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Para Luis José Irizarry Rodríguez tocar en su piano la canción “Careless Whisper” de George Michael, ya sea en salsa, en merengue o en balada, es como jugar con un balón.

Para este caborrojeño de 12 años las teclas son como un cuaderno de caligrafía en donde traza con exactitud las notas de sus canciones favoritas de Donna Summer, Celia Cruz, Yanni y Barry Manilow.

Interpretar con tal precisión le puede tomar años a muchos pianistas. Pero en el caso de este niño, diagnosticado con autismo desde los 2 años, sólo fue necesario que colocaran frente a él un teclado.

Con apenas cuatro años de clases de música formal, Luis José ha sabido estilizar lo que un oído absoluto como él puede recrear en el piano. Gracias a su prodigioso talento, Luis José ha deleitado a cientos de personas en escenarios, conciertos y actividades.

Para sus padres, Brumi Rodríguez y José Luis Irizarry, el descubrimiento de esta increíble habilidad musical de su único hijo, que padece además atraso comunicológico severo y un desorden metabólico, fue una completa sorpresa. A pesar de que siempre tocaba sus pianos de juguete e imitaba las canciones “demo” que ya vienen programadas en los pequeños instrumentos, nunca imaginaron que el talento de Luis José iría más allá de repetir lo que siempre escuchaba.

Fue a los 8 años cuando sus padres decidieron llevar a Luis José a tomar clases de música. Además de cultivar el evidente interés musical, éstos entendían que serviría como una terapia adicional a las recomendadas para su condición como autista. Como si fuera una semilla de germinación rápida, sólo bastaron un par de meses para que Luis José diera rienda suelta al talento que mantenía dormido.

A los 7 meses de haber matriculado a Luis José, una tarde, mientras su madre Brumi tomaba una siesta, Luis José comenzó a tocar una melodía tan perfecta que ésta pensó que se trataba de una canción grabada genérica del piano. “Yo estaba dormida y pensé que estaba en un sueño. Cuando me asomé a verlo Luis José estaba tocando por sí mismo una pieza completa. Para mí fue algo celestial”, relata Brumi con embelesada sonrisa.

El talento de Luis José se fue perfeccionando tan rápidamente que al siguiente año sus padres no dudaron en llevarlo para que participara en las audiciones de entrada de la Escuela Libre de Música de Mayagüez. Cuando lo llevaron a presentarse, ya había comenzado el semestre escolar y, según las estrictas reglas de la institución, tendría que esperar a agosto del año siguiente para entrar a la escuela. Pero cuando el director escuchó a Luis José tocar, no lo pensó dos veces para aceptarlo. “A él le hicieron la entrevista en octubre. Pero cuando el director terminó la entrevista nos dijo que lo matricularía ese mismo día”, cuenta emocionado el padre.

La inaudita destreza musical de Luis José es parte de una extraordinaria capacidad de memorizar melodías y recrear nuevos tonos combinando distintos tipos de música.La facilidad con la que interpreta cientos de canciones en su piano con simplemente escucharlas es similar a la de un “savant musical”, personas que logran tocar con una perfección inigualable con tan sólo escuchar una melodía una vez sin siquiera tener una referencia previa de la pieza.

Con esta habilidad de recordar y reproducir cada mínimo detalle, Luis José en un instante puede reconocer una canción, decir su título, el número que hace en el disco e incluso la ubicación exacta dentro de sus dos estantes repletos de cientos de cds de todo tipo de música. Todo esto lo hace en un parpadeo, literalmente.

Este niño maravilla ha inspirado a sus padres a liderar conferencias junto a la Alianza de Autismo y Desórdenes Relacionados de Puerto Rico. Tanto Brumi, maestra de inglés, y José Luis, profesional de computadoras, han dado a conocer la historia de superación de Luis José alrededor del país colaborando con padres de niños autistas.

Recientemente Brumi redactó y publicó en el portal cibernético de la organización un manual de 20 pasos para padres con niños autistas. En cada conferencia a la que asisten los padres nunca dejan de sorprenderse cuando observan a Luis José tocar el piano. “En cada conferencia siempre tenemos una sesión de preguntas extensa. Para muchos padres incluso es difícil creerlo”, afirma Brumi.

En esta cálida casa de Cabo Rojo, la música bendice a este trío perfectamente acoplado. Incluso los tres están de fiesta pues faltan apenas 4 días para que Luis José se gradúe de sexto grado de la escuela pública María Luisa Arcelay, con altos honores del currículo regular.

Por esta razón estos últimos días han sido de intensidad musical en la casa, pues en agradecimiento a que le dedicarán la graduación a este niño prodigio, Luis José ha estado preparando un concierto especial, preparado en secreto por su maestro y él y que será una primicia para todos los que le rodean.


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