Kike Hernández -en el momento en que decidió para Boston el partido del lunes ante Tampa- fue una gran adquisición para los Red Sox para esta temporada.
Kike Hernández -en el momento en que decidió para Boston el partido del lunes ante Tampa- fue una gran adquisición para los Red Sox para esta temporada. (Michael Dwyer)

Cuando se hace una retrospección y análisis de los movimientos que realizó la gerencia de los Red Sox de Boston antes y durante la temporada del 2021, el nombre del boricua Kike Hernández ocupa un importante espacio en el mismo.

Hernández, el pimentoso y carismático jugador nacido en San Juan, llegó a Boston mediante la agencia libre con la encomienda de darle a los Red Sox una mayor versatilidad, pero en el camino se ha convertido en una de las principales piezas y una bujía de la tropa que comanda el boricua Alex Cora.

La épica actuación de Hernández durante la recién concluida Serie Divisional ante Tampa Bay es una prueba de la importancia de que el presidente de operaciones Chaim Bloom decidiera apostar parte del presupuesto del equipo en el pelotero de 30 años, quien debutó en las Mayores en 2014 con Houston.

Hernández, quien firmó un contrato de dos años y $14 millones luego de seis temporadas (2015-2020) con los Dodgers de Los Ángeles, llegó a Boston con la encomienda de dividir su participación entre el jardín central y el cuadro interior, pero terminó adueñándose de la primera posición antes mencionada.

Iba a recibir por primera vez una oportunidad de jugar a diario. Y la ha aprovechado la máximo para adueñarse también de los corazones de la ferviente fanaticada de Boston que vio como su nuevo ídolo destrozaba a los lanzadores de los Rays en la serie.

“Desde el primer momento pensé que fue bien positiva esa firma. El motivo primero de la firma de Kike era porque podía jugar muchas posiciones y le daba mucha flexibilidad a Alex Cora. Y mucho más que Alex lo conoce muy bien y sabía de la importancia que podía tener en su equipo”, dijo Cándido Maldonado, un exjugador de Grandes Ligas, a El Nuevo Día.

Hernández, quien participó en tres Series Mundiales con los Dodgers, tuvo algunos problemas de adaptación en la temporada. Primero tuvo que ajustarse a una nueva liga (Americana) y a la realidad de ser un jugador regular. Además fue colocado como primer bate.

Aún así hizo sus ajustes y terminó la temporada promediando .250 con 20 jonrones y 60 impulsadas con un WAR de 4.9 (empatado con Xander Bogaerts con el segundo mejor en el equipo).

Kike Hernández se abraza con sus compañeros de equipo luego de decidir el partido del lunes con un elevado de sacrificio.
Kike Hernández se abraza con sus compañeros de equipo luego de decidir el partido del lunes con un elevado de sacrificio. (Michael Dwyer)

“Cuando miras el ‘libreto’ de lo que no está escrito, nadie esperaba que Kike se convirtiera en un titular como lo ha hecho como jardinero central”, agregó Maldonado.

El otrora jardinero, que militó en las Mayores por espacio de 15 temporadas, opinó que Hernández pudo adaptarse gracias a la habilidad de comunicación de Cora y a su relación con el exitoso dirigente.

“Él es una persona jocosa, motivador y agresivo y eso cae muy bien con el dirigente porque Alex es un mánager que sabe llegar a los jugadores y sabe lo que sienten los peloteros porque no se ha olvidado que también fue jugador. Sabe cuándo puede subir y bajar el volumen”, dijo Maldonado.

Luego de fallar en los primeros cuatro turnos en el primer juego de la Serie Divisional ante Tampa, Hernández reencontró su swing y disparó ocho imparables en los siguientes 12 turnos -incluyendo dos jonrones- y remolcó seis vueltas.

En el segundo juego, Hernández bateó de 6-5 con cuatro extrabases al pegar tres dobles y un jonrón. Fue el primer jugador de la franquicia en conectar cuatro extrabases en un juego de playoffs.

Él es una persona jocosa, motivador y agresivo y eso cae muy bien con el dirigente porque Alex es un mánager que sabe llegar a los jugadores y sabe lo que siente los peloteros porque no se ha olvidado que también fue jugador. Sabe cuándo puede subir y bajar el volumen

Cándido Maldonado / exjugador de Grandes Ligas

“Después de ese primer juego, le escribí a Cora para felicitarlo y me dijo que Kike estaba demasiado agresivo y no estaba siendo más selectivo en los conteos. Se veía que sus swings estaban más largos y estaba muy ansioso. Eso lo vi lógico porque uno quiere aportar más en una postemporada. Me pasó a mí también. Le dije que acortara el swing y tratara de hacer más contacto porque es uno de esos peloteros que la bola le brinca en el bate”, dijo Maldonado.

Hernández pareció recuperar su confianza y cerró la serie con un robusto promedio de .435 (10-23) con dos jonrones y seis impulsadas, incluyendo la carrera que remolcó mediante elevado de sacrificio que dejó en el terreno a Tampa Bay en el cuarto desafío el lunes.

Charlie Montoyo elogia a Hernández

Por otro lado, el mánager de los Blue Jays de Toronto, Charlie Montoyo, destacó la actuación de Hernández no solo en los playoffs, sino también a lo largo de la temporada.

Montoyo tuvo la oportunidad de verlo en 19 ocasiones en la campaña regular.

“¡Qué clase de pelotero es ese muchacho! Jugamos 19 veces con ellos y Kike fue uno de los más valiosos. Jugó tremendo centrofield, lo ponías en la segunda (base) y las cojía, y en el siore también. En todos lados era ‘above average’ (sobre el promedio). Bateando tomaba tremendos turnos y a nosotros nos ganó un par de juegos”, dijo Montoyo.

Hernández promedió .234 ante Toronto, pero tronó cuatro jonrones y remolcó 12 anotaciones.

“Fue una tremenda contratación para ellos. En los juego que vi, Kike fue de los más valiosos para su equipo. Para mí no fue sorpresa lo que hizo en esta serie porque lo vi todo el año. Además hay muchachos que se crecen más en esos momentos y él parece que es uno de esos”, concluyó el mánager de Toronto.

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