Jennifer López en el SuperBowl 2020. (AP)

Nota del editor: El Nuevo Día conmemoró su 50 aniversario el 18 de mayo de 2020. Para celebrar medio siglo de historia, durante toda esta semana, presentaremos reportajes especiales que repasan algunas de las coberturas de mayor trascendencia en la historia del principal periódico de Puerto Rico.

Poseen talentos con los que han hecho resonar el nombre de Puerto Rico a lo largo y ancho del planeta.

Otras y otros cuentan con una carisma, con eso que llaman ángel, y con belleza como para haberse robado un trozo del corazón del pueblo.

A estos puertorriqueños y puertorriqueñas, el arte se les da como un don, pero siempre acompañado de visión, disciplina y arduo trabajo.

En las letras, las artes plásticas o las manifestaciones escénicas hay boricuas que han escrito sus nombres con letras doradas a lo largo de estos 50 años.

Son tantos como para provocar alegría y orgullo en este país y en otros, donde los admiran por igual.

Arnaldo Roche. (Archivo)

Embajadores de la plástica

Genios del color, de la abstracción, de manifestar y plasmar las múltiples facetas del espíritu -de lo oscuro a lo luminoso- a través de la maleabilidad que experimenta la materia en sus manos. A lo largo de los pasados 50 años, nuestros artistas plásticos han cautivado al mundo con sus obras, nacidas desde la experiencia humana y, por qué no, puertorriqueña. En la obra y la figura del pintor Arnaldo Roche Rabell (1955-2018) se resume el ejemplo de cómo un hijo de esta tierra deja huella a nivel mundial con su obra. Junto con él, han hecho brillar esta patria con su trabajo durante estas cinco décadas figuras como los maestros Antonio Martorell y Myrna Báez, la pintora Olga Albizu, la escultora Zilia Sánchez, los pintores Ángel Otero, Enoc Pérez, Carlos Cancio, Nick Quijano y Carlos Dávila Rinaldi, así como los escultores Pablo Rubio, Jaime Suárez, Heriberto Nieves y Daniel Lind-Ramos, entre otros.

Victoria Espinosa. (Archivo)

Pilar del teatro nacional

En la figura de Victoria Espinosa habita la esencia del teatro puertorriqueño. Trabajadora incansable, estudiosa, innovadora que no reconocía poder a la palabra límite aun cuando la labor fuese comúnmente a contracorriente. Maestra de generaciones de maestros, actores, directores y productores de teatro. Su nombre estará ligado por siempre al del mundialmente reconocido dramaturgo Federico García Lorca por su gesta al expandir el conocimiento de su obra, lo mismo en el Nuevo que en el Viejo Mundo. Junto con Espinosa, durante estos pasados 50 años, Puerto Rico se gloría de contar con maestros y gestores teatrales de la talla de Dean Zayas, Myrna Casas y Juan González-Bonilla; de visionarios como Rafael Rojas, creador del Festival de Teatro del Tercer Amor; y del colectivo Teatro Breve, que ha sembrado la semilla por el amor al teatro en una nueva generación.

Benicio Del Toro. (Archivo)

Boricuas de película

El 25 de marzo de 2001, el actor Benicio Del Toro, natural de Santurce, se alzaba con la codiciada estatuilla de la Academia de las Artes y Ciencias de la Cinematografía -conocida como el Oscar- al Mejor Actor Secundario por su trabajo en la cinta “Traffic”, de Steven Soderbergh. Así pasaba a ser el tercer boricua en lograr este triunfo, después de José Ferrer (1951) y Rita Moreno (1962). Sin embargo, el Oscar estuvo cerca de manos puertorriqueñas en otra ocasión -como en 1990, cuando la cinta “Lo que le pasó a Santiago”, escrita y dirigida por Jacobo Morales, producida por Blanca Eró y Pedro Muñiz, y protagonizada por Tommy Muñiz y Gladys Rodríguez, fue nominada a la Mejor Película en Lengua Extranjera. Irónicamente, en la actualidad, por un capricho de la Academia, los filmes realizados en Puerto Rico no pueden competir en esta categoría, llamada ahora Mejor Película Internacional.

