La propuesta audiovisual del filme es moderna, pero la estructura dramática de cómo se presenta la vida de su figura central es bastante conservadora. (Suministrada) (semisquare-x3)
La propuesta audiovisual del filme es moderna, pero la estructura dramática de cómo se presenta la vida de su figura central es bastante conservadora. (Suministrada)

La mejor forma de describir el documental puertorriqueño “Filiberto”, que se comienza a exhibir hoy en la isla, es como un desafío cinematográfico. El reto que lanza el cineasta Freddie Marrero es que una lección de historia no tiene que ser una experiencia tediosa, carente de urgencia o de humanidad.

Independientemente de la postura política del espectador sobre Filiberto Ojeda Ríos, la calidad cinematográfica de este documental es indiscutible. Con una acertada propuesta audiovisual, el director le da un pulso dramático visceral a la narrativa que busca darnos un retrato completo de la figura titular.

Uno de los muchos aciertos es no entrar en un debate sobre como catalogar a Ojeda Ríos. ¿Terrorista o héroe patrio? La interrogante se presenta pero en un contexto donde los puntos de vista opuestos tienen la oportunidad de coexistir. 

Esto se logra al alternar las entrevistas con los que fueron parte de su lucha en el Ejército Popular Boricua (Los Macheteros) y agentes federales que lo investigaron. El filme usa la muerte violenta de Filiberto el 23 de septiembre  de 2005 en un redada del FBI como detonante  para presentarnos su biografía.

Para los que solo están familiarizados con los eventos que colocaron a Ojeda Ríos en los titulares de medios de comunicación, el filme comienza con una sección que da los detalles de la carrera de Filiberto como músico profesional y el momento en que su norte político cambió su destino. 

La verdadera fuerza del documental se manifiesta en los momentos en que el director da prioridad a que la voz de Filiberto domine.

Excelente partitura

Como director, Freddie Marrero triunfa por exaltar la cinematografía y el diseño de sonido con una excelente partitura musical de Jerry Medina con la que sostiene la atención del espectador e invita a analizar hechos históricos desde diferentes perspectivas.


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