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Una pelea de gallos en el Club Gallístico de Isla Verde el pasao may ode 2018. (Ramón “Tonito” Zayas)

Ante la aprobación del Senado de Estados Unidos del informe del comité de conferencia del Congreso que prohíbe las peleas de gallos en Puerto Rico y los demás territorios como parte de la ley agrícola, la historia del denominado “deporte cultural” se ve amenazada con llegar a su fin tras siglos de práctica en la isla.

Según el portal del Club Gallístico de Puerto Rico, fundado por los gemelos Rafael y Carlos Durand Manzanal en 1969 con la construcción del Coliseo Gallístico de Isla Verde, la historia de las peleas de gallos en Puerto Rico tuvo sus inicios en el siglo XVI y fue una práctica traída a la isla por los españoles durante el régimen colonial.

El 5 de abril de 1770, el gobernador español Miguel de Muesas decretó las peleas de gallos como un deporte oficial. Sin embargo, según se recoge en el portal del Club Gallístico, cinco años después, el gobernador José Dufresne prohibió las peleas con la justificación de que los obreros de dicha época “no ejercían bien sus oficios debido a la gran atención que éstos brindaban a las jugadas”.

La veda llevó a miles de puertorriqueños a continuar la práctica del deporte de manera clandestina.

En 1825, durante el mandato del español Miguel de la Torre (1823-1837), apareció el primer reglamento oficial de peleas de gallos. De la Torre estipuló reglamentaciones para el deporte entre las que le otorgaba responsabilidades a los arrendatarios, a los jueces y a los oficiales del orden en las galleras.

Un año después de la invasión de Estados Unidos se prohibió nuevamente la práctica del deporte, repitiéndose el clandestinaje ocurrido bajo el dominio español. La orden vino del general Guy V. Henry, aduciendo la crueldad contra los animales.

No fue hasta 1933 que el legislador Rafael Martínez Nadal logró la aprobación de las peleas de gallos bajo la Ley 1 del 12 de agosto de 1933, documento firmado por el gobernador de entonces Robert Gore.

En la literatura puertorriqueña, las peleas de gallos fueron ilustradas en la obra El Gíbaro (1849) de Manuel Alonso. El libro habla de esta tradición entre los cuadros costumbristas que describe de la isla en el siglo XIX.

En el 2016, el Departamento de Sociología y Antropología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, contabilizó 128 galleras en Puerto Rico. Dividió las mismas en cuatro tipos: gallera turística, gallera especial, gallera de primera categoría y gallera de segunda categoría.

El martes, la secretaria del Departamento de Recreación de y Deportes (DRD), Adriana Sánchez Parés, informó que entre 72 a 75 galleras operan en Puerto Rico después del paso del huracán María en septiembre de 2017. 

En la actualidad, la industria de las peleas de gallos es regulada por la Comisión de Asuntos Gallísticos del DRD, organismo presidido por Ángel Cruz.

La comisionada residente en Washington, Jenniffer González, sostuvo que la industria de las peleas de gallos en Puerto Rico representa una inyección económica de $18 millones anuales. También sostiene que cerca de 12,500 personas dependen de esta industria, que en total puede estar vinculada a unos 27,000 empleos indirectos.

Según la legislación que publicó el Comité de Agricultura del Senado, la prohibición será efectiva un año después de convertirse en ley.

La enmienda fue aprobada originalmente en mayo pasado en la Cámara de Representantes federal, en votación de 359-51 y de forma bipartidista.


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