La nueva presidenta, Diana Luna, Serbiá, indicó que el azote de María debe motivar un cambio en la política pública (semisquare-x3)
La nueva presidenta, Diana Luna, Serbiá, indicó que el azote de María debe motivar un cambio en la política pública. (Luis Alcalá del Olmo)

Tras las lecciones que dejó el azote del huracán María hace casi un año, el rol del Colegio de Arquitectos y Arquitectos Paisajistas de Puerto Rico (CAAPPR) se vuelve más relevante para promover las buenas prácticas de diseño.

Es algo que tiene claro la nueva presidenta de la organización, Diana Luna Serbiá. Por eso, durante la Semana de la Arquitectura las actividades tendrán el fin de acercar a la ciudadanía y al gobierno a la función que cumplen los arquitectos y a cómo pueden aportar a evitar errores graves en la reconstrucción y construcción de las estructuras.

“Tiene que haber una reinversión en la ciudad y tenemos que revalorar el espacio construido que está deshabitado. Si podemos alcanzar eso y usar los fondos disponibles para que suceda, atenderíamos el problema de la construcción informal, la construcción en sitios no aptos y estaríamos logrando el balance necesario entre espacio construido y espacio natural”, explicó Luna, quien se especializa en la restauración y preservación histórica.

Con estos propósitos, el colegio invita a la primera actividad de la Semana de la Arquitectura 2018, a celebrarse mañana en Guayama. En el evento “Patrimonio histórico de los pueblos de Puerto Rico en el contexto de los 40 años del CAAPPR”, los asistentes podrán visitar el Museo Casa Cautiño, una residencia obra del arquitecto guayamés Manuel Texidor, construida entre 1881 y 1887. Además, aprenderán sobre la planificación urbana de la Plaza de Recreo de Guayama, la cual forma parte de la zona histórica establecida en 1992, gracias a la labor de la arquitecta.

De otra parte, Luna exhortó a que el azote de María motive un cambio en la política pública para enfocarla en la restauración en las propiedades ubicadas en centros urbanos.

De acuerdo con la arquitecta, más de 30 a 40%  de esas estructuras están deshabitadas pero cuentan con conexiones de agua y energía eléctrica,

“Están para ser habitadas. Deberíamos aspirar a que la vida en la ciudad sea prioridad para nosotros”, concluyó.


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