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“War for the Planet of the Apes”, una lucha por dominar el planeta (horizontal-x3)
La película probablemente no cuenta con un solo encuadre que no tenga un efecto digital. (AP)

El estreno de “War for the Planet of the Apes”, producción de 20th Century Fox que comienza a exhibirse hoy, tiene ante sí el reto de que igualar los logros de “Dawn of the Planet of the Apes”, uno de los mejores filmes del 2015 y la mejor película de ese verano, que entonces había llegado como la secuela de un filme promedio.

Ahora, el director Matt Reeves, su equipo de producción y un elenco encabezado por Andy Serkis no defraudan con una película que expande la escala emocional de la oferta anterior.

Aunque en esta ocasión, el guion del filme ha trazado una jornada mucho más convencional, y en ocasiones predecible para César, el simio que comenzó esta saga como una mascota y ahora es el líder y salvador de su especie; Reeves ha vuelto a construir el tipo de filme que es una meditación poética y preciosa sobre la naturaleza humana a la vez que funciona como entretenimiento veraniego de gran escala. El director, su elenco y equipo de producción logran que ese híbrido particular parezca que no requiere mucho esfuerzo, lo cual es desmentido por todos los filmes que aplastan su trama por un despliegue de efectos especiales.

“War for the Planet of the Apes” probablemente no cuenta con un solo encuadre que no tenga un efecto digital, pero en este filme esto es un recurso para ampliar al máximo el impacto emocional de la historia.

En uno de sus momentos más impactantes, Reeves presenta el triunfo violento de un ejército de humanos que segundos más tarde tiene que lidiar con un viraje sorpresa de una naturaleza cruel que no perdona.

Un director cualquiera se concentraría en resaltar la escala de este momento y la cantidad de dinero que se invirtió en él. Reeves alude a esto, pero se concentra en resaltar lo frágil y desenfrenado que es el ego humano y lo trágico que es quedar atrapado en un ciclo de violencia donde no hay ninguna posibilidad de un verdadero triunfo.

Por más impresionante que resulte que este director haya logrado convertir un filme de una franquicia comercial en un vehículo de expresión artística, resulta apropiado indicar que muchas de las cosas que se expresan en este filme no son particularmente nuevas. Esto y las tendencias conservadoras del guión contribuyen a que el filme no tenga el factor sorpresa de la película anterior.

Es importante resaltar que no porque la película tenga la palabra guerra en su título significa que las secuencias bélicas dominan cada segundo de la producción. “War for the Planet of the Apes” es un filme sobre el precio que se paga cuando la guerra aparenta ser la única opción.

Para César -interpretado por Andy Serkis quien entrega una vez más una interpretación asombrosa en su complejidad dramática- el precio de la guerra se convierte en una tragedia personal que lo lleva a buscar venganza. Este acto impulsivo deja a su comunidad de simios vulnerables ante la demencia del coronel, interpretado por Woody Harrelson. Este es un antagonista que está dispuestoa hacer cualquier cosa para que los humanos no pierdan su poder en la cadena de evolución del planeta. A pesar de haber sido minimizado al alivio cómico en sus filmes más recientes, aquí Harrelson vuelve a canalizar la energía malévola de “Natural Born Killers” junto con la intensidad dramática de su rol en “The People vs Larry Flynt”.

Una vez más, la estrella de este filme es la fusión mágica entre el trabajo de los actores y los filtros digitales creados por los supervisores de efectos especiales de WETA, la casa de efectos especiales que ha estado transformando a Serkis en la pantalla desde que Peter Jackson lo seleccionó como Gollum en “Lord of the Rings”. En esta cinta, el director y su equipo de trabajo reafirman que esto es mucho más que un truco digital.

Esta es la tercera producción que el público lleva atado emocionalmente a estos personajes y en esta historia en particular los estragos son igual de viscerales que los de un drama que estuviera presentando una historia de la vida real.

Ese tipo de integridad emocional es honrado con uno de los finales más satisfactorios de una trilogía en mucho tiempo que a la misma vez honra todos los eventos de los filmes previos que llevaron a esta nueva etapa de la franquicia.


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