El exlanzador y miembro del Salón de la Fama del Béisbol visitó la academia de béisbol de Carlos Beltrán, donde les ofreció una charla a los estudiantes.

Florida – El exlanzador y miembro del Salón de la Fama del Béisbol, Pedro Martínez, visitó hoy la academia de béisbol de Carlos Beltrán, donde les ofreció a los estudiantes de esa institución deportiva y educativa una charla en la que compartió sus experiencias como pelotero y en la que insistió en la necesidad de que los jóvenes le dieran prioridad a la educación.

Ante una audiencia de sobre 100 estudiantes atletas, el otrora serpentinero dominicano expuso que cuando crecía en su natal República Dominicana él no contaba con instalaciones como la del retirado jugador boricua. Le insistió a los jóvenes que aprovecharan su estadía en la escuela porque no todos podrían llegar a las Grandes Ligas.

“Aférrense a la educación que le proveen sus padres. Ellos son a quienes ustedes les importan”, acotó el tres veces galardonado con el Premio Cy Young.

Martínez compartió que en algún momento pensó ser médico, pero que siguió su sueño mayor de ser pelotero. Eso sí, el camino no fue fácil, reiteró al recordar que un momento de su niñez no pudo representar a su país por cuestiones económicas.

“Eso no debería pasar nunca más. Ustedes tienen una oportunidad de oro. Aprovéchenla”, indicó.

El retirado pelotero dominicano les recomendó a los jóvenes a mantenerse “enfocados” y dejar atrás las distracciones. “Trabajar arduamente, no perder la línea. Cuídense de lo que viene”, expresó Martínez al recordar que cuando las personas comienzan a cosechar éxitos, muchos se les acercan por puro interés.

Martínez, quien bromeó en varias ocasiones por su falta de corpulencia y estatura, también les insistió a los estudiantes, que lo escucharon con atención, la importancia de ser consistentes a través de toda su carrera. “El béisbol no te paga por los números, sino por la consistencia”, manifestó.

El exlanzador, que era conocido por la fuerza de sus lanzamientos y porque no le temblaba la mano al momento de pegar pelotazos, explicó que al principio de su carrera pegaba porque no aun no controlaba sus tiros. Sin embargo, expresó que era muy “celoso” con sus compañeros y si alguien le tiraba a alguno, él iba a hacer lo propio. Asimismo, expuso que jugó en la época de los esteroides, donde varios jugadores desarrollaron una gran corpulencia tras usarlos, por lo que él tuvo que lanzar sin miedo.

“No tenía miedo. Si viniste nos fuimos, si vuelves no fuimos”, acotó.

Antes de despedirse de los aspirantes a peloteros, Martínez ofreció una corta clínica de lanzamiento en una lomita artificial que ubicaron en el salón central de la escuela que funge de comedor y de salón de conferencias. Tanto los discípulos como los educadores aprovecharon para observar detenidamente sus movimientos y para hacer preguntas.


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