Tras dos años del choque ciclónico, el estadio Félix Millán continúa destruido y la incertidumbre golpea al equipo de béisbol que jugaba en este lugar.

Yabucoa - Héctor Torres Reyes ya no puede seguir al mando de unos Azucareros que, por los pasados dos años, juegan como nómadas en la Liga Superior de Béisbol de Doble A.

El comerciante de 65 años tiene en agenda vender a la novena tras confesar un agotamiento físico y mental por no tener disponible el estadio Félix “Nacho” Millán, destruido por completo por el huracán María el 20 de septiembre de 2017, cuando el ciclón con vientos de 155 millas por hora hizo su entrada por el municipio del sureste de la isla.

Las vigas de acero de la instalación, de 4,000 butacas y fundada en 1970 en el corazón de la Ciudad del Azúcar, fueron torcidas por el fenómeno atmosférico. De igual forma, María voló el techo y derrumbó una de las murallas del jardín derecho. El Cuerpo de Ingenieros de Estados Unidos informó al ayuntamiento el año pasado que las pérdidas del estadio sobrepasaban los $6 millones, con la recomendación de demolerlo. Ya el seguro privado desembolsó unos $1.8 millones.

Hasta la fecha, el municipio espera por el permiso de FEMA para realizar la demolición, la cual se estima se haría a principios de 2020. Una vez desmantelado, reconstruirlo tomaría un par de años a un costo aproximado de $10 millones.

Mientras el parque sigue como una estructura fantasma, Torres Reyes y los Azucareros se han refugiado como locales en el estadio Francisco Negrón Díaz de Las Piedras.

En el denominado Pueblo de los Artesanos, los Azucareros no sienten el calor de estar en casa. Según Torres Reyes, la fanaticada apenas hace el viaje para ver a su novena y los auspicios, la mayoría de los negocios yabucoeños que desaparecieron a causa de María, escasean.

“Ahora mismo estoy pensando buscar alguien que se encargue del equipo porque ya económicamente se me hace muy difícil”, dijo Torres Reyes, quien ha operado la franquicia por los pasados 12 años.

“Si el parque estuviera en condiciones, que por lo menos pudiera jugar los domingos de día, aunque no tuviera luces, se podía tener una buena fanaticada, y podía correr el equipo y sobrevivía. Los equipos de Doble A presentan pérdidas todos los años y para que este equipo no desapareciera continué operando y no tengo la mismos cantidad de auspiciadores. Muchos de los comercios (en Yabucoa) no están y los que están no está estables económicamente. Uno que ayuda y lo puedo ajorar más es el alcalde (Rafael Surrillo). Aquí la gente se cree que hay un río de dinero y lo que hay es un río de gastos. A la gente se le olvida que esto es un sacrificio”, agregó.

Surillo, por su parte, garantizó que el equipo permanecerá en el pueblo.

“No se va a perder. Lo garantizo”, sostuvo a El NuevoDía.

Arrastra deudas

Torres Reyes estimó la operación de los Azucareros, activos desde 1952 y con cuatro cetros nacionales en su historia, en $100,000 anuales. Para 2019, recibió una reducción de $25,000 de municipio, pero la cantidad subió a $40,000 ante las necesidades del equipo. El alcalde de Las Piedras, Miguel López Rivera, también ha cooperado para acoger a la novena en su pueblo. Por cada partido, se desembolsan unos $4,500, divididos en el pago de jugadores, equipos y comida. Hasta la fecha, Torres Reyes arrastra una deuda de $20,000 de 2017 con los peloteros.

Pese a las dificultades, Yabucoa se ha mantenido competitivo. En 2018, alcanzó las semifinales del torneo. Para 2019, no pudo hacer su entrada al Carnaval de Campeones, etapa que recoge a los líderes seccionales.

En cuanto a los jugadores, de los cuales la mayoría son locales, Torres Reyes dijo que estos se han visto afectados por no jugar en el pueblo que los vio nacer. Sin embargo, no pierden las ganas de competir.

“He intentado en estos dos años hacer un equipo que tenga la calidad para que represente al pueblo como lo ha hecho por tantos años. Yabucoa tiene una tradición de béisbol de años. Yo quiero que este equipo se quede aquí. Cuando un equipo siempre juega afuera pierde la identidad. El parque Félix Millán era el único centro de encuentro del yabucoeño. Ahora mismo no hay un sitio donde la gente se siente a compartir. Al yo no tener eso, yo no puedo cambiar la conducta del fanático”, declaró.

El Nuevo Día visitó junto a Torres Reyes hace unas semanas el estadio, que luce igual como lo dejó María. El apoderado informó que el césped original fue donado a los parques de los barrios de Aguacate y Guayabota. Recientemente, fue vandalizado un salón de memorabilia ubicado en la entrada principal.

“Todos los días lo veo y me da sentimiento. Le miro hasta la grama. Nosotros éramos uno de los equipos que menos errores hacíamos por el celo increíble que había con el parqueo. Hasta en eso nos ha afectado jugar fuera. Por mi salud, tengo que buscar a alguien se encargue de este equipo”, sostuvo Torres Reyes.


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