Félix “Tito” Trinidad celebra tras derribar a Maurice Blocker para capturar su primer título mundial. (GFR Media) (semisquare-x3)
Félix “Tito” Trinidad celebra tras derribar a Maurice Blocker para capturar su primer título mundial. (GFR Media)

Luego de ganar su primer título mundial noqueando en dos asaltos a Maurice Blocker el 19 de junio de 1993, Félix “Tito” Trinidad tuvo una temporada de ensueño en 1994. Buscando colocarse en la cabecera de las listas de los mejores peleadores del planeta, Trinidad defendió su corona de manera consecutiva ante Héctor “Macho” Camacho el 29 de enero de ese año, ante Luis Ramón “Yori Boy” Campas el 17 de septiembre y frente a Oba “Motor City” Carr el 10 de diciembre.

Se trató de tres peleadores totalmente diferentes uno de los otros, cada uno una seria amenaza al título welter en la cintura del joven novato campeón.

El zurdo Camacho ya estaba algo pasado de su mejor momento, pero seguía siendo un peleador incómodo, veloz y dueño de mil y una triquiñuelas.

Durante la promoción previa a la pelea, Camacho aseguró que presionaría a Trinidad y demostraría que el campeón de Cupey no tenía el tesón necesario para superar al Macho Man. Y al sonar la campana, Camacho salió agresivo, usando su velocidad y veteranía para complicarle la pelea al campeón durante los primeros dos episodios. Entonces, llegó el tercero y Tito cambió drásticamente la pelea con un clásico gancho de izquierda que hirió a Macho y lo obligó a abrazar al campeón para evitar castigo adicional. De ahí en adelante, Camacho utilizó todos los trucos en su vasto repertorio -desde abrazos y empujones hasta quejas de dudosos cabezazos- para escuchar la campana final.

El próximo rival fue Campas, descendiente de nobles guerreros indígenas sonorenses y poseedor de una inmaculada marca de 56-0 con 50 triunfos por nocaut. La hoja profesional de Tito leía 23-0, con 19 nocauts.

Campas campeó por su respeto en los primeros asaltos, sacudiendo a Trinidad en varias ocasiones y derribándolo a mediados del segundo episodio con una potente y corta izquierda a la barbilla que mandó abajo a Tito como a un ascensor al que  le cortan la cablería.

Cuando Tito llegó a su esquina, su padre y entrenador, don Félix Trinidad Rodríguez,  lo recibió con su ya famosa cachetada. “Esa nos las desquitamos ya mismo”, le dijo don Félix a su hijo sobre la zurda que lo envió a la lona.

Mostrando agallas de sobra, Trinidad buscó el intercambio en trinchera al inicio del tercer round. Campas le hizo frente y el duelo se convirtió en uno de desgaste, en el cual la mejor puntería y defensa fueron clave para el boricua, quien lastimó a Campas en el round tres y lo noqueó en el cuatro.

Tito cerró el año con un impresionante triunfo sobre el también invicto Carr, quien llegó a la pelea con marca de 32-0, y 20 nocauts.

Carr poseía un gran boxeo basado en su movilidad y su jab, los cuales combinaba con una veloz derecha que envió a la lona al campeón en el segundo episodio. El boricua volvió a mostrar su valentía y condición, remontando del tercero en adelante hasta derribar a Carr dos veces en el round ocho para ganar en ese episodio vía nocaut técnico.

“En 1994 tuve un año tremendo: Camacho, Campas y Oba Carr, dos eran invictos. De 49 peleas que hice, peleé con cinco invictos, y muchos con una sola derrota. Me enfrenté a muchos boxeadores clase A”, comentó Trinidad.


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