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Wilfredo Gómez se apresta a derrumbar a Cornell Hall en lo que fue apenas su décima pelea profesional, disputada en 1976 en San Juan. (Archivo)

Las dramáticas victorias de Wilfredo Gómez Rivera en el terreno aficionado y profesional, su capacidad de convertir el nocaut casi en una expresión artística y su conversión en el verdugo de púgiles mexicanos —con una marcada excepción— colocan al Bazooka de Las Monjas en el primer puesto de las Leyendas Boricuas del Ring.


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