La falta de una preparación física adecuada y las condiciones inapropiadas de la superficie de juego se han combinado para que exista una alta incidencia de lesiones graves en mujeres atletas en Puerto Rico.

Nota del editor: Segunda y última parte de un reportaje sobre la proliferación de lesiones de rodilla en atletas féminas.

La falta de una preparación física adecuada y las condiciones inapropiadas de la superficie de juego se han combinado para que exista una alta incidencia de lesiones graves de rodilla en mujeres atletas en Puerto Rico, según explicaron expertos de la salud consultados por El Nuevo Día.

Y el testimonio de las que sufren estos percances, o de sus padres, dan una mejor idea del traumático proceso que implica la rotura del ligamento cruzado anterior (ACL), una de las lesiones más graves cuando se habla de lastimaduras de la rodilla. La misma conlleva una compleja operación de reconstrucción y un proceso largo de rehabilitación, que mantendrá alejada a la competidora hasta por un año.

Pero el desconocimiento y la falta de orientación por parte de los directivos del deporte juvenil en la isla han contribuido a que, en muchos casos, se expongan a las jóvenes a trabajo excesivo sin entrenamiento para fortalecer su físico. Muchas veces, además, son sometidas al mismo rigor de la competencia, sin haber recuperado por completo de una lesión.

Algo similar le ocurrió a Valeria Montes, una voleibolista de 14 años de edad que luego de sufrir la rotura del ACL derecho en agosto de 2017, a sus 13 años, entró a cancha solo unos siete meses después. Y cuando se cumplió el año de la primera operación reconstructiva, se partió también el ligamento de la rodilla izquierda en agosto de 2018. En ambas ocasiones, dijo su padre, las lesiones se produjeron en partidos de fogueo previo a la temporada del voleibol escolar, sin que ni siquiera se hubiera celebrado una práctica.

“Como padre, me frustré”, dijo Víctor Montes en relación a las lesiones de su hija Valeria. “Pero he aprendido un montón. Ha sido una lección para ella y para nosotros los padres”.

Es que Montes, un expelotero del béisbol Doble A, reconoce que en un momento dado, para él significaba todo que su chica estuviera en los deportes.

“Pero aprendí que tiene que haber un orden. Y nosotros como padres exigir a los coaches, a las escuelas, un poco menos de carga. Es demasiada la carga que están cogiendo (las jóvenes) en los torneos escolares, y las condiciones de las canchas no son las mejores”, agregó.

Impacta el sobreuso

La preocupación de Montes tiene su fundamento científico y los expertos le dan la razón.

“La causa principal de estas lesiones creo que es el impacto y el sobreuso de acuerdo a la edad específica de cada atleta. En este caso estamos viendo atletasde 14, 15, 16 años,y la proliferación de lesiones”, dijo a El Nuevo Día el fisiólogo del ejercicio y fisioterapeuta de la Selección Nacional adulta de baloncesto, José Cruz.

Cruz dijo haber atendido unas 40 féminas en el último semestre del 2018 por lesiones de rodillas, en su mayoría por la rotura del ACL entre practicantes féminas del voleibol y el fútbol.

“También los suelos son muy duros”, mencionó como otro de los factores que inciden en la alta incidencia de rotura de ACL en las chicas. “Tenemos que atemperarnos a algunas partes del mundo, donde a esas edades, tienen programas específicos para los atletas, en este caso las féminas. Trabajan (entrenamiento físico) unas dos veces en semana, de acuerdo a un plan específico según su posición (en el deporte que practica), edad y peso”, agregó Cruz.

Se trata de un trabajo preventivo según indicó Cruz, propietario del Centro de Entrenamiento, Desarrollo y Rehabilitación Athlete Basics & Specifics en Guaynabo, donde ha atendido unos 18 casos de jovencitas con rotura de ACL en los últimos seis meses.

“Es bien importante porque a las cargas, tienes que sumarle que los suelos no son los específicos (en las condiciones que se requieren) en soccer y voleibol”.

Alto riesgo en féminas

Aunque los casos de rotura del ACL en varones todavía son más que los de mujeres, el riesgo es más alto en féminas por varios factores, indicó el doctor William Micheo, director del Programa de Entrenamiento en Medicina del Deporte en la Clínica de Lesiones del Centro de Salud Deportiva y Ciencias del Ejercicio (Sadce) en el Albergue Olímpico.

“Por las mismas horas de exposición en esos deportes, el riesgo de mujeres puede ser unas cuatro veces mayor, y en algunos casos más, se ha reportado”, indicó Micheo, refiriéndose a la rotura del ACL.

La razón principal, es por cambios en las mujeres en la biomecánica y el sistema neuromuscular. Se ha visto que las mujeres corren o brincan de una manera más erguida que los varones, y cuando caen del salto, la rodilla se le puede colapsar hacia adentro. Son mecanismos que pueden conducir a que se parta el ligamento cruzado anterior. La mayoría de las lesiones, como el 70 por ciento, son de no contacto, son mecanismos de caída o cambio de dirección”, explicó Micheo.

Esas son, precisamente, las características en los casos que ha atendido Cruz en su centro en los últimos meses. Por ejemplo, Yarimar Correa, una joven de 17 años que juega fútbol para el Club GPS Puerto Rico de Guaynabo, tuvo la rotura de su ACL derecho al hacer un cambio de dirección mientras corría.

 Y en el caso de Alanis Labeaga, una voleibolista de 15 años que juega para el Club Vaqueros de Bayamón, se lesionó su rodilla al caer al suelo después de un brinco. “Parece que de tantos juegos que estaba jugando ese día, pues la rodilla simplemente me flaqueó y se me fue completa”, dijo Labeaga a El Nuevo Día.

Cruz, por su parte, citó estudios que indican que el tejido blando (ligamentos, tendones, cartílagos, músculos) en mujeres madura más tarde que en los varones.

Pero esto no tiene que ser visto como una mala noticia según dejaron entendido por separado Cruz y Micheo, pues existen programas de entrenamiento preventivo que ayudan al fortalecimiento de las atletas. De hecho, Cruz aseguró que las muchachas que se han sometido al programa de rehabilitación completo, tras la cirugía de ACL, suelen regresar en mejor condición de juego porque están más conscientes de cómo prepararse previo a una temporada, y también antes de cada partido o práctica.

“Hay que establecer programas preventivos que incluyen entrenamiento de fortalecimiento, balance y flexibilidad”, concluyó Micheo.


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