Marisol Malaret. (Archivo)

Furor por la belleza femenina

El 11 de julio de 1970, una joven de Puerto Nuevo llamada Marisol Malaret Contreras se convertía en la primera puertorriqueña en ganar el título de Miss Universe, y con esto se prendió en el imaginario boricua un fanatismo por los certámenes de belleza comparado con el que se experimenta en algunos países por el fútbol. Los certámenes de belleza y la figura de la “miss” se tatuaron en la cultura popular. A lo largo de este medio siglo, cuatro mujeres repitieron su hazaña: Deborah Carthy Deu (1985), Dayanara Torres (1993), Denise Quiñones (2001) y Zuleyka Rivera (2006). Mientras que en otro certamen de belleza internacional de igual prestigio, Miss World, triunfaron las boricuas Wilnelia Merced (1975) y Stephanie del Valle (2016). Con el título y la corona, cada una de estas mujeres pasaron automáticamente a ser “novias” del pueblo que sigue sus pasos con admiración. A ellas se suman una decena de representantes de esta isla, ganadoras de otros concursos de belleza de proyección internacional.

Somos líricos y clásicos

La música clásica siempre ha estado presente en nuestra historia. Lamentablemente, el sistema educativo y las propias instituciones culturales han fallado, perpetuando un estigma elitista hacia una manifestación artística que pertenece a toda la humanidad. Fuimos la cuna de Antonio Paoli, el hogar por elección de Pablo Casals, y en estos pasados 50 años, hemos exportado al mundo voces del calibre de sopranos como Ana María Martínez, Margarita Castro Alberti y Yalí-Marie Williams, así como el bajo-barítono Justino Díaz, y los tenores Pablo Elvira, Antonio Barasorda y César Hernández. La Orquesta Sinfónica de Puerto Rico se lanzó a lospueblos a sanar el espíritu del país tras el paso del huracán María. En la composición se han destacado Ernesto Cordero, Francis Schwartz, Rafael Aponte Ledée, Roberto Sierra y Raymond Torres Santos. En la dirección de orquesta, Guillermo Figueroa, Roselín Pabón, Rafael Enrique Irizarry y Ángel “Cucco” Peña. Como músicos han brillado Ricardo Morales, (clarinete) Rafael Figueroa, (violonchelo) y José Ramos Santana, (piano). Y hemos contado con verdaderos mecenas de labor quijotesca en las compañías CulturArte, Ópera de Puerto Rico y Teatro de la Ópera.

Orgullo en movimiento

Jennifer López no nació en la Luna, sino en Nueva York, en un hogar de puertorriqueños, donde tal y como pasaba en la isla en los años 70 y 80, el “Show de Iris Chacón”, la “Vedette de América”, se veía religiosamente. Observándola, le nació el amor por el baile enérgico y sensual y, convertida en una estrella mundial, no duda en proclamarse boricua. El amor a la patria desde la diáspora se lo ha inculcado a sus hijos Max y Emme, que tuvo junto a su exesposo, el también niuyorican de pura cepa y multitalentoso Marc Anthony.

Johanna Rosaly. (Archivo)

Protagonista y comunicadora

Johanna Rosaly ha estado presente en los más diversos frentes del quehacer artístico y cultural de Puerto Rico durante los pasados 50 años. Encabezó la época de oro de las telenovelas puertorriqueñas entre los años 70 y 80. Para entonces, también desarrolló una carrera como cantante que trascendió nuestras costas. Ha protagonizado docenas de piezas teatrales. Ha hecho cine y ejercido el periodismo cultural, la locución y la animación. Ha sido profesora universitaria, y hoy día es columnista y una figura prominente en las redes sociales.

Letras de calibre mundial desde la isla

“La pasión según Antígona Pérez” (1968), “La guaracha del Macho Camacho” (1976), “Quíntuples” (1984); Luis Rafael Sánchez, natural de Humacao, colocó las letras de Puerto Rico -desde las páginas de éstas y tantas obras- en un sitial de admiración internacional. Genial en el cuento, la novela, el ensayo, la columna y el teatro, sea farsa, drama o tragedia, Puerto Rico tiene en este autor un embajador incalculable. A lo largo de este medio siglo, plumas como las de Emilio Díaz Valcárcel, Luce López Baralt, Rosario Ferré, Ana Lydia Vega, José Luis Vega, José Luis González, Olga Nolla, Eduardo Lalo, Mayra Montero, Mayra Santos Febres y Luis López Nieves por igual han dado brillo a nuestras letras.

El valor inmensurable de la música afrocaribeña

El Gran Combo de Puerto Rico se fundó en 1962 y desde entonces, con su estilo inigualable, ha puesto a bailar al público boricua y de todo el globo. Gracias a “La Universidad de la Salsa”, este ritmo alegre y cadencioso se relaciona con Borinquen a nivelmundial. La ruta trazada por don Rafael Ithier y sus “Mulatos del Sabor” ha servido de guía a toda una cepa de embajadores de música tropical de esta tierra.

