El mexicano Saúl "Canelo" Álvarez, a la izquierda, ganó por decisión dividida en el segundo pleito en 2018. El primero fue empate.
El mexicano Saúl "Canelo" Álvarez, a la izquierda, ganó por decisión dividida en el segundo pleito en 2018. El primero fue empate. (Isaac Brekken)

San Diego. Aunque cuatro años son una eternidad en el deporte, Saúl “Canelo” Álvarez recuerda todavía cada asalto de sus dos peleas anteriores contra Gennady Golovkin.

Tiene en mente cada decisión táctica y cambio en el equilibrio de la balanza durante esos combates ahora distantes contra quien es tal vez su rival más grande.

Pero en momentos en que se prepara para el tercer pleito, en Las Vegas, Álvarez no prevé evocar muy a menudo esos recuerdos. Cuatro años después del último fin de semana en que chocaron, el púgil mexicano no piensa que lo ocurrido en los combates anteriores sirva mucho en la misión de prepararse para el nuevo.

Incluso cree que Golovkin difícilmente reconocerá al contrincante que vea frente a él en el cuadrilátero este sábado por la noche.

“Pienso que él se va a sorprender por lo mucho que he mejorado”, dijo Álvarez a The Associated Press cerca de su casa en San Diego. “Mi fuerza, mi resistencia, todo ha mejorado. Pienso que tal vez él no se percate de que ésta pelea va a ser diferente. He trabajado duro todo el tiempo”.

Golovkin siente algo parecido acerca de un duelo que podría terminar definiendo las carreras de dos de los mejores boxeadores de su generación, particularmente si el kazajo da la sorpresa. Ambos libraron una contienda dura, saldada con un empate en 2017. Álvarez obtuvo una victoria por decisión dividida, igual de polémica, en 2018.

El veterano Golovkin dice que su poder y tenacidad no han hecho sino aumentar en los últimos años. Así, espera beneficiarse del ascenso a la categoría de los supermedianos.

“Estamos ahora en una época distinta, y ha pasado mucho tiempo desde la pelea anterior”, dijo Golovkin a la AP. “Va a ser muy diferente. No sólo son cuatro años, sino que hemos atravesado la pandemia, que fue muy dura. Es como todo un ciclo olímpico, pero mucho más”.

Los entrenadores de ambos púgiles afirman que, desde la última pelea, han hecho cambios fundamentales en la forma en que sus dirigidos se preparan y combaten.

Golovkin (42-1-1 con 37 nocauts) tiene un nuevo entrenador. El peleador de 40 años ha subido de peso a 168 libras, después de 16 años en la división de los supermedianos.

Álvarez (57-2-2 con 39 nocauts) fue derrotado este año por el semipesado Dmitry Bivol. Llega a la pelea en busca de reivindicación.

Algo que parece haber crecido desde el combate anterior es el desagrado mutuo entre estos boxeadores. Álvarez suele ser más extrovertido en la materia.

Está claro que no hay más simpatía entre ellos que en 2018, cuando toda la promoción de la revancha avanzó bajo la sombra de un resultado positivo de dopaje que dio Álvarez, suspendido posteriormente.

El “Canelo” se tomó una pausa de su entrenamiento habitual a finales del mes pasado para visitar House of Boxing, en el vecindario Paradise Hills de San Diego. A poca distancia de ahí, en un conjunto de oficinas, está el gimnasio habitual del mexicano, donde su entrenador Eddy Reynoso ha suspendido las actividades con sus otros púgiles para concentrarse sólo en Álvarez.

“‘Canelo es mejor en prácticamente todo desde la última vez que peleó contra Triple G”, dijo Reynoso. “No es una broma. Ha mejorado con su acondicionamiento físico, su técnica y su fuerza. Tiene más formas de vencerte, y no voy a decir cuáles son. Pero Triple G probablemente no va a estar listo para algunas”.

Desde la última vez que peleó contra Álvarez, Golovkin prescindió de los servicios de Abel Sánchez, el entrenador estadounidense que lo guio para convertirse en una estrella. Nombró en su lugar a Jonathon Banks, excampeón crucero y otrora entrenador del ucraniano Wladimir Klitschko.

Banks negó que esté analizando con Golovkin los videos de las dos peleas anteriores, ni siquiera las partes en que el kazajo dominaba claramente al “Canelo”.

“Es difícil mirar hacia atrás y ver eso, porque nos concentramos en mirar hacia delante”, dijo Banks. “Sin importar lo que puedas ver en esas peleas, no puedes ir hacia atrás. Los dos peleadores son muy diferentes a los de aquellas dos peleas y a los de la última vez que ellos se vieron... Eso es algo bueno de Triple G, siempre quiere aprender. Quiere ser mejor y más eficiente. Es ahí donde puedo contribuir y mostrarle a ser más eficiente. Él siempre presta atención”.

Así, Golovkin podría ejercer más presión sobre Álvarez. A su vez, el mexicano trataría de usar con más eficacia su poder físico en una división superior.

Ambos contrincantes indican que evitarán una pelea encarnizada. Sin embargo, advierten que han pasado los últimos cuatro años preparándose para este momento, y ninguno espera guardarse nada si la sola técnica no lo logra.

“Sólo hay algo que es exactamente igual que hace cuatro años, y es que estos dos tipos carecen de cualquier tipo de temor ante algún desafío”, dijo Banks. “Son exactamente los mismos en ese aspecto”.

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