Yadier Molina, de los Cardinals de San Luis, encabeza el béisbol de las Mayores con el menor número de bases robadas permitidas, entre otros renglones. (Jeff Roberson)

¿Y todavía no entienden que no deben salir a robarle a Yadier Molina?

Es la pregunta que una y otra vez se le ha escuchado hacer al aire, no precisamente a fanáticos del béisbol que suelen ser más apasionados y menos objetivos. Son los comentaristas y narradores de los partidos de béisbol de Grandes Ligas en Estados Unidos, los que no dejan de reconocer el valor instrumental del receptor puertorriqueño detrás del plato por los Cardinals de San Luis.

Y que conste que no solo lo ha demostrado retirando corredores en intento de robo de bases, sino también provocando dobles matanzas por su inteligencia observando el juego y aprovechando cada oportunidad que se le presenta.

Molina, un jugador que desde que subió a las Mayores en 2004 no ha dejado duda alguna en torno a su enorme capacidad defensiva, no ha sido tan consistente con su bate como con su trocha. Aunque ha demostrado que sí puede ser un bateador oportuno pese a no acumular estadísticas extraordinarias, su defensiva sigue siendo ‘premium’ aunque muchos piensen que tiene sus días contados en el béisbol, y que el mismo jugador esté ponderando ya el retiro dentro de pocos años.

Molina promedia con el bate un aceptable .268 con tres cuadrangulares y 14 carreras remolcadas para los Cardinals de San Luis, que marchan segundos (19-19) en la División Central de la Nacional, a tres juegos de los líderes Cubs de Chicago.

Defensivamente, es una historia distinta. Entre los receptores con 27 o más juegos detrás del plato, Molina marcha al momento en esta abreviada temporada 2020 como líder en porcentaje de corredores retirados en intento de robo de bases, además de que encabeza todas las Mayores con el menor total de estafas permitidas.

En cuanto a porcentaje de retirados, Molina es el mejor con un 44%, producto de sus cuatro fusiladas en nueve intentos de robo de la oposición. El receptor que más cerca está de él en ese renglón es Austin Hedges (40%), que hasta finales de agosto militó con los Padres de San Diego antes de ser cambiado a los Indians de Cleveland, pasando de la Liga Nacional a la Americana.

Ahora en la Nacional, le sigue a Molina en ese aspecto del juego Jacob Stallings, de los Pirates de Pittsburgh, con un distante 35 por ciento de retirados.

Pero lo que es más, un análisis completo de los números sigue evidenciando a través de los años que cada vez son menos los peloteros que se atreven a correrle en las bases al doradeño. No solo resalta el hecho de permitir solo cinco robos en tantas entradas como sus 220.1 en 27 partidos detrás del plato, sino que en total solo hayan salido a intento de robo apenas nueve rivales.

Solo el receptor de los Yankees Gary Sánchez y el boricua Michael Pérez, de los Rays de Tampa, tienen cifras cercanas a las de Molina, respectivamente con 10 y 11 corredores intentando robarle. Pero a Sánchez le han estafado la base en siete de 10 intentos, y a Pérez en siete de 11. El porcentaje de retirados de Sánchez es un pobre 30% y el de Pérez de un 36%.

Los demás receptores, entre la lista de los 15 con 27 juegos o más, acumulan entre 15 y 27 intentos de robo de sus rivales.

En lo concerniente a las almohadillas robadas a los catchers, Molina no solo es el que menos ha concedido entre ese grupo, con cinco, sino que tiene ventaja considerable sobre la competencia. Luego de las siete permitidas por Sánchez y por Pérez, siguen en la lista Hedges con nueve en 15 intentos; el también puertorriqueño Martín “Machete” Maldonado (Astros de Houston) con 11 en 16; Sean Murphy (Athletics de Oakland) con 12 en 16; y J.T. Realmuto (Phillies de Filadelfia) con 13 en 18.

En otras palabras, que a Molina solo le han robado una base más del total de fusilados (5-4), mientras que la relación de los otros mencionados es mayor: Sánchez (7-3), Pérez (7-4), Hedges (9-6), Maldonado (11-5), Murphy (12-4) y Realmuto (13-5).

Entre los 15 receptores en la lista con 27 o más juegos apareciendo detrás del plato en lo que va de campaña, el venezolano Wilson Ramos, de los Mets de Nueva York, es el que más estafas ha permitido, con la friolera de 19. Le han corrido 23 rivales y solo ha retirado a cuatro (17%).

Mención especial de otros dos boricuas

Pero los también boricuas Christian Vázquez y Roberto “Bebo” Pérez merecen una mención especial en este análisis estadístico.

Entre los puertorriqueños que son titulares de la receptoría en sus receptivos equipos, Vázquez, con los Red Sox de Boston, no ha estado tan efectivo este año, permitiendo 18 robos en 27 intentos. Es decir, que solo ha retirado a una tercera parte, o un 33% (nueve corredores). Sin embargo, esa actuación es suficiente para tenerlo en la quinta posición en todas las Mayores en cuanto a porcentaje de corredores retirados.

Y lo que es más, cuando se mira exclusivamente la columna de corredores retirados, el líder en todas las Mayores, no solo entre los boricuas, es Vázquez con sus nueve fusilados; seguido por Bebo Pérez (Indians de Cleveland) con ocho (en solo 20 partidos); Molina y Maldonado con cinco cada uno; y Michael Pérez con cuatro.

Bebo también merece mención aparte pues aunque tiene menos de las apariciones (solo 20 juegos) que tienen los jugadores que aparecen en las estadísticas oficiales de Major League Baseball, posee un porcentaje elevadísimo de fusilados, con un 73%. Esto es producto de sus ocho fusilamientos en 11 intentos. En otras palabras, que solo le han robado tres bases.

Entre los boricuas con 27 o más encuentros detrás del plato, el orden en porcentaje de corredores retirados es el siguiente: Molina (44%), Pérez (36%), Vázquez (33%) y Maldonado (31%).