temporadas que firmó Giannis con un valor aproximado de $228 millones; la de Holiday por $135 millones y que puede llegar a $160 millones si se ejerce la opción de un cuarto año; y la de Middleton por $177.5 millones.

“Ese era el modelo inicial”, explicó Martín refiriéndose a la idea de apostar al desarrollo de jugadores formados en su franquicia desde novatos.

“Y se tropezaron con fracasos en playoffs en dos años consecutivos, pese a haber tenido el mejor registro en temporada regular, y se dieron cuenta que la posición que le faltaba era un armador de calidad. Y que siempre, siempre en Milwaukee se valora muchísimo la defensiva. Entonces, empezaron por ahí y dijeron, ‘¿quién más tiene un poquito de ataque’? Holiday. Y Nueva Orleans se quiere desprender de él, pero no tiene que desprenderse de él. ¿Y qué hizo Milwaukee? Le mandó un montón de jugadores, y le mandó un montón de selecciones de primera vuelta. Empeñaron el futuro y consiguieron la pieza final. El traspaso de Holiday, aunque él no suene como un LeBron o un Kawhi Leonard, lo que entregaron por él lo coloca más o menos en ese nivel. Era la pieza que les faltaba”.

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