“Fue muy difícil mentalmente". En exclusiva con El Nuevo Día, la tenista explicó por qué paró de buscar su pase para representar a Puerto Rico en los Juegos Olímpicos.

Por el pasado año, la fecha del próximo 23 de julio estaba marcada en el calendario de Mónica Puig Marchán. Obligada a estar fuera de las canchas desde octubre del año pasado, todo lo que hacía la tenista puertorriqueña mientras entrenaba y trabajaba en el gimnasio era para poder asistir a la apertura de los Juegos Olímpicos de Tokio, y así poder defender la histórica medalla de oro que ganó en Río 2016, la primera de Puerto Rico.

Sin embargo, su cuerpo le tenía otros planes. El dolor que le aquejaba en su hombro derecho fue en aumento en las pasadas semanas, al nivel que se le dificultaba hacer cosas cotidianas, como peinarse el cabello o cepillarse los dientes. El tiempo en cancha se redujo considerablemente y realizar un mero saque le causaba mucho dolor.

Luego de consultas médicas y pruebas adicionales, tomó la difícil decisión de operarse el hombro derecho el pasado 25 de mayo. El procedimiento la mantendrá fuera de las canchas hasta finales de año, y terminó con cualquier posibilidad que tenía de volver a los Juegos Olímpicos.

Con un temple sereno, Puig conversó en una videollamada con El Nuevo Día desde su apartamento en Boca Ratón, Florida. Tenía su brazo derecho inmovilizado, una imagen poco común para los que han seguido la trayectoria de esta fogosa atleta de 27 años. Hay algo de decepción en su voz al hablar de los Juegos de Tokio, pero no titubea al afirmar que sabe que tomó la decisión correcta para su futuro, uno del cual aún mantiene altas expectativas.

“Fue una decisión muy difícil para mí. Tenía pautado ir a Tokio y darlo todo por mi país, con toda la fuerza posible. Pero desde mi primera operación (en octubre de 2019 en el codo derecho) he tenido varias complicaciones en mi recuperación, molestias con varias cosas”, narró Puig a este diario.

Este último dolor que sintió en su hombro derecho, finalmente, era muy duro de soportar. “Antes de operarme, ni podía pasar dos minutos en la cancha por el dolor”, confesó la tenista.

La operación, según explicó Puig, consistió en reparar dos desgarres en la parte superior del brazo derecho: uno en el tendón del bicep y otro en el manguito rotador (rotator cuff, en inglés). La expectativa es que en cuatro meses pueda retomar ejercicios relacionados al tenis en cancha. Pero, en ese periodo de recuperación, le tocará ver los Juegos Olímpicos a la distancia.

“Muchas lágrimas”

Debido a las lesiones y su inactividad, Puig ha descendido hasta la posición 168 del escalafón mundial de la Asociación de Tenis de Mujeres (WTA, por sus siglas en inglés). Con la clasificación a los Juegos destinada a las primeras 56 atletas del ranking -con un máximo de cuatro representantes por país-, la única esperanza de Puig para defender su oro de Río era recibir un comodín reservado para una campeona olímpica o de grand slam que no lograra el cupo a través del escalafón.

“Estaba apuntando a ese wildcard”, confesó Puig. “Me causó mucho dolor, mucha tristeza, muchas lágrimas, obviamente, porque yo amo a Puerto Rico y representar a Puerto Rico es la meta más grande que tengo en mi carrera. Quería ir a Tokio, quería ser la abanderada... Quería hacer muchas cosas que, desafortunadamente, ahora mismo no podrán ser. Pero tengo que ser paciente para otros momentos”, abundó.

Puig, además, descartó la opción de viajar a Tokio e intentar competir pese a la lesión. El dolor en el hombro, sencillamente, era demasiado.

“Lo que pasa es que ni podía sacar. Los golpes, quizás, los podía bregar con dolor. Pero no podía ir y no dar lo mejor de mí. Especialmente en unos Juegos tan importantes”, afirmó. “No hubiese podido completar un partido, ni un set completo”.

Puig es sincera y acepta que se le hará difícil ver por televisión el torneo de tenis de los Juegos Olímpicos. No obstante, dice que estará muy pendiente a la delegación boricua y se puso a disposición del Comité Olímpico de Puerto Rico (Copur) para apoyar a la delegación a la distancia y brindar su consejería. Hace cinco años, en Río, Puig le dio a Puerto Rico su primera medalla de oro en unos Juegos Olímpicos con su sorpresiva victoria en el torneo de sencillos de tenis, una de las máximas gestas en la historia del deporte puertorriqueño.

“Ser parte del equipo de Puerto Rico es especial. Conozco a muchos de los atletas que van. Quisiera tener ese contacto con ellos, de poder inspirar o dar consejos. Las Olimpiadas son muy especiales. Son momentos de brillar para todos los atletas”, sostuvo.

Ahora, sin las Olimpiadas en el calendario, Puig ha tenido que ocupar su mente en otros menesteres fuera de la cancha. Disfruta de la compañía de su familia, sus mascotas y su novio Nathan Rakitt. Igualmente, comenzó a tomar cursos para sacar su licencia como vendedora de bienes raíces. Tras 10 años compitiendo a tiempo completo en el circuito profesional y viajando de país en país, una mera conversación con una taza de café se ha convertido en todo un lujo.

“He pasado tiempo con la familia, hablando de todas las cosas que me están molestando. A veces, cuando uno pasa por muchas cosas, uno se vuelve un poco introvertido. Pero hemos tenido unas conversaciones espectaculares, hablando de deseos, de sueños, de pasado, del futuro. Eso, para mí, ha sido algo muy, muy lindo. Como siempre estoy viajando, nunca he tenido tiempo para una conversación con café en la mesa. De verdad, me ha encantado”, confesó.

“Estoy haciendo cosas para distraerme un poco. Si te quedas un poco en el ‘stand still’, te afecta mentalmente con todo lo que ha pasado”.

No hay planes de retiro

Pese al dolor y las lágrimas de las pasadas semanas, Puig insiste en que aún le queda mucho en el tenis. Con 27 años, apunta a estar saludable para regresar al circuito en algún momento del 2022. La boricua cumple 28 años en septiembre.

“Yo le había dicho a mi mamá (Astrid Marchán), después de la primera cirugía (en el 2019), que si tenía que hacer una cirugía más, eso sería el fin del tenis para mi. Pero hay algo dentro de mí que no se quiere apagar”, comentó.

Y en un circuito profesional en el que no es inusual ver tenistas con alrededor de 30 años aún consiguiendo trofeos, Puig apuesta a que todavía puede retomar ese nivel que la llevó a ser campeona olímpica. La puertorriqueña trabajará en su rehabilitación con el preparador físico Colton Smith, y aseguró que el entrenador Juan “Nacho” Todero continúa en el equipo “cien por ciento”.

“Tomé fuerzas para hacerme una cirugía de nuevo, de darme otra oportunidad para volver a la cancha, seguir consiguiendo mis sueños. Aún tengo deseos de hacer cosas grandes, ganar grand slams. Tengo mucha fe en mi equipo, en Nacho, en Colton, en poder hacer cosas grandes. Todo pasa por una razón. Quizás esta razón (la operación) fue frenarme un poco, descansar, apreciar más el tenis para cuando vuelva a la cancha. Volver como una fiera y arrancar fuerte”, dijo Puig.

De momento, Puig y su equipo no han establecido una fecha fija de regreso a la cancha, ni mucho menos algún torneo en específico en el que les gustaría reaparecer. Pero si hay algo seguro, es que entre las prioridades estará volver a representar a Puerto Rico en el próximo ciclo olímpico, que arrancaría con los Juegos Centroamericanos y del Caribe del 2022.

“Me gustaría participar en todo lo que pueda, lo que mi cuerpo pueda. Pero, en este momento, no he pensado en el más allá. Ganar otra medalla en los Centroamericanos no sería malo, tener cuatro (de oro) no sería malo. Pero ahora mismo solo estoy enfocada en este proceso”, sentenció.

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