Maestros de la pantalla chica

La televisión llevaba apenas 16 años de establecida en Puerto Rico como medio de comunicación masivo, cuando vio la luz El Nuevo Día. Ya para entonces, y por las siguientes dos décadas, cuatro caballeros daban forma a la oferta nativa de la pantalla chica. Paquito Cordero, desde “El show de las 12” y “Noche de gala”, entre otros programas, daba taller a decenas de artistas y técnicos locales. José Miguel Agrelot hacía reír con sus personajes y encarnaba el alma del pueblo como “Don Cholito”. Tommy Muñiz fue el primer puertorriqueño dueño de un canal de televisión, buscando defender al talento y la identidad boricuas. Luis Vigoreaux creaba programas de juegos para que el público ganara premios y dinero en efectivo, y producía el telemaratón de la distrofia muscular.

Reyes del pop y del género urbano

Cada uno con su estilo y su propia historia ejemplifica el alcance y la influencia del talento de esta tierra a nivel mundial en la escena de la música popular. Ricky Martin: egresado del fenómeno musical puertorriqueño Menudo, brilla en los grandes escenarios del mundo desde los 12 años. Durante su trayectoria de adulto, ha conquistado Broadway y es una estrella en el Nuevo Mundo, Europa, Asia y Australia. A la par, su labor filantrópica en su patria y a nivel global resulta encomiable. Puso en la mesa de discusión un tema tabú: la trata humana; y rompió todos los esquemas cuando en la cúspide de la fama decidió revelar su homosexualidad, siendo el primer artista de Puerto Rico en hacerlo. René Pérez es el poeta del siglo XXI. De verbo transgresor e iluminador, sentó su propia pauta dentro de la música urbana y es referente y motivo de admiración en Latinoamérica dentro de este género musical. La academia ha reconocido por igual su contribución junto a sus hermanos Eduardo e Ileana Cabra desde el colectivo Calle 13. Bad Bunny es la estrella de la nueva era de la industria musical. Gana el partido jugando con sus propias reglas y no deja de sorprender. Mezcla, en su receta, rebeldía e irreverencia con conciencia social y política, e iniciativas en beneficio de la niñez. Representa a una generación que se niega a vivir bajo los patrones de identidad y género de sus padres y abuelos.

Carlota Alfaro. (Archivo)

Moda, diseñadores y modelos

Hace 50 años que se celebró en Puerto Rico el evento “Destellos de la moda”, una de las primeras vitrinas para que los diseñadores locales mostraran sus creaciones. Una de sus organizadoras fue la diseñadora Carlota Alfaro, conocida como “la maestra de la moda”, pues ha iniciado a varias generaciones en este arte. En esa época de oro de la moda local, Alfaro compartió crédito con Fernando Pena, Fernando París y Millie Arango, entre muchos otros. Entre los años 70 y 80 se destaca el éxito de Nono Maldonado, quien abrió su boutique en la isla tras haber ejercido como editor de moda para la revista Esquire y del ilustrador boricua Antonio López, quien trabajó con Vogue, Harper’s Bazaar, Elle y The New York Times.

Con el paso de los años, diseñadores como Lisa Thon, Stella Nolasco y Luis Antonio son solo algunos de los que han mostrado sus creaciones como parte del calendario oficial de la Semana de la Moda de Nueva York. Mientras que Miriam Budet hace lo propio en la Semana de la Moda de París.

El talento local en el diseño de accesorios también ha hecho eco en las firmas internacionales. El diseñador de zapatos Edmundo Castillo es el actual director creativo de la compañía de calzado de lujo Stuart Weitzman. Antes, colaboró con firmas y diseñadores como Narciso Rodríguez, Oscar de la Renta, Tommy Hilfiger y Cerutti. En el modelaje, las boricuas se han colocado entre las mejores. En los 90, Astrid Muñoz perteneció al grupo de supermodelos junto con Naomi Campbell, Cindy Crawford y Claudia Schiffer, entre otras. Luego, Ann Marie Kortright llevó su rostro boricua a campañas de firmas como Bobbi Brown, Levi’s, Clairol, JC Penney y Sephora. En años recientes, la hatillana Joan Smalls ha engalanado las pasarelas más prestigiosas del mundo. Hace unos años, alcanzó la posición número uno en la reconocida página de internet Models.com y sigue como una de las figuras más cotizadas del modelaje internacional.


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