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Carmelo Martínez, coach de los Cangrejeros de Santurce. (Luis Alcalá del Olmo)

Los actos protocolares del primer juego de la serie final del béisbol invernal se detuvieron el martes por un momento, y tanto los jugadores y entrenadores de los Cangrejeros de Santurce como los de los Indios de Mayagüez dirigieron sus miradas hacia la pizarra del estadio Isidoro ‘Cholo’ García para ser testigo de la historia. 

Cuando el presidente del Salón de la Fama de Béisbol, Jeff Idelson, anunció en vivo y en español la exaltación de Edgar Martínez al Recinto de los Inmortales en Cooperstown, los dos equipos salieron al terreno para aplaudir la gesta de quien es considerado el  mejor bateador designado en la historia de las Grandes Ligas. 

En el bando de Santurce, el exjugador y entrenador de bateo Carmelo Martínez, primo de Edgar, tuvo una razón extra para salir sonriente del parque de la Sultana del Oeste.  “Celebré de Mayagüez a San Juan manejando. Con la victoria de nosotros (los Cangrejeros) fue doble”, expresó ayer Carmelo a El Nuevo Día previo al segundo encuentro de la final en el estadio Hiram Bithorn. 

“Estoy bien contento porque llevaba mucho tiempo esperando y siempre hemos sido muy buenos amigos. Somos familia. Por fin se le hizo justicia”, agregó. 

Martínez se convirtió el martes en el quinto puertorriqueño en la historia en ingresar al Salón de la Fama. El exjugador de los Marineros de Seattle obtuvo el 85.4% de los votos de  la Asociación de Escritores de Béisbol de Norteamérica en el décimo y último año de elegibilidad. 

Durante una entrevista telefónica con los medios de prensa, Martínez mencionó y agradeció a Carmelo cuando le preguntaron sobre sus primeros mentores en béisbol.

 Gracias al impulso de su primo, Martínez aceptó una oferta de Seattle con un bono de $4,000 para convertirse en profesional en 1982. 

Sin embargo, el también exjugador de las Mayores  no quiere tomar el crédito que le dio Martínez ya que entiende que su primo cosechó sus méritos por su cuenta. 

“Me siento bien orgulloso (de su exaltación). Uno se siente bien porque uno se siente parte de lo que él ha hecho. Yo he tenido mi carrera, no como la de él. No porque yo fui quien lo empujó, sino que entrenamos todo el tiempo juntos (desde el barrio Maguayo)”, expresó Carmelo, quien tuvo la oportunidad de hablar con Martínez tarde en la noche después del anuncio. 

“Lo llamé bajando de Mayagüez a las 11:30 de la noche. Esperé que todo el mundo lo llamara. Me dijo que acababa de hacer dos horas de entrevista. Primero le envié un mensaje de que disfrutara (el momento) y me llamó rápido. Hablamos un ratito porque estaba comiendo con su familia. Es su momento. Me dio las gracias por todo y le dije que no tenía por qué, que todo lo hizo él”, relató. 

Edgar y Carmelo Martínez jugaron juntos con los Senadores de San Juan en la Serie del Caribe de 1995.

 “Esto algo grande a nivel de familia, de barrio, de pueblo, de todo Puerto Rico. Fueron muchos años esperando. Fue tarde pero seguro. Todos hubiéramos preferido que hubiera sido antes, pero llegó en el último año ”, indicó.

 Por otro lado, José “Pito” Hernández,  coach de los Cangrejeros, quien tuvo de rival a Martínez cuando era miembro de los Senadores de San Juan y él militaba con los Indios dijo que “ya salió de ese dolor de cabeza, está ahí y nadie se lo puede quitar. Ese hombre nació para ser pelotero. Es un logro grande. Uno se siente bien porque se puede decir que fue parte de esto porque jugué contra él por muchos años aquí en Puerto Rico y Estados Unidos”.

Por su parte, Armando Ríos, quien en los noventa jugó para los Indios, señaló que “ya era tiempo. Esperaron mucho. Cuando tú ves a los mejores jugadores de su época que decían que ya tenía que estar en Salón de la Fama, no entiendo por qué tardaron tanto. Es merecido. Los números hablan por sí solo”.


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