Rafa Campos de viene de culminar en la séptima posición en el LECOM Suncoast Classic en Lakewood Ranch, Florida. (David Villafane/Staff)

El puertorriqueño Rafael Campos está pasando por una paradójica etapa que le ha permitido sentirse cómodo con su juego y con su swing, pero sin obtener los resultados que esperaría.

En cambio, el Puerto Rico Open que se efectuará esta semana del 25 al 28 de febrero en el Grand Reserve Country Club en Río Grande, llega justo en el momento en que percibe que las cosas comienzan a caer en su sitio, sobre todo considerando que pasó siete meses del 2020 inactivo por una lesión que lo obligó a pedir una exención médica del Tour de la Professional Golf Association (PGA).

Campos, quien se convirtió en 2019 en el primer boricua desde Juan “Chi Chi” Rodríguez en incursionar en el Tour de la PGA, está viviendo tal vez sin darse cuenta una temporada similar, aunque en menor grado, a la que tuvo cuando debutó en el prestigioso circuito en septiembre de ese año.

Campos se ganó la tarjeta de jugador de la PGA en 2019 cuando concluyó entre los mejores 25 golfistas del Korn Ferry Tour, considerado la segunda división del PGA Tour.

Pero luego de debutar y de varios torneos hacia la parte final del año, Campos comenzó a sufrir dolencias que lo sacaron de carrera y evitaron que culminara la temporada que se extendía hasta 2020. La llegada de la pandemia, complicó más el panorama.

Ahora, su actuación del fin de semana en otro torneo del Korn Ferry Tour, ha parecido colocarlo en el carril indicado una vez más.

La realidad es que en los últimos tres, cuatro meses, porque comencé a jugar otra vez en septiembre (2020), me siento que estoy excelente. Me siento que estoy quizás en las mejores condiciones, en cuanto a mi juego y donde me encuentro mentalmente”, dijo Campos en una entrevista grabada por personal del Tour desde Río Grande.

“Los resultados no se han dado, y es la parte en que me siento un poco confundido, ya que veo que le estoy pegando bien a las bolas, y teniendo control de mi juego. Pero estoy cometiendo errores que quizás no cometía antes. Eso se debe quizás a los siete meses que estuve fuera. Ha sido bien difícil volver a la competencia”, admitió. “Siento que estoy jugando excelente, pero sin los resultados”.

Tan es así que en los últimos cuatro certámenes del Tour el boricua quedó fuera del corte tras jugar solo dos rondas en cada uno de ellos. Fue entonces cuando acudió al LECOM Suncoast Classic en Lakewood Ranch, Florida este pasado fin de semana, y al parecer comenzó a caer en sintonía. Campos terminó el torneo con 158 golpes, 10 bajo par, para un sólido séptimo lugar.

“Me siento sumamente bien. Esos cuatro torneos del PGA Tour en realidad no sé cómo fallé el corte, porque me he sentido sumamente bien con mi juego. Veo como está mi swing, cómo le estoy pegando a la bola, y tengo mucho control de la bola. Así que esas últimas cuatro actuaciones en las que fallé el corte, para mí fueron un poco sorprendentes porque no es lo que espero luego de sentirme tan bien”.

La paradoja está precisamente en ese detalle, que a pesar de sentir todo bien en cuanto a su mecánica y ejecución, los resultados esperados no llegan. Para Campos, no obstante, hay una línea fina entre esa realidad, y alcanzar posiblemente su mejor rendimiento, aunque suene extraño.

“La semana pasada (en Florida) fue otra semana que me sentí igual, simplemente que las cosas comenzar a encajar lentamente. No he tenido dudas en cuanto a mi juego. Claro, los resultados no han sido lo que he querido en los últimos meses, pero sé que estoy en esa raya finita… quizás con los peores resultados en años, pero a la vez tan y tan cerca de obtener los mejores resultados quizás en mi vida”.

Por eso el Puerto Rico Open se le presenta como la oportunidad perfecta, sobre todo porque marcará su regreso al torneo de su ‘casa’, uno al que no pudo asistir en 2020 precisamente por su lesión en el codo izquierdo.

“Estoy sumamente emocionado de regresar al Puerto Rico Open. Este es un torneo bien especial. El año pasado fue muy duro ya que los años previos había acabado entre los primeros 10, y tengo buenos recuerdos y actuaciones. Quería mantener eso”, aseguró.

Uno de esos momentos fue en 2016 cuando recibió una ovación de más de 4,000 fanáticos en las gradas del hoyo 18 en Río Grande, ocasión en que concluyó octavo. Fue la primera vez que un boricua finalizaba entre los primeros 10 de un torneo de la PGA desde que Chi Chi Rodríguez cerró segundo en un certamen de 1981 en Milwaukee.

“Me siento contento (por regresar). A partir de la semana pasada, vi unos resultados como los que estoy esperando. Y en verdad estoy bien ansioso de poder comenzar a jugar aquí. Ya quiero comenzar el torneo porque me trae buenos recuerdos y memorias. Estoy emocionado de estar esta semana en Puerto Rico.

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