

23 de febrero de 2026 - 2:44 PM

La esquiadora estadounidense Lindsey Vonn reveló este lunes que estuvo a punto de perder la pierna izquierda tras el accidente que sufrió en el descenso femenino de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina, en el que padeció la lesión “más extrema y dolorosa” a la que se ha enfrentado “en 100 vidas”.
“El doctor Tom Hackett me salvó de que me amputaran la pierna. Ha sido, con diferencia, la lesión más extrema, dolorosa y desafiante a la que me he enfrentado en 100 vidas. No puedo expresar lo doloroso y duro que ha sido”, explicó Vonn en un video de casi cinco minutos que publicó en Instagram, con la voz entrecortada y al borde de las lágrimas.
Las lesiones de Vonn fueron más graves que la fractura de tibia que sufrió inicialmente en la pierna tras rozar una puerta y salir despedida de la trayectoria apenas 13 segundos después de iniciar su descenso el pasado 8 de febrero.
Vonn, de 41 años, explicó que el traumatismo del accidente le provocó un síndrome compartimental en la pierna. Este síndrome implica una acumulación excesiva de presión dentro de un músculo, ya sea por sangrado o por hinchazón. La presión elevada restringe el flujo sanguíneo y puede causar lesiones permanentes si no se trata con rapidez.
“Cuando hay tanto traumatismo en una zona del cuerpo y se acumula demasiada sangre, todo queda comprimido. Todo estaba destrozado”, señaló.
Vonn atribuyó al doctor Tom Hackett, un cirujano ortopédico que trabaja con ella y con el equipo de Estados Unidos, la realización de una fasciotomía para salvarle la pierna.
“La abrió por completo, permitió que liberara la presión y me salvó”, describió la atleta olímpica.
La esquiadora señaló que Hackett solo estaba en Cortina porque ella estaba compitiendo, después de haber sufrido la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda poco antes de los Juegos Olímpicos de Invierno.
“Si eso no hubiera pasado, Tom no habría estado allí y no habría podido salvarme la pierna”, indicó.
“Estoy prácticamente inmóvil, en silla de ruedas. También me rompí el tobillo derecho, así que tendré que usar muletas al menos dos meses”, agregó Vonn, quien ya recibió el alta hospitalaria.
Vonn, sin embargo, afirmó que no se arrepiente de nada y que, aunque le habría gustado “terminar de otra forma”, en la vida “hay que recibir los golpes como vienen, y este me ha noqueado”, concluyó la legendaria esquiadora, agradeciendo el apoyo de los aficionados y del equipo médico.
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