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Crónica: Cubre todas las bases Edwin Rodríguez (horizontal-x3)
Como director de la la Puerto Rico Baseball Academy & High School, Edwin Rodríguez cubre sin prisa todas las ‘bases’, como parte de sus funciones en esta institución. (Gerald López Cepero)

GURABO - Aparte de las repetidas ocasiones en que diariamente sube y baja los 22 escalones que llevan al segundo nivel de la Puerto Rico Baseball Academy & High School, su director ejecutivo Edwin Rodríguez hace múltiples paradas en su recorrido por ambas plantas del edificio.

Así como un corredor adelanta una base a la vez con el toque de sacrificio o el bateo y corrido, el primer y único puertorriqueño que ha sido dirigente  en propiedad en el béisbol de Grandes Ligas cubre sin prisa todas las ‘bases’, como parte de sus funciones en esta institución.

¿Para qué tenerla, si su día empieza a las 3:30 a.m. cuando se levanta de la cama en su hogar en Trujillo Alto? Desde que llega a las 5:00 a.m. a esta institución localizada en la carretera PR-189, que conecta los municipios de Caguas y Gurabo, el también instructor de béisbol tendrá una jornada de un mínimo de 12 horas, sin contar las primeras dos, entre 5:00 y 7:00. Ese es su espacio personal para ejercitarse en el gimnasio de la Academia durante 90 minutos y luego darse un duchazo para estar listo para la faena.

Luego de una reunión a las 7:30 para coordinar los trabajos del día junto a su equipo de instructores, y de un encuentro con los estudiantes antes de poner en funciones el plan, comienza el verdadero ‘corrido de bases’ de Edwin.

Los estudiantes atletas se reportan a sus diversas áreas de trabajo a las 8:00 a.m. Unos van a las aulas de clases. Otros se quedan en el ‘indoor’ donde practican diversas destrezas de bateo en un área protegida por mallas y dividida por estaciones. Algunos van al gimnasio a trabajar primero el acondicionamiento físico, y otros saldrán de la institución en transportación de la Academia, rumbo a alguno de los estadios de béisbol que utilizan para la práctica y enseñanza de otras destrezas.

Todas esas ‘bases’ son las que Rodríguez tendrá que correr en el día. No hay espacio ni tiempo para quedarse quieto. Una que otra visita a su oficina, arriba en el segundo nivel, le permitirá echarle un vistazo a algún juego de Grandes Ligas, grabado o en directo, dependiendo de la hora del día. Pero solo si no tiene que realizar o recibir llamadas, ni estar metido en más reuniones administrativas, o quizás atender eventualidades que no están en la agenda, como puede ser la visita de un medio de prensa.

Concluida la entrevista, manos a la obra de nuevo. Al salir de su oficina Edwin se topa en un pasillo con Miguel Landrau, terapista de la institución, y se detienen a conversar un par de minutos sobre el avance que ha tenido en su rehabilitación un pelotero lastimado.

Como director al fin, Edwin no deja de visitar cada esquina del edificio ni cada parque fuera de la Academia. Debe supervisar que se cumpla e implemente la filosofía deportiva de la PRBAHS.

Llega hasta el salón de audiovisual, donde conversa por unos minutos con Orlando Meléndez, quien aprovecha al verlo para mostrarle unas fotos y vídeo de otro pelotero. Hay posibilidades de que por conducto de una firma comercial, al muchacho lo bequen por su excelente desempeño.

“Si tienes que buscarla, es bola”, le dice a uno de los estudiantes que están practicando bateo ante los envíos de una máquina de lanzar. Sus consejos buscan que aprenda a identificar los lanzamientos buenos que están en la zona del ‘strike’, y evite hacerles ‘swing’ a los malos envíos.

En cada consejo que tanto Edwin como sus instructores ofrecen, parece estar presente la filosofía que encierra una célebre cita que cuelga en uno de los pasillos, del otrora lanzador cerrador de los Yankees de Nueva York, Mariano Rivera: “El que trabaja duro domina al que tiene talento, cuando el que tiene talento no trabaja duro”.

Múltiples instructores atienden a los estudiantes en el ‘indoor’ durante 90 minutos. Pero al acercarse el ‘jefe’, uno que otro muchacho aprovecha que el ‘big leaguer’ que dirigió a los entonces Marlins de Florida de 2010 a 2011, le dé unos consejitos. Si adiestra a tipos que se ganan millones, de seguro tiene algo bueno que enseñarles a algunas de estas promesas del béisbol boricua.

Ricardo Reyes, campocorto y segunda base, lo detiene y le pregunta “¿estoy bien?”, a la vez que con su bate en manos, hace el movimiento del ‘swing’ para batear. Edwin, sin utilizar el bate, imita el movimiento y le dice cómo conservar su tronco derecho, la manera de girar, y en qué pierna cargar el cuerpo. La clase duró poco, pero el mensaje fue captado.

Edwin se mueve a otras de las estaciones y allá hace algo similar con Brian López, quien practica su ‘swing’ con la pelota colocada en el poste o ‘batting tee’.

Pero hay que seguir camino. “¿Ustedes son los que van a representarnos?”, les grita bromeando Edwin a otro grupo de chicos sentados en el pasillo, como si quisiera regañarlos por estar chachareando. Es que al terminar su jornada en la Academia a las 4:30 p.m., tienen juego programado en el estadio Roberto Clemente Walker de Carolina. Allá tendrá que ir también Edwin en su función de dirigente, la que ocupa igualmente con los equipos nacionales de la Federación de Béisbol Aficionado de Puerto Rico, y con la novena representativa del País que participa en el Clásico Mundial de Béisbol, en el que Rodríguez consiguió, junto con el grupo de jugadores boricuas de Grandes Ligas, el subcampeonato en la edición de 2013.

Así que este día en específico, Rodríguez terminará su jornada mucho después de las 7:00 p.m. Y eso, que su rutina de la mañana tuvo que ser alterada ya que manejó hasta Yauco, ida y vuelta, para una reunión con el municipio sureño, que interesa adoptar el programa deportivo y académico de la PRBAHS.

Menos mal que otra de sus múltiples funciones, la de instructor y dirigente de liga menor para la organización de los Indios de Cleveland, no le exige estar todo el año en Estados Unidos. Rodríguez solo tiene que reportarse unas semanas al entrenamiento primaveral. Y como dirigente, no es hasta mediados de junio, cuando ya culminó el año académico en la PRBAHS, que el técnico ponceño parte hacia la New York-Penn League para hacerse cargo hasta septiembre del equipo de Clase A corta de su organización.

Pero el recorrido por la Academia no ha terminado. Todavía le falta el cuarto de terapias. “Me gusta ir, porque ahí están los muchachos que se han lastimado, y a veces están un poco desanimados”. Es que al parecer otro de los sombreros de Edwin es el de sicólogo sin título. En ese gesto de solidaridad con los que tal vez piensan que sus días en el béisbol están contados por una lesión, quizás hay algo en Rodríguez que responde a otra cita célebre colgada en el área de los salones de clase.

“No existe nada malo en nuestros hogares y país, que un poco más de compasión, cuidado y amor no puedan curar. Somos todos hermanos y hermanas, y debemos ayudarnos mutuamente cuando es necesario” – Roberto Clemente.


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