Integrantes de las Criollas de Caguas hablan con el apoderado Furiel Ramos antes de la confiscación del primer juego de la final de Voleibol Superior ante la protesta de las Sanjuaneras de la Capital en agosto.
Integrantes de las Criollas de Caguas hablan con el apoderado Furiel Ramos antes de la confiscación del primer juego de la final de Voleibol Superior ante la protesta de las Sanjuaneras de la Capital en agosto. (Heriberto Rosario)

Distinto a lo ocurrido en 2020 cuando el surgimiento de la pandemia dio al traste con las temporadas de las ligas femenina y masculina del Voleibol Superior, en 2021 sí se pudo jugar. Sin embargo, lo irónico es que el resultado a la postre será el mismo: terminó el año sin un campeonato adjudicado dentro de la cancha en ninguno de los dos circuitos, y con una peligrosa mancha para el deporte de la malla alta.

En el otro lado de la moneda, fueron las Selecciones Nacionales adultas masculina y femenina las que sacaron la cara y mostraron el lado positivo para el voleibol, al ponchar sus respectivos boletos para los Mundiales de cada rama, en un momento en que los varones están empezando a mostrar un repunte en el ámbito internacional, no solo con resultados sino por la camada de talento joven que la Federación Puertorriqueña de Voleibol (FPV) ha logrado aglutinar.

Lamentablemente, el escándalo de la Liga de Voleibol Superior Femenino (LVSF) sonó más desde principios de septiembre porque la gerencia de las Sanjuaneras de la Capital decidió llevar un reclamo más allá de la FPV y de la liga, acudiendo a los tribunales.

“Si crees que el nombre del voleibol está en el piso, es tu opinión”, respondió de entrada el Dr. César Trabanco, presidente de la FPV cuando se le pidió su opinión sobre el balance del año y su análisis de qué debería suceder para levantar el nombre de ambas ligas superiores.

“En el 2021 el equipo masculino de Puerto Rico ganó por primera vez el torneo Norceca y clasificó por mérito propio al torneo Mundial, del que estaba fuera por ranking. Y el equipo femenino llegó segundo para no tener que depender de su posición en el ranking, y así clasificar también por mérito propio al Mundial”, destacó Trabanco para resaltar las demostraciones de ambas Selecciones sobre lo ocurrido en los dos circuitos locales.

Puerto Rico, dirigido por Ossie Antonetti, ganó el oro en Norceca con un triunfo en la final sobre Canadá.
Puerto Rico, dirigido por Ossie Antonetti, ganó el oro en Norceca con un triunfo en la final sobre Canadá. (Archivo)

Hace historia el sexteto masculino

En efecto, el sexteto boricua masculino hizo historia en el torneo celebrado a finales de agosto en Durango, México, al conquistar por primera vez en un campeonato de Norceca, el título y la medalla de oro.

Aunque la realidad es que ni Estados Unidos ni Canadá se presentaron al torneo con sus mejores equipos a ese torneo, ya que sus principales plantillas estuvieron en los Juegos Olímpicos de Tokio, la victoria de los boricuas tiene bastante mérito porque la logró con una plantilla joven en medio del proceso de relevo generacional.

Dirigidos por Ossie Antonetti, figuras como Gabriel García y Pelegrín Vargas, hijo, despuntaron y mostraron la prometedora cara nueva del voleibol boricua. Trabanco resaltó que al momento la FPV tiene un banco de talento de unos 25 jugadores que sobrepasan todos los 6′4″ de estatura, a los que se les está dando seguimiento con miras a integrar los programas nacionales. Algunos ya son estudiantes y jugadores universitarios en la prestigiosa NCAA en Estados Unidos, y otros pronto ingresarán a esa liga.

Título para Caguas sin jugar

Para el récord, las Criollas de Caguas obtuvieron su sexto campeonato consecutivo en la LVSF aunque sin jugar un solo partido de la final, toda vez que a las Sanjuaneras se les confiscó la serie luego de que el apoderado decidió no presentar su equipo. Y esto porque la liga y la FPV fallaron en su contra ante el reclamo de que se le permitiera sustituir a la jugadora refuerzo Destinee Hooker-Washington.

Hooker, con experiencia previa en la liga, le avisó a las Criollas antes del inicio de la final que no podría continuar jugando ya que tenía algunos meses de gestación, y su embarazo fue considerado de alto riesgo según la excusa médica que presentó. El reglamento de la LVSF contempla la sustitución de jugadoras refuerzos, pero solo en casos en que se trate de una lesión como parte del juego. Esto levantó el reclamo del apoderado Marcos Martínez ante el director de torneo y luego ante la FPV en apelación. También acudió al Tribunal de Arbitraje Deportivo del Comité Olímpico de Puerto Rico (Copur). Ante el ‘no ha lugar’ de las partes, el equipo acudiría luego al Tribunal de Primera Instancia, que tras fallarle también en contra, declaró también con ‘no ha lugar’ una moción de reconsideración.

Neira Ortiz (14) y Giovanna Milana, dos de las integrantes de las Sanjuaneras de la Capital.
Neira Ortiz (14) y Giovanna Milana, dos de las integrantes de las Sanjuaneras de la Capital. (Suministrada / Sanjuaneras de la Capital)

En ese pleito legal las Sanjuaneras demandaron no solo a la FPV sino también al Copur. Y el caso trajo cola pues el secretario general del Copur, Carlos Beltrán Svelti, es a su vez gerente general del equipo de San Juan que demandó al organismo al que pertenece. Por esta situación el Copur nombró a un panel especial para evaluar si Beltrán, miembro también del comité ejecutivo, violó algún estatuto del ente deportivo. Todavía el Copur no ha pasado juicio aunque el panel rindió su informe.

El pleito continúa en corte

Mientras, el apoderado de las Sanjuaneras acudió al Tribunal Supremo y presentó una solicitud de certificación para que atendiera con urgencia la controversia relacionada a las decisiones de la FPV y del Copur. Poco más de dos semanas después, el 19 de octubre, también bajó con un ‘no ha lugar’.

“Lo de San Juan es una situación desafortunada que se fue más allá de la cancha. Y las cosas del deporte se deben resolver en el deporte. Pero cada uno toma sus determinaciones. Nadie quería que sucediera esto. Pero de este tema no hablo porque está todavía en corte”, agregó Trabanco.

El pleito sigue vivo, ahora en el Tribunal de Apelaciones.

Así las cosas, la fanaticada se perdió de ver la acción del voleibol en el momento culminante de la temporada, mientras las propias jugadoras de Caguas lamentaron no poder ganar el título jugando.

Salpicada también la final masculina

En el torneo masculino también hubo una pizca de controversia este mes de diciembre, que detuvo precisamente la final de la LVSM entre los Caribes de San Sebastián y los Changos de Naranjito. Cuando ya se había resuelto y reanudado la acción, un brote masivo de COVID-19 en ambos conjuntos forzó la posposición de la serie. La última determinación de la liga la pasada semana fue esperar a que pase todo el periodo festivo navideño en lo que los jugadores y personal técnico de ambos equipos cumplen con los periodos de cuarentena. Posterior al 6 de enero se anunciará la fecha para la celebración del sexto partido de la final, y de un séptimo de ser necesario.

San Sebastián domina la final 3-2. Pero antes del brote, el incidente en cuestión fue un altercado que se suscitó en Lares con los Caribes jugando como locales. Dos jugadores de Naranjito, Jackson Rivera y Juan Vázquez tuvieron enfrentamientos con fanáticos de los Caribes antes de que pudiera comenzarse el cuarto parcial. Aunque inicialmente se le confiscó a los Caribes ese cuarto partido por ser el equipo local, y además se impusieron castigos a los jugadores involucrados, se le dio marcha atrás a la decisión.

Trabanco aclaró que en el caso del torneo masculino y su serie final, el hecho de que hubiera una tregua entre ambos apoderados de San Sebastián y Naranjito para continuar la serie, no quiere decir que la FPV no vaya a imponer sanciones posteriormente. Dijo que los incidentes tanto del cuarto como del tercer partido en Naranjito, cuando aficionados lanzaron objetos a los árbitros, serán evaluados a fondo.

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