El cantante y actor Michael Stuart se mete en la piel del empresario Juan Rosado para contar cómo un guardia de seguridad del pueblo de Corozal llegó a convertirse en multimillonario. (semisquare-x3)
El cantante y actor Michael Stuart se mete en la piel del empresario Juan Rosado para contar cómo un guardia de seguridad del pueblo de Corozal llegó a convertirse en multimillonario.

El cantante y actor Michael Stuart se mete en la piel del empresario Juan Rosado para contar cómo un guardia de seguridad del pueblo de Corozal llegó a convertirse en multimillonario mediante el mundo de los negocios de las redes de mercadeo. Es, como explica su protagonista, la historia de un niño que siempre tuvo grandes sueños por vivir.

La película “El guardia”, que estrena hoy en el Festival de Cine de Cannes, dentro de “Le Marché du Film”, un mercado amplio para filmes de todas partes del mundo, se basa en el libro “El guardia que compró su sueño: Juan Rosado” que salió al mercado en el 2012. Aunque el filme se grabó hace cinco años el empresario –productor del flme que cuenta su historia- prefirió esperar hasta sentirse totalmente complacido con el trabajo.

“En ese lapso se cambiaron escenas, y se revisó el libreto”, compartió el salsero sobre el largometraje dirigido por Jaco Dukes.

Stuart se sorprende con el parecido que tiene con Rosado desde lo físico, “hasta en lo coco pelao”, pero además en la ruta que han seguido sus respectivas vidas.

“Es casi un retrato de mi vida; yo repartí periódicos, vendí zapatos y artículos de surfing, además tuve que ayudar a mi mamá a coser ropa. Yo no nací con una cuenta de banco como muchos jóvenes de hoy día que tienen el apoyo económico de sus padres”, aclara el vocalista.

Mientras, Juan Rosado explicó que eligió a Stuart tras conversar con él, porque es “carismático, motivador, alegre y de Puerto Rico”.

Confiesa Stuart que “sufrí humillaciones como lo hizo ese hombre (Rosado), músicos que se rieron de mí en la cara, hasta que logré el éxito”.

Señaló que el propósito de esta producción “no es una venganza sino dejarle ver a la gente en dónde esta parado cada uno… Cuando alguien logra algo importante, dicen ‘qué palo’ pero para llegar a ese éxito tuviste que caerte y levantarte. Tienes que llorar, secarte las lágrimas, reírte y arrancar de nuevo sin freno”.

Habla el protagonista

La historia de Juan Rosado es la de un hombre que conociendo el potencial que tenía, ve como lo pierde a través de decisiones equivocadas a nivel personal y económico, lo que se refleja en quiebras y divorcios.

“Ahora con la madurez es que me doy cuenta que la ignorancia es atrevida”, comentó Rosado a El Nuevo Día. El empresario de 54 años, cuya madre crio 12 hijos con el poco dinero que ganaba su padre en tres trabajos en Corozal, aportaba a la familia recogiendo botellas para vender desde casi un niño.

“Desarrollé la visión de soñar, de conquistar diferentes cosas con mi esfuerzo. Gané un trofeo en octavo grado vendiendo periódicos. Comenzaba temprano y como a las 8:00 de la noche seguía vendiendo en una esquina. La gente paraba por pena y los vendía, no me rendía”.

Abandonó la escuela a los 16 años y con el dinero que le daban por limpiar patios se fue a Miami sosteniéndose con tres trabajos a la vez. Con los ahorros y la ayuda de un amigo cubano montaron un vídeo club y fracasó, después puso un taller de ebanistería y tampoco tuvo resultado.

“Nada funcionó y terminé en quiebra perdiendo todo. Regresé como el hijo pródigo y un amigo me ofrece un trabajo de seguridad en Guaynabo en el 1996. Cuando entré a esa caseta no tenía ni siquiera para comer y le pedí que me adelantara algo de dinero y gasolina. Estuve comiendo atún enlatado y pan por dos semanas. Cuidaba 248 autos trabajaba 12 horas, el domingo era mi único día libre. En la caseta empecé a escribir mis libros de autoayuda para mantener la autoestima”.

La buena racha llegó a la vida de Juan en el 2000 a través de un amigo veterinario, Herminio Nevárez, a donde llevó a su perrito.

“Me refirió a un negocio de redes de mercadeo. Me presentó la oportunidad y como confiaba en él decidí hacer lo que yo hacía en la escuela, que era copiarme. El 17 de diciembre del 2001 me retiré, y me marché en limusina con Nevárez. El éxito era compartir la oportunidad con otras personas, muchos se burlaron.

La compañía multinivel con la que Rosado lleva desarrollando su negocio hace 16 años, es 4Life, una distribuidora independiente de productos nutritivos y con esta ha expandido su propia empresa a República Dominicana, otros países de Latinoamérica e incluso a Rusia y Alemania.


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