Adriana Díaz celebró su victoria en la final de la Copa Panamericana con la bandera de Puerto Rico. (semisquare-x3)
Adriana Díaz celebró su victoria en la final de la Copa Panamericana con la bandera de Puerto Rico. (Juan Luis Martínez Pérez)

Fue un torneo de ensueño para Adriana Díaz. La tenismesista no solo obtuvo una de las dos codiciadas plazas para la Copa Mundial Femenina, sino que se convirtió en la nueva campeona de la Copa Panamericana ante un eufórico público que se dio cita en el coliseo Mario “Quijote” Morales, de Guaynabo.

Y esto, luego que Díaz derrotara este domingo a la primera sembrada del torneo, número 23 del mundo y pasada campeona de esta competencia, la canadiense Mo Zhang, por 4-1 (13-11, 11-8, 6-11, 11-9 y 11-8).

Fue un partido de muchas emociones, en el que la boricua se creció para vencer a una atribulada Zhang y darle alegría a los miles de fanáticos que celebraron con música y baile su victoria.

“Increíble. Yo he jugado en las Olimpiadas, yo he jugado en Mundiales, pero esto es la experiencia más bonita que he tenido en mi vida. El público me apoyó en todo momento. Fue algo increíble”, dijo una sonriente Díaz al preguntársele cómo se sentía con la medalla de oro.

La número 30 del mundo del escalafón mundial de la Federación Internacional de Tenis de Mesa (ITTF, por sus siglas en inglés) insistió que el soporte que sintió de los presentes, que la alentaban entre punto y punto, fue la clave para salir vencedora. 

“Yo diría que sí (que el apoyo la ayudó). Aquí pareciera que nunca pasó un huracán, la gente está siempre riéndose. Me apoyan en todo momento, y así yo cayera bajo, ellos seguían gritando, gritando y me ayudaron un montón y creo que fue la clave para que ganara”.

La atleta concedió que la experiencia del juego semifinal ante la estadounidense Yue Wu le ayudó cuando Zhang le ganó un set. “En mi deporte eso pasa mucho, especialmente conmigo. Yo empiezo ganando y pierdo un set. Pero diría que es porque me emociono y quiero acabar. Pero cuando se puso 2-1, pensé en la semifinal y me dije: ‘Ella no me puede hacer un 2-2, yo tengo que picar alante. Yo creo que la semifinal me dio mucha experiencia”.

Díaz, que tiene en agenda varias competencias, como los Juegos Panamericanos Lima 2019 en verano y el Mudial adulto en abril, se mostró feliz de haber comenzado el 2019 con esta victoria.

Llegar a la final

En horas de la tarde, Díaz había logrado el pase a la final y un espacio a la Copa Mundial Femenina, que se realizará en Chengdu, China, en octubre, tras derrotar en semifinales a Wu por 4-3 (11-8, 11-3, 7-11, 7-11, 11-3, 5-11 y 11-4). 

De hecho, Wu quedó en tercera posición para agenciarse la medalla de bronce tras vencer a la brasileña Bruna Takahashi 4-2. Por su parte, el brasoleño Gustavo Tsuboi hizo lo propio con derrota sobre el paraguayo Marcelo Aguirre 4-1.

Mientras, el brasileno Hugo Calderano revalidó como campeón al imponerse al estadounidense Jha Kanak por 4-1.

Tras vencer a Wu, la boricua también dijo que el apoyo del público fue trascendental para clasificar a la final de este torneo y conseguir el ansiado pase a la CopaMundial Femenina, que se realizará en Chengdu, China, en octubre, y a la que la boricua nunca había clasificado.

“Si te soy sincera, se siente increíble jugar aquí. En el momento en que yo sentía que estaba un poquito perdida, yo sentía a la gente gritando más y más y escuchaba voces que decían ‘Adriana, vamos’. Eso me dio mucha fuerza para seguir adelante, y en el último set, ver la gente que estaba animándome, yo creo que eso fue la clave”, dijo la atleta a la conclusión del partido de la semifinal en la que superó a Wu.

La deportista contestó con un “definitivamente” cuando se le preguntó si este había sido el mejor evento de su carrera. “Yo he ido a las Olimpiadas de adultos y juveniles, pero siento que esto ha sido muy especial para mí”.

Al hablar del juego ante Wu, explicó que su contrincante siempre empieza en baja y aumenta su potencia a medida que transcurre el juego, algo que la utuadeña ya esperaba pues se han medido anteriormente. “Pero sentir a la gante, los gritos, lo que decían, a la verdad que fue algo increíble”, reiteró.

De hecho, Díaz indicó que su contrincante pareció haberse puesto nerviosa ante la fogosidad de los puertorriqueños. “Ella no habla mucho porque es un poco más seria, pero la noté nerviosa. Estaba sacando así (con manos temblorosas) y yo iba a tomar eso a mi favor. Ese público pone a cualquiera nervioso”, apuntó.

Asimismo, la deportista compartió que cuando el juego se puso 3-3, ella pensó “esta es mi casa, y yo no me voy a permitir perder aquí, yo no lo voy a permitir”.

La puertorriqueña se mostró emocionada de haber clasificado a su primera copa femenina.

“Nunca había estado, y siempre era como que: ‘Yo quiero ir a la Copa del Mundo’. Eso para mí es como casi clasificar a unas Olimpiadas porque es el mismo nivel”, puntualizó para después suspirar cuando se le preguntó que significaría ganar la Copa.

Además de Díaz, Puerto Rico estuvo presentado por Brian Afanador, Daniel González y Melanie Díaz. Afanador se eliminó en cuartos de final y González y Melanie en la etapa de grupos.

El fenómeno Adriana Díaz

Ciertamente, la figura de la tenismesista utuadeña fue el imán que atrajo a las miles de personas que acudieron a la instalación deportiva guaynabeña a disfrutar de la acción de la Copa durante los tres días que duró el evento. La mayor afluencia de público se vio durante las jornadas nocturnas del sábado y del domingo.

Una de las personas que vino atraída por Díaz fue Mirta García, quien viajó desde Yauco acompañada de su nieto José Roberto Bravo, otro fanático de la deportista.

“Yo vine desde Yauco a compartir con mi nieto para disfrutar de este torneo, que es tan importante para nosotros porque Adriana a puesto a Puerto Rico muy en alto”, dijo la 72 años.

García reconoció que disfrutó del ambiente y que le gustó la reacción del público cada vez que la deportista hacía un punto. También dijoque era la primera vez que la veía jugar en persona. “Me encantó verla.

Por su parte, José Roberto contó que conoció a Díaz desde antes de los Juegos Centroamericanos de 2014, celebrados en Veracruz, México, tras leer una nota de prensa que destacaba su talento como jugadora. 

“Yo leí en un periódico: Un fenónemo del tenis de mesa; Adriana Díaz de Puerto Rico’. Después de eso, siguió subiendo y subiendo, subiendo y subiendo, y aquí estamos ahora”, acotó el chico de 15 años.

El estudiante de décimo grado de la Holy Rosary School, de Yauco, indicó que lo más que le gustaba de la boricua es su “madurez mental”. “Ella tiene una madurez mental que pocas atletas logran en toda su carrera. A ella no le tiembla el pulso para nada. Cuando las cosas se ponen difíciles, saca la cría, logra el punto y gana el partido”.

En otro lado del coliseo Ruth Ortiz, su esposo Carlos Martínez y su hijo Dylan esperaban por el partido de la final. La familia de Toa Alta había visto el partido de semifinal y esperaban con ansias la final.

“Fue un gran juego”, dijo Ortiz, al hablar de ese primer encuentro. “Fue impresionante. Nos asustamos un momentito (cuando el juego se puso 3-3), pero lo sacamos adelante”, formuló la mujer de 38 años, quien demostró con el uso del verbo “sacamos” el envolvimiento de la fanática con la gesta de la Díaz.

“Vinimos por Adriana, Nunca habíamos venido a ver juegos de tenis de mesa, es la primera vez”, reconoció Ortiz.

Mientras, Martínez describió a la jugadora como “espectacular” e indicó que vino a apoyarla. “Claro que hay que apoyarla, y de aquí no nos moveremos hasta ver la final”.

Y que le pareció a Dylan el juego de Díaz ante Wu? “A mí me encantó”, contestó resulto y enfatizando la palabra “encantó”.


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