Edwin Brito encabeza un grupo de de siete jugadores boricuas que están activos actualmente a nivel de clubes en el balonmano europeo. (ELNUEVODIA.COM)

El jugador de balonmano, Edwin Brito, cuenta que hace tres años llamó a España a su compañero de la Selección Nacional, Jorge Nazario, pidiéndole ayuda.

Eran tiempos difíciles en la isla, tras el paso del potente huracán María. No había luz, ni cancha para jugar. Brito también había perdido uno de sus dos trabajos.

“Nazario estaba jugando en Caja Azul (club) y le pregunté si tenía una cama que le sobrara”, recordó Brito a El Nuevo Día.

Con unos ahorros, compró el pasaje para España sin ninguna garantía de que iba a ser reclutado en la liga. Y con su experiencia en balonmano con el conjunto nacional, incluyendo una medalla de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Veracruz 2014, y con los Guerrilleros de Río Grande, cuna del balonmano local, Brito pidió una oportunidad para practicar con Caja Azul y se quedó en el equipo.

“Terminé jugando y desde entonces llevo cuatro temporadas en Europa”, dijo Brito, quien actualmente juega en la primera división de la liga de República Checa.

Brito y Nazario encabezan un grupo de de siete jugadores boricuas, que están activos actualmente a nivel de clubes en el balonmano europeo, que es el continente dominante de ese deporte a nivel mundial. Cinco de esos siete jugadores están en España, incluyendo a Sheila Hiraldo, la capitana del club Perede de Santander en la División de Honor. En España también juegan Erika Graciani, Alexandra Rodríguez, Jailene Maldonado y Nazario. Y en República Checa, Héctor Hiraldo acompaña a Brito en el KH Koprivnice.

Alexandra Rodríguez juega en España. (ELNUEVODIA.COM)

La cifra es la máxima cantidad de jugadores que salen de la Federación de Balonmano a Europa en un año. Superó la cantidad de cinco atletas que salieron a jugar en la temporada 2017-18, informó el presidente federativo, Néstor Milete.

Son parte de las exportaciones que comenzaron con el exjugador Khalil Gutiérrez a principios de la década de 2000.

La cifra es una sin precedente, pero que tiene una explicación. “Es por el interés de los clubes, que miran hacia América, y el compromiso de nuestros atletas a profesionalizarse”, dijo Milete.

El balonmano boricua es reconocido internacionalmente dentro de la región caribeña, en donde Puerto Rico, tanto en femenino como masculino, sube al podio con regularidad en Juegos Centroamericanos y del Caribe, en ocasiones a lo más alto, como el oro de los varones en Veracruz 2014.

Pero particularmente en España, el balonmano boricua también es reconocido, especialmente por las cualidades atléticas que lleva el jugador.

El entrenador español del club Córdoba, en la División de Honor Plata de España, Jesús Escribano, describió que el jugador boricua llama la atención por su explosividad y potencia en el lanzamiento.

“Es sobre todo un juego físico. Es gente con unas características físicas y no falto de calidad. Son muy explosivos en la finta. Lanzadores muy potentes. Siempre hemos comentado aquí que si Brito hubiera venido antes a Europa, sería un jugador de mucho más nivel”, dijo Escribano, señalando al jugador boricua de 31 años.

“El tema del femenino es muy parecido. Son jugadoras muy explosivas, muy físicas. Para el balonmano español son cualidades que se ajustan bien. Lo que ha hecho falta es que hubiesen venido antes a Europa”, agregó el técnico del club español.

En Puerto Rico no debe extrañar que la potencia del lanzamiento de los boricuas sea un lujo para España. Los jugadores de balonmano en Puerto Rico, sobre todo, de hace 20 años, llegaron a esta disciplina luego de intentar otros deportes en donde desarrollaron sus brazos, como en el béisbol.

Brito lo confirmó.

“La potencia la desarrollamos jugando otros deportes. También la tenemos por la misma potencia física. Muchos de nosotros venimos del béisbol, otros vienen del voleibol”, dijo.

Impacto en las selecciones

La emigración a Europa de los jugadores boricuas de balomnano, además de una situación beneficiosa para el desarrollo de los jugadores, es una ventana de crecimiento para las selecciones nacionales, como ocurrió con el voleibol en la pasada década, cuando casi todos los jugadores liderados por Héctor “Picky” Soto jugaban con clubes en Europa y luego se unieron en el combinado nacional, que llegó a estar clasificado octavo en el mundo en 2017.

Milete así lo afirma y apunta a las siguientes metas de sus selecciones nacionales. “Somos potencia en la región y queremos salir de la región. Pero hay dos medallas que deseamos, el oro femenino en la región que se nos ha escapado, y una medalla a nivel de Panamericanos para los varones”, dijo el líder federativo.