Karina Ocasio y Diana Reyes, dos de los pilares de las Criollas de Caguas antes de que la temporada pausara forzosamente por la pandemia. (Archivo / GFR Media)

La Liga de Voleibol Superior Femenino (LVSF) estima que lo más tarde que podría reiniciar sus actividades para evitar que su temporada del 2020 quede abortada, sería para el mes de junio.

Pero ese es solo un estimado, aclaró el director de torneo de la LVSF, licenciado José Rafael Servera, quien esperará a recibir la data que le solicitó para el 8 de abril a los apoderados de los siete equipos que comenzaron el torneo, antes de que se detuviera a mediados de marzo por la pandemia del coronavirus (COVID-19).

“Hasta ahora, y digo hasta ahora porque todavía estamos indagando fechas, sería junio lo más tarde”, dijo Servera. “Es que estamos pendientes de qué va a pasar con las ligas europeas, y las conversaciones con las federaciones de origen de muchas de las jugadoras. Y también, las jugadoras nuestras que están en Europa, qué van a hacer con sus equipos. Pero pienso que de todas las cosas malas nosotros podemos sacar buenas en estas circunstancias. Y es que tendríamos a nuestras mejores jugadoras aquí, y tal vez a las mejores refuerzos del mundo jugando aquí”.

La directiva de la liga tuvo un junte vía telefónica el sábado, 28 de marzo, y tras llegar a varios acuerdos en dicha reunión, la Federación Puertorriqueña de Voleibol (FPV) emitió este martes un comunicado para expresar que las intenciones de todas las partes, son completar la campaña cuando las circunstancias lo permitan y el gobierno de Puerto Rico así autorice a retomar toda actividad diaria en el país.

Tanto en el comunicado, como en una conversación posterior con El Nuevo Día, Servera aseguró que es imposible hablar de fechas ya que una vez se logre controlar la situación del virus, la temporada no podría reanudarse de inmediato.

El torneo podría acortarse

“Más o menos lo que hicimos fue hablar de meses. Si empezáramos en mayo, el escenario sería uno. Si empezáramos en junio, el escenario sería otro y la estructura sería otra. Porque ahí uno tiene que decir, ‘me quedaban tantos juegos; ¿los voy a jugar completos o voy a cortar, por ejemplo de 24 a 18?’”, mencionó el director de torneo uno de los criterios a tomar en consideración.

Desde que la liga suspendió sus tres partidos del pasado jueves, 12 de marzo, el torneo se paralizó, luego de celebrados entre 10 y 12 partidos por equipo. Solo las Amazonas de Trujillo Alto tenían una cantidad menor, apenas ocho partidos jugados.

Al momento de la pausa forzosa, las pentacampeonas defensoras Criollas de Caguas estaban en el primer lugar del torneo con 25 puntos y récord de 9-2. Las subcampeonas Changas de Naranjito les siguen con 24 puntos, y registro de 7-5.

Los otros equipos en el torneo son Toa Baja, Mayagüez, Trujillo Alto, Juncos y Corozal, este último en su regreso a la liga tras siete años de ausencia.

Servera dijo que otra consideración que hay que tomar en cuenta es si el formato de las series de postemporada se alterará. Al momento, se supone que en la fase regular se elimine solo un equipo y los mejores seis adelanten a un ‘round robin’ divididos en dos grupos de tres cada uno. Al finalizar la primera ronda de ‘playoffs’, los mejores cuatro se supone que jueguen series semifinales tradicionales, de 7-4, antes de pasar a la final por el título.

“Todo eso depende de si se empieza en mayo o en junio. Con la situación de los Juegos Olímpicos (que se aplazaron hasta 2021) y de la cancelación de ligas europeas y torneos internacionales, ya no tenemos la camisa de fuerza que teníamos, de terminar el torneo el 15 o el 30 de mayo. Estamos un poco más flexibles, pero hay otros factores”.

Servera explicó que esos otros factores son tan importantes como el final mismo de la pandemia, en términos de poder volver a funcionar.

“La situación económica… si los auspicios y las entradas (asistencia) a las canchas no van a ser iguales, ¿puedo mantenerme en un torneo tan extenso, cumpliendo con los compromisos económicos?”, agregó el licenciado.

Necesario otro periodo de entrenamiento

Esa evaluación de las condiciones económicas, hay que sumarla al requisito compulsorio que impondrá la liga de someter a una cuarentena a toda jugadora que venga del exterior, sean nativas o las refuerzos. Además, informó el director de torneo, los apoderados y la liga están claros en que será necesario otro periodo de entrenamiento de cuando menos dos semanas, para el acondicionamiento físico de las jugadoras luego de una larga cuarentena sin actividad en cancha. Ese periodo de entrenamiento podría coincidir con el de la cuarentena para las jugadoras que lleguen de afuera, pero de todos modos son algunas semanas que hay que poner en calendario.

“El 8 de abril los apoderados me deben haber enviado toda una información que se le pidió, sobre disponibilidad de personal, estado de salud de su personal, disponibilidad de canchas, conversaciones con las federaciones de origen de las jugadoras que están afuera… todo ese tipo de cosas”.

Cinco días después, Servera dijo que tendrán otra reunión vía telefónica.


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