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El enebeísta estuvo hoy en el residencial Juana Matos

Todo lo que implica que un estudiante tenga un rezago académico, su entorno, problemas de aprendizaje, estructura, puede crecerse como un temible monstruo cuando se suman la cantidad de casos que existen en el país.

Para erradicarlo, el cineasta Noel Quiñones comprobó que no solo se puede esperar por el gobierno, para que resuelva la deserción escolar, pues es un problema de fondo que necesita la unión de muchas manos.

Quiñones fundó Casa Grande Interactive Communications, junto a su  esposa, Soraya Sesto, empresa que trabaja hace 12 años con el Departamento de Educación, con el propósito de mejorar de diferentes formas el desempeño escolar de los estudiantes.

Nilda Prieto, quien está a cargo del área de responsabilidad social de Hewlett Packard,  se comunicó con él para comentarle  la cantidad de estudiantes que estaban a punto de reprobar noveno grado.

La posibilidad de que casi la mitad de los estudiantes no se graduarían de la escuela Antonio Badillo de Aguadilla alarmó a Nilda.

"Nilda me llama y me dice, `mira lo que está sucediendo en esta comunidad’. Entonces, Casa Grande la apoya con lo que es gerencia de proyecto, para lograr organizar esta idea y esta tarea que es contra de la mediocridad, la pobreza, los brazos caídos y la frustración que ya existía en la escuela. Muchos de esos estudiantes iban a abandonar la escuela permanentemente”, indicó Quiñones.

De 104 estudiantes que tenía la escuela, 64 de ellos no iba a pasar de grado, lo que representaba casi el 51 por ciento.

Con el propósito de evitarlo, Nilda reunió a un grupo de voluntarios de la comunidad, y de diferentes profesiones, que trabajarían directamente con estos estudiantes para ayudarlos a superar sus dificultades académicas.

 De ese modo nació el programa “Uno a uno”, que ya tiene cinco años de existencia, tiempo que ha servido para comprobar su efectividad.

 “Cuando empezaron a trabajar con la idea y llegó el momento de implementarlo, esos mentores venían con todo el entusiasmo y el deseo de ayudar y se pueden imaginar con lo que se enfrentaron. Llegó el momento en que el proyecto estuvo en crisis y a punto de ser abandonado, porque los mentores se enfrentaron a un drama social terrible”, relató Quiñones.

Todo el proceso que tuvieron los estudiantes y mentores durante esos meses, el cineasta lo plasmó en el documental llamado también, “Uno a uno”, que estrenó hace unos días en Los Ángeles.

Antes de rendirse, los mentores hicieron el intento de conectar de otra manera con los estudiantes, principalmente a través de sus intereses. Muchos de los jóvenes tenían vidas difíciles que habían afectado su desempeño escolar.

“En un momento dado cuando tienen que tomar la decisión de si abandonan o no, surge una nueva estrategia que los motiva a tratar de nuevo, y empiezan los mentores a meterse en la vida de cada uno de estos. Empiezan a alejarse un poco de lo académico y el rezago escolar, y trabajar con lo que son los intereses y lo que motiva al estudiante”, afirmó Quiñones.

De esa manera, el documental presenta historias como la de Jacob, un joven que debido a las largas horas de trabajo de su madre, pasaba mucho tiempo solo y estaba fracasando en la escuela. La habilidad innata que tiene para los ritmos y las notas musicales, lo llevaron a ejercer como DJ de su escuela. Desde hace un tiempo Jacob tenía unas bocinas que había comprado para usarlas en actividades, pero no había podido montarlas en un vehículo que utilizaba para sus shows, y fue precisamente su mentor quien lo ayudó.

“Jacob prácticamente era un niño viviendo solo, porque su mamá tenía muchas horas de trabajo fuerte y poca paga. Jacob  tenía un año de rezago escolar, y era el DJ de la escuela. Él tenía en su casa unas bocinas que no podía instalar en una guagüita que utilizaba para las actividades. Pues Adrián Martínez y su esposa Liz, dos ingenieros voluntarios en el programa, trabajaron con él para que  pudiera hacer la instalación. Cuando Jacob terminó el proyecto, se dio cuenta cómo ellos lo ayudaron sin ser su familia y allí empezó a respetarlos y a responder en lo académico”, contó.

