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En esta fotografía del pasado 23 de noviembre, el suizo Roger Federer hace suertes con una pelota durante un partido de exhibición frente al alemán Alexander Zverev, en la Plaza de Toros de la Ciudad de México. (AP)
En esta fotografía del pasado 23 de noviembre, el suizo Roger Federer hace suertes con una pelota durante un partido de exhibición frente al alemán Alexander Zverev, en la Plaza de Toros de la Ciudad de México. (AP)

La atención que la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) pone en la promoción de los jugadores que avista como sus futuros baluartes es una que raya en lo febril.

A Roger Federer, el embajador de facto que tiene el tenis masculino, la actual campaña #NextGen le hace evocar sus primeros años en el circuito.

Después de todo, el astro suizo formó parte de campañas en un periodo en que la ATP buscaba resaltar otra nueva camada.

Por allá de 2002, cuando Federer aún no había ganado la primera de sus 20 coronas de Grand Slam y las redes sociales no existían, la ATP promovía el eslogan “New Balls Please” — una referencia a una generación emergente que eclipsaría a las figuras establecidas. De la docena que salían en la imagen, gente como Lleyton Hewitt, Andy Roddick y Gustavo Kuerten, el único que se mantiene en actividad es Federer.

“Era la imagen del Gladiador”, evocó Federer durante su participación en el Masters de Cincinnati. “Creo que fue una buena manera de mercadear a los jóvenes, en realidad presentarlos a los aficionados porque lo importante es que sepan del origen de cada jugador”.

A sus 38 años, las opiniones de Federer sobre el pasado, presente y futuro del tenis no pasan inadvertidas.

Y la consulta más reiterativa concierne al futuro del tenis.

¿Cómo le irá al tenis cuando Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic cedan en el monopolio de títulos que han mantenido desde 2016? ¿Será 2020 el año en que la nueva generación de Stefanos Tsitsipas, Dominic Thiem o Alexander Zverev rompa la hegemonía de los Tres Grandes en las grandes citas?

“Tal vez sí, tal vez no”, apunta Federer.

“¿Puede que parezca que están más cerca que nunca? Posiblemente”, analizó tras una temporada en la que se le escapó el título de Wimbledon al desperdiciar dos bolas de partido con su saque ante Djokovic en el desempate del quinto set. “El único problema es que Novak y yo sigamos estando sanos, o más saludables que en años anteriores”.

Cumplir los 30 años ya no es una condena de declive irreversible, mucho menos con todos los nuevos métodos de preparación y medicina moderna que permiten prolongar una carrera.

Nadie menor a los 31 años ostenta con un título de Grand Slam en su palmarés.

En 2019, Djokovic y Nadal ganaron dos grandes cada uno, para acercarse al récord de Federer, cuya más reciente consagración en un Slam se remonta al Abierto de Australia de 2018. Las cuentas quedaron así: Federer 20, Nadal 19, Djokovic 16.

Pero no olviden sus edades: Federer 38 años, Nadal 33, Djokovic 32.

Cada vez más cerca del retiro, las próximas conflagraciones en Melbourne, París, Londres y Nueva York servirán para establecer un orden definitivo en la estadística de los mayores astros.

Pero 2020 podría ser el año en que Tsitsipas, el griego de 21 años y prolífico ‘YouTuber’ que cerró la temporada coronándose campeón en la Copa Masters tras vencer a Federer en semifinales, rompa el dominio de los Tres Grandes y que irradie el carisma necesario para cautivar a los fanáticos.

También podría ser el momento para Daniil Medvedev, el ruso de 23 años que tuvo contra las cuerdas a Nadal en la final del Abierto de Estados Unidos y que se comportó como un desafiante pero simpático ‘troll’ frente al público.

Federer no teme al futuro de su deporte.

“Sigo creyendo que las cosas marchan en la dirección correcta”, dijo. “Tenemos buenos números, en cuanto a concurrencia, premios. En lo que sea, todo está subiendo”.

“Creo que el tenis está en un mejor sitial de lo que estaba hace 20 años cuando yo aparecí, y ya estaba en un buen lugar. Siempre hay altibajos, pero no me escucharán hablando mal del tenis”, añadió.