Nicolas Hoult, Samuel L. Jackson y Anthony Mackie en una escena de “The Banker”, cinta que originalmente llegaría a los cines, pero fue directo a “streaming” por la crisis del COVID-19. (Suministrada)

“The Banker”, el nuevo filme de Apple Plus, tiene como reto principal adaptar una historia verídica con un guion bastante convencional. La figura central de la trama es Bernard Garret (Anthony Mackie), un hombre afroamericano que durante la década de los 50 y 60 desafía la segregación racial teniendo éxito en la industria de bienes raíces en California.

La primera sección del filme detalla como el protagonista va formando un equipo de aliados que le permiten tener ese éxito financiero. La primera en esa lista es su esposa (Nia Long). Es ella quien lo conecta con Joe Morris (Samuel L. Jackson), un hombre que silenciosamente ha acumulado dinero con un sinnúmero de negocios marginales. Las convenciones del guion dictan que la dinámica entre estos dos personajes sea al estilo de “pareja dispareja”. A Mackie le toca el personaje conservador y serio mientras que a Jackson le toca el irreverente y extrovertido.

Ambos contratan a Matt Steiner (Nicolas Hoult), un joven blanco ambicioso quien va a representar y ejecutar los planes de negocios de Joe y Bernard.

Todos estos recursos dramáticos podrían haber resultado en un filme genérico e insípido. Sin embargo, el director George Nolfi provee una chispa creativa que sostiene el filme durante sus primeras dos secciones. Nolfi dirige esta historia como si estuviera haciendo “Ocean’s 12”. El director claramente se contagia del espíritu de Joe Morris y se deleita en mostrar todos los detalles y obstáculos que los protagonistas logran sobrepasar.

Otro detalle que resulta importante es que el director demuestra el mismo entusiasmo para trazar las dinámicas entre los personajes principales. Samuel L. Jackson podría hacer este papel dormido, pero eso no le resta a su efectividad o que se robe cada una de sus escenas. La revelación aquí es Anthony Mackie, quien no había tenido la oportunidad de atacar un rol complejo como este desde hace mucho tiempo. La sutileza del protagonista es igualada por Nia Long y Nicolas Hoult, pero solo ella logra una interpretación multidimensional. Hoult se ve atrapado por las maquinaciones de la última sección del filme.

Es precisamente en ese momento que “The Banker” pierde un poco de su chispa y entra en un ritmo accidentado. Esto sucede en la parte de la historia donde se dramatiza como los protagonistas trataron de hacer lo mismo que en California con dos bancos en Texas. Esto los lleva a un conflicto con el gobierno federal que descarrilla su éxito. El cambio de tono es bastante abrupto y el final es anticlimático. Aún así, estas debilidades no aplastan la efectividad general del filme.


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