Aunque el mentor es la pieza clave para que el estudiante se ponga al día, el trabajo es en conjunto porque también participan el director de la escuela, el maestro y los padres de los niños o jóvenes.

 El documental presentará dónde están Jacob y los demás estudiantes  cinco años después.

 “Ese es el poder de una comunidad unida. Luego nos hicimos la pregunta si podríamos replicar eso en otra escuela. Después de cuatro años en la Antonio Badilla, fuimos a otra escuela de Isabela, con 18 estudiantes al borde del fracaso. En este caso en específico, después de tres meses identificando los mentores, todos fueron estudiantes CORA de la Universidad de Puerto Rico. En ese caso graduamos al 100 por ciento”, indicó Quiñones.

El objetivo de Casa Grande es poder replicar “Uno a uno” en todo Puerto Rico. 

Tanto Quiñones como Pietro y las demás personas involucradas en el programa están convencidos del beneficio que representaría   la disminución de la deserción escolar.

“Un nene de octavo grado se va a ir a la calle, va a dejar la escuela o va a colgarse o crear un rezago académico y deja la escuela. Se va a un fast food a trabajar y  vivir de lo poquitito que se gana y del gobierno. Versus un niño que un miembro de la comunidad lo motiva y con poco esfuerzo agradece que alguien por primera vez lo escucha y  pasa de grado. De momento se da cuenta que puede, sube su autoestima y ya no quiere regresar a su vida del pasado. Se convierte en un estudiante que se gradúa de escuela superior, que entra a un grado profesional o universitario y luego se gana $2,500 al mes. La diferencia para él, para la comunidad y para el país es astronómica”, aseguró el cineasta.

   Quiñones indica que el director de la escuela es quien debe dar el primer paso mostrando el interés de que “Uno a uno", impacte su escuela.

Por su parte, con el documental Quiñones muestra la efectividad que tiene el programa, pues presenta su desarrollo, implementación y resultado.

“Uno a uno” se basa en la historia de siete de los primeros estudiantes que fueron beneficiados con el programa.

“Tienes a este grupo de niños que sus vidas están en la línea y que hay pocas posibilidades que estos niños tengan un futuro que no sea repetir la trayectoria de su familia viviendo en las barriadas que rodeaban sus escuelas, sin ninguna expectativa de salir de la pobreza. Y cómo es que con un esfuerzo transforman su vida y con la posibilidad de que transformen la vida de sus comunidades ”, afirmó el director.

Pero más allá de las comunidades, el director también destaca la importancia que tiene eliminar la deserción escolar del país, principalmente en estos tiempos de crisis.

“Un Puerto Rico más productivo. ¿Eso no es lo que el gobierno quiere en este momento. Aumentar  la productividad, impactar el desarrollo económico? Pues esa es la manera de hacerlo, educar a nuestro recurso humano, asegurando que no hay rezago escolar en nuestras escuelas. ¿Cómo lo logramos, el gobierno lo va a lograr? Para el gobierno es imposible lograrlo, porque son mil y pico de escuelas. Pero para las comunidades que rodean la escuela, bien motivada con un plan de ataque bien definido, es sumamente fácil. Son 100,000 ciudadamos y  60 y pico de estudiantes. Es un ejército muy poderoso”, destacó.

 “Uno a uno” llegará a las salas de cine del país durante este semestre.

Con 40 años de trayectoria, Quiñones es director, escritor y productor.

Su carrera cinematográfica ha estado ligada a la filantropía. Uno de sus largometrajes es la película “Flight of Fancy”.

El cineasta ha ganado varios premio Emmy. Uno de los más recientes que le fue otorgado fue por el documental “Los 17”, que muestra la transformación de la educación en Puerto Rico. 


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