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El guion del filme reserva un espacio especial para una revisión feminista cómica con todas las princesas del estudio. (AP)

Lo mismo pero diferente. Esa es la forma más superficial de explicar por qué “Ralph Breaks The Internet”, el nuevo largometraje animado de Walt Disney Pictures,  funciona tan bien como secuela sin registrar como un refrito cinematográfico desechable.

Lo importante es dejar claro es que lo que puede ser catalogado como “lo mismo” está directamente ligado a la creatividad visual de la animación y el ingenio que tiene el guion para balancear momentos que explotan al máximo su humor sagaz con una trama que protege, atesora y desarrolla sus personajes centrales.

Mientras que la diferencia de esta propuesta reside en los detalles de la trama.

De primera instancia, el concepto de enviar a Ralph y a Penélope al gran mundo digital de internet parece estar más ligado con el deseo del estudio de explotar todas sus propiedades comerciales en la cultura popular que en tener algo nuevo para estos personajes.

Afortunadamente, el guion de Phil Johnston y Pamela Ribbon se las ingenia para que el corazón del filme sea la amistad entre los protagonistas y cómo la aventura que los saca del mundo de los videojuegos pone a prueba la dinámica entre ellos. Gracias a esto, el filme continúa la larga tradición del estudio de crear entretenimiento familiar que llegue con un mensaje emotivo claro.

Esta secuela será la primera producción animada de Disney que lidie con el internet, pero su mensaje de amor incondicional es uno que será bastante familiar para el público. Ese contraste entre lo moderno y lo clásico carga con gran parte del atractivo del filme. 

A eso se le suma la disposición del estudio de burlarse de sus estrategias corporativas más obvias.

Eso se manifiesta en pantalla con una visita de los protagonistas al portal cibernético de Disney, lo cual permite referencias a sus franquicias de Marvel y a las películas de Star Wars. Sin embargo, el guion del filme reserva un espacio especial para una revisión feminista cómica con todas las princesas del estudio.

El pie forzado para la sátira del filme es un incidente inicial bien parecido al de la primera película. Un accidente en el salón de juegos donde hay las máquinas de "Wreck It Ralph” y “Sugar Rush” deja al juego de Penélope en riesgo de ser desconectado permanentemente.

En busca de soluciones, Ralph descubre que la pieza que hace falta para arreglar el juego de su amiga se puede conseguir por internet en Ebay. Sin saber exactamente cómo funciona, los protagonistas se lanzan al internet en busca de la salvación de "Sugar Rush" y tienen una aventura que cambia su relación para siempre.

Además del humor que el guion genera con la crítica social de cómo las redes sociales han cambiado las interacciones humanas y la cultura popular, la efectividad del filme reside en los ajustes simples que los escritores han hechopara que el desarrollo de Ralph y Penélope sea uno entretenido y extremadamente emotivo.

Si en el primer filme Ralph estaba aburrido de estar amarrado a la misma rutina, en este su motivación principal es poder hacer lo mismo con su mejor amiga todos los días. En esta ocasión, es el personaje de Penélope el que añora por salir de la rutina y explorar su destino con algo distinto. 

La lección para estos personajes sobre los límites de la amistad quizás no sea particularmente profunda, pero la inteligencia del humor y el núcleo emocional de la historia, sin mencionar lo espectacular que está la calidad de la animación, justifica la existencia de otra secuela animada de Disney